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CASTILLO DE VILLASANTji:.— Tractatus de duello, 1527. CERÓN. — Fiel despertador de la destreza de las armas. Jaén, 1108, CRUZADO Y PERALTA. — Tretas de la vulgar y común esgrima. Zaragoza, 1702. LIBROS RABOS VINDEX) lOMO PRIMERO ANTIGUOS TRATATX)9 DE ESGRIMA (siaLO xvu) MDBTAHENTB WPBBBOS POB 0. L. D'ORVENIPE f MADEID, 1898 r^ CARTA DEDICATORIA AL l\ D. j. GARCÍA DONNELL ILUSTBADO CUBANO RESIDENTE EN BUENOS AIRES Estimado señor: Ha luengos días me com« prometí á que al frente del primer libro de esgrima que reimprimiese figurase su nombre Hoy (más vale tarde que nunca) cumplo mi promesa, y no siento más sino que el libro que 1« ofrezco, aunque raro y curioso, tanto por los larata.ios que contiene, como asimismo por lo ^escaso de los ejemplares de las ediciones originales de ellos, es, sin embargo, indigno, por e^ áesouido y poco esmero en la parte tipográfica, áefectos de que yo no soy responsable, y por los TI OABTA BEBICATOBIA cuales le saplioo me otorgue su benevolencia. Sin la gran afición que & coleccionar .toda elase de escritos y piezas iconográficas referen^ tes á esgrima y duelo que Vd. constantemente ha tenido y tiene, sin esa afición, repito, no se hubieran sacado & luz las añejas y sabrosas an» tiguallas literarias que componen el presente Tolumen. Si algún provecho resultase para la historia de la destreza de las armas, en Espafia, si los e ruditos encontrar en algo que utilizar, si estos libros sirven de recreo y contento & los afioíon ados & obras de esgrima, & Yd. sólo se lo deberán de agradecer. El primer tratado (págs. 1 á 121) lo constituye el famoso libro de D. Luis Pacheco de Narvaez acerca del Modo de examinarse los maestros en Ja desireea de las armas, impreso por primera vez en 1625. £1 autor consiguió del rey la merced de ser nombrado examiiiador de todos los demás maestros de la destreza; mas en lugar de someterse á examen sus compañeros, parece que lo que decidieron fué/^ hacer armas contra él. Esto se deduce, con gran probabilidad de acertar, al revisar el índice de la Matrícula de Yarza que existe en el Archive del Tribunal Supremo, y que dice: Los maes^ CABTA D&DlCAaX>BlA Til iros de armctó de esta corte con D. Luis R^eheco de Narvaes, sobre que se habían de examinar iodos los maestros ante 41. (Letra Este litigio, que se trasluce debió tener lagjBír desde 1625 ái, 1634, dio al traste oon la íortana de D. Luis y le hizo perder los favores que había conquistado en la corte, puos al eseribir su nuevo libro Advertencias de ¡a Destreza para el principe, en 1639, decía: (página 186 de este volumen): «M hombre que se entrega ¿ los estudios no >cura de su hacienda, pues he gastado la mía >(que era más que mediana), sirviendo á S. M. >en esta corte y fuera de ella^ hasta conducir- >me á tan suma pobreza, que carezco, (afirmólo >con verdad), aun de lo que al más miserable «mendigo le sobra, por no haber conseguido >no sólo el premio de mi servir, pero ni aun el >más limitado socorro para poderme alimentar un día.» El segundo tratado (págs. 129 á 286) Advertencias para la destreza de las armas asi éjpié como á cabMo, Pamplona, 16i2, es muy interesante por ser el primer libro español que se ocupa (aunque sucintamente y con eetib enrevesado) de la esgrima á caballo. TUI CABTA DEDICATOBIÁ Satos dos tratados de Pacheco se han reimpreso en presencia del ejemplar de la edición triginal, que poseo, de ambos. El tercero de los libros publicados ahora nuevamente (págs. 2S7 á 418), escrito por el andaluz Cristóbal de Cala, lleva el pomposo titulo de Desengaño de la espada y norte de diestros. Se imprimió en Cádiz por Femando Rey en 1642. Es de tal rareza, que sólo conocemos de él el ejemplar que se custodia en la Biblioteca Nacional de Madrid. Los aficionados & esta clase de libros encontrarán algún solaz leyendo las laberínticas explicaciones que dan Pacheco de Nar7aez y Cala, y creo que no ha de ser inútil ni ocioso el haber sacado nuevamente ahora á la luz de la publicidad estos tres curiosos libros. De la vida de los autores y de las obras qut escribieron, diré cnanto se sabe en el libro próximo á publicarse, titulado: Abmas y desafíos, MbUografla española de la esgrima y el áuelo. Esta bibliografía formará un grueso volumen en 4.^, bien impreso en magnifico papel j eon unas 40 ilustraciones, entre ellas el retratt de D. Luis Pacheco y algunas portadas en fao. «imil de sus mejores libros. CABTA DEDICATOBIA IX Estimaré infinito que el presente que le entIo sea de su agrado, si no por lo qne él en A ▼ale, al menos por la buena intención qne há guiado 4 su afectísimo seguro servidor D. L. D'Obtekips. If adrid« jes de KoTíembre de 1S96. MOIX) FÁCIL PARA EXAMIKABSE íOS MAESTBOS EM LA DESTREZA DE LAS ÁRMAÜ MODO FACILYNVEVO PARA EXAMINAESE LOS MAES- tros en la Deftrezia de las Armas. Y Entender fus cien conclufíones, ó formas de faber. DIRIGIDO Al Serenifsimo Señor Yvolfango GutHer- mOy Conde Palatino del Rhin, Duque de Ba- mera, luliers. Cienes, y Berg, Conde de Yél^ dentZy Sponhem, Marca, Bahensburg, y Mores, Señor de Ba- ueftan. POR DON LVIS PACHECO DE Namaez, Maeftro del Rey nueftro Señor, en la Filosoña, y Deftreza de las Armas, y Mayar en los Reynos de Efpaña. Sn Madrid, Por Luys Sánchez, Año de 1625. mmmmmmmmtrmmmm^m SUMA DEL PEIVILEGIO Don Luis Pacheco de Narvaez, maestro mayor en la filosofía y destreza de las armas, tiene privilegio para poder imprimir un tratado intitulado, Diálogo entre el maestro examinador en la Filosofía y Destreza de las Armas^ y el discípí4jo. Con prohibición que otra persona sin su licencia no. le pueda imprimir, so las penas en el dicho privilegio contenidas. .Despachado en el oficio de Lázaro de los Eíos, Secretario del Bey nuestro señor. Su fecha en Madrid á 26 de Febrero de 1626. FÉ DE ERRATAS He visto el libro compuesto por Don Luis Pacheco de Narvaez, intitulado Diálogo entre el maestro examinador en la Filosofía y Destreza de las Armas y el discipulo, el cual corresponde con su original, y no tiene cosa que notar. En Madrid & 4 de Marzo de El Licenciado Murcia de la Llanas SUMA DE LA TASA Los Señores del Consejo tasaron este libro intitalado Diálogo entre el maestro exami" nador en la Filosofía y Destreza de las At' mas y él discipülo, á cuatro maravedís cada pliego, como consta de su original, despachado en el oficio de Lázaro de los Eios & 10 de Maiv APROBACIÓN del Padre Maestro fray Cristóbal de To» rres, de la Orden de Santo Domingo y predicador de su Majestad. Por comisión de su señoría el seftor don Diego Vela, Obispo de Lugo, y Vicario de su Altdza en esta Corte de sa Majestad, he visto con jnueho gusto mío este Diálogo, que don Luis Pacheco de Narvaez, maestro mayor en la Filosofía práctica de las Armas ha compuesto, y lo que puedo juzgar, como de arte científico, subalternado á la Geometría, cuyas líneas y ángulos aplica á los movimientos naturales, es que por ser las armas y las letras el principio de la nobleza, aquellas como fuerte defensa, estéis como justa paz de la república, compiten entre si mivsmas, para coronar á quien en competencia se muestra artífice sabio y caballero valeroso, taraceando de manera estos dos principios de su diálogo, que por ser letras del ejer- APBOBAOIÓN 7 cicio de las armas, está con él armado el reino de letras, y adornado de armas. En lo que toca á la fé, ni pnede ser fruto de los nobles ejercicios del autor contradecirla, ni la materia es capaz de ofenderla; antes bien de criar con sus armas sabias hombres valerosos para su defensa Y este servicio de la f¿ pide de justicia licencia para que se imprima. Esto me parece salvo méliori indicio. En el colegio de Santo Tomás de Madrid á 21 de Enero del afto de nuestra redención 1^25. M M. Fr. Cristóbal de Torres, Predicador de su MoQeslaá ÁPEOBAOIÓN del Doctor Cedillo Liazy Catedrático de la real Escuela de las Matemáticas. Obedeciendo lo que V. A. faé servido mandarme, he visto este ingenioso Diálogo, hecho por Don Luis iPacheco de Narvaez, Maestro mayor en la Filosofía y destreza de las armas. Por la facilidad y dulzura del estilo, por el des« cubrir fundamentos tan necesarios, como admirables, en que consiste la defensa del hombre, por él darlos en términos familiares tan proporcionados á la menor capacidad, y por el adaptar á su nueva Ciencia lo más necesario de las Matemáticas, le juzgo merecedor de suprema alabanza y que en común beneficio de esta monarquía, y emulación loable de las más remotas naciones, V. A. le debe conceder licencia para imprimirle. Madrid y Febrero 10, de 1625. El Doctor Juan Cedillo Diast. serenísimo señor. El que llegare á conocer alguna de las ezcelentísimas partes de que el cielo pródigamente dotó á V. Ser. (fi:lorioso blasón, esplendor ilustre de la serenísima casa de Baviera, émula & la más venerable antigüedad que respetaron los hombres) y acertare á considerar las que por si tiene adquisitas con el general entrego hecho k todas las ciencias y actos de caballería, no sin grave delito dejara de envidiarlas, no sin notable error dejara de seguirlas, no sin detestable malicia callara sus justas alabanzas, y no sin conocida culpa buscara otro patrc^inio, otro superior Mecenas, que ampare y honre sus virtuosos estudios, ün breve epilogo de los míos, (en humilde lenguaje y poco recalcadas frases) llega & la presencia de V. Ser. (obediente al habérmelo asi mandado) por lo humilde en el obedecer, por lo deseoso en el acertar y por la voluntad con que lo ofrezco, juzgo (modestamente hablando) que merecerá ser recibido. Si esta singular merced se me concede, ni él tendrá que aspirar á más suprema dicha, ni podrá ser mayor mi felicidad. Don Luis Pacheco de Narvaes d DON LUIS PACHECO DE NARVAEZ Á LOS QTTB HÜBIBBEN DB SEB MABSTBOS EN LA DBSTBBZA DE LAS ABlf AS. Común y familiar ejemplo parecerá (aunque razonablemente lo adaptaremos) el decir que lo primero de que necesita un hombre cuando llega á provincia agena, cuya lengua y costumbres difieren, ó se contrarían de la suya, es el saber la una para entender y ser entendido, y el imitar las otras por no promover contra sí el desprecio, el enfado ó común aborrecimiento del pueblo. Porque así como todo animal en común ama y se junta con los de su especie, el hombre (demás de cumplir con esta ley de la naturaleza tiene mayor agrado con los semejantes á él, en lengua, costumbres y traje. Por agena provincia reputamos (metafóricamente hablando) á la destreza verdadera^ que con e^ divino &vor hemos reducido á ciencia; los téri LOS KAESTBOS 11 minos (qae son las voces ó palabras con que lian de hablar sus naturales) están en su misma lengua y en las de las^otras ciencias de quien ella se vale y tiene ya nuturalizadas en si. En razón del nuevo descubrimiento suyo, todos los hombres le son extranjeros: al que de nuevo viniere á ella, le ha de ser jiecesario no ignorar sus &ases y particular idioma, por quien ha de conseguir su conocimiento y darlo & los otros que vinieren. Y aunque dificultó Erasmo aprender el viejo nuevo lenguaje, y es en lo que han reparado y temido muchos: unos huyendo cobardemente el apacible y suave trabajo del estudio, despreciando el premio ilustre del entender: y otros, que por no perder la vana presunción de que saben, dejan de saber preguntando, detenidos con la vergüenza de preguntar: la verdad en que convienen todos los que han sabido es que no hay edad tan larga, entendimiento tan corto, inganio tan torpe ni memoria tan firagil & quien le falte potencia de aprender (salva la total decrepitud y suma simplicidad) y que de muchos actos se puede hacer hábito que sea privación del adquirido. Y cuando esto no haya de ser en común; quién se atreverá á negar que el maestro de la enseñanza (ouya inteligencia 12 PACHECO DB NAHYASUS ha de ser superior á la del enseñado) no tenga particular y precisa obligación de saber los universales principios y fundamentos principales de aquello que ha de enseñar. Y si como quiere Aristóteles ha de tener autoridad con sus discípulos para que crean ser verdadero lo que les enseñare; y según Quintiliano ha de ser como el sol en alumbrar y vencer las confusas y densas nieblas de la ignorancia; mal cumplirá con el cargo de enseñador, aquel que no hubiere sido enseñado ni supiere para sí. Considerando esto, y lo preciso que es el obedecer lo que en esto fué servido mandarme el serenísimo señor duque Baviera, luliers, eleves y Berg, cuyo singular valor y grandeza de espíritu, acompañado en uniforme competencia de todas las virtudes teológicas y morales que constituyen un perfecto príncipe, haciéndole digno ^de suprema veneración, amor singular y reverencial decoro, hice sacriñcio de mi voluntad; y á quien se le deberá el provecho que deste breve discurso y sustancial epílogo resultare á los necesitados del; pues fué quien dio aliento á mi pluma, juzgando por conveniente el darles á los que hubieren de ser maestros en esta nueva ciencia, un modo fácil 1 LOS MABSTBOS 13 y breve (en estilo familiar y común) de oómo hayan de ser examinados, las preguntas que se les han de hacer y lo que han de responder & ellas (en que también podrá tener conocimiento el que de nuevo quisiere profesarla, si aquel á quien eligiere por maestro es sujeto capaz para fiar dól su persona y dar obedenoial crédito á sus documentos). Y pues en esta parte se interesa (demás de la satisfacción de toda la República en común de que los maestros que han de enseñar á sus hijos son peritos en esta Arte) el ser tenidos en más reverente estimación y seguírseles aventajado estipendio del tiempo que se ocuparen; recíbanlo con la voluntad que se les ofrece, así por quien lo mandó disponer como por quien lo dispuso, considerando que aquel que cudiciare el honor por premio de la ciencia, no debe despreciar ni huir el trabajo con que se consigue; y que el ignorar el hombre lo no forzoso, no arguye culpa notable; pero el no saber lo necesario, es desprecio de sí mismo; y sobre todo, que es torpeza de ingenio y falta de valor perder la esperanza de alcanzar aquello que cabe en la posibilidad de ser alcanzado. Vale* DIALOGO ENTRE EL MAESTRO EXAMINADOR en la Fibosofia y Destreza de las artíiMis y él discípulo, pidiendo el grado de maestro: en que se declaran las cien concltísiones ó formas de saher, por don Luis Pacheco de Nar- vaes. Maestro, ¿Qué cosa es destreza? Discípulo. Generalmente hablando es nn hábito que mediante el ejercicio adquiere el hombre en cualquiera obra, con que la hace ágil 7 perfectamente cuanto sufre la papacidad 'Btiya, y de aquello que ha de ser hecho. M. ¿T en lo particular que ahora nos toca? D. Quiere decir destreza, que es tanto como contra treta. M. ¿Pues en rigor de destreza, que es treta? D. Un concepto que hace el hombre, dirigido á la defensa propia y ofensa de su contrario razón de esta defensa. 16 PACHECO DB NABTASZ M. ¿Onántos conceptos puede hacer el hombre? D. Infinitos, según nuestro moclo de enearecer. M. ¿Luego por eso mismo infinitas pueden ser las tretas; j siendo así, imposible será el defenderse y concedida esta imposibilidad, no es de algún efecto la destreza, supuesto que lo que se puede conceptuar contra él es infinito j lo que ha de hacer para defenderse ha de ser finito entre quien no puede haber proporción? D. Asi como no todos los conceptos que puede hacer el entendimiento se pueden reducir k lo práctico, por ser lo uno operación del alma y lo otro del cuerpo que es material y terrestre asi no todas las tretas que en el entendimiento se pueden formar podrán ser hechas. M. ¿Luego la destreza de las armas no está reducida á ciencia y no lo estando, cuanto en ella se hiciere habrá de ser acaso? D. Que esté reducida á ciencia, ni es negable ni contradecible. M. ¿Cómo se probará eso? D. Con solo decir que le compete la difinición de ciencia. M. Oyamos esta dífinioión. J^ Diré dos, La primera es un hábito del 1ÍL080FÍA DB lAS ABMAS 17 entendimiento adquirido por demostración. Y la otra un verdadero conocimiento de la cosa por sn cansa. M. De la primera quiero algún ejemplo. D. Matemáticamente está probado y la es* períencia lo tiene manifiesto, que el ángulo recto alcanza más que el obtuso ni el agudo: luego este es hábito del entendimiento adquirido por demostración. M. Antes de pasar adelante, separemos que son ángulos, porque este nombre ha sido aborrecido entre los hombres que han tratado de la destreza. D. Sola se reputa por hombre al que sabe y entre los que saben no pueden haberse aborrecido que seria despreciar su misma composición y forma^ porque ángulos es lo mismo que rincones, como los tiene cualquier edificio (no siendo redondo) en la juntura que hacen una pared con otra, y asi tiene tantos ángulos cuantos tocamentos hacen las paredes unas con otras, y para el común modo de entender basta decirlo asi materialmente sin difinirlos conforme á geometría. M. ^Pues el hombre tiene en sí estos ángulos ó rincones? D, Sí, porque sin ellos no pudiera estar en 18 I»ÁCfíBÓÓ BE KABVAEÍ pié, ni sentado, ni andar, ni servirse de los brazos y manos« M. ¿Cómo se entenderá eso? D. Ahora que estoy en pié, está formado un ángulo ó rincón en la» juntura que hacen un muslo con otro, en el nacimiento de ambos y dos con las piernas y pies por la parte que llaman espinilla, donde se ata la cinta del zapato y mediante estos me puedo sustentar. Si me sentase haría tres ángulos, dos en las coyunturas de las piernas y muslos, á quien dicen corvas y otro en la cintura. Si estando asi en pié me bajase á tomar algo del suelo haría un ángulo en la cintura. Si levantase el brazo para llegar á la cabe^, haría otros tres ángulos, uno en la sangradera, otro en la juntura que hace con el cuerpo y otro con el hombro y pescuezo. y finalmente el cuerpo del hombre en el todo y sus partes está compuesto de ángulos, los unos siempre formados y otros que puede formar, sefría las acciones que hubiere de hacer. M. ¿Cuántos y cuales son todos estos? D. Ochenta y tres; de los siempre hechos cuatro en cada mano ^ntre los dedos, cinco en cada pié, cuatro en los dedos y uno el que dije 9on la pierna por la parjte de li^ espinilla, doa vtlosofía de las abmas 19 debajo de los brazos, y dos en los hombros con la cabeza, uno en el tocamento de los muslos, dos en cada oreja, en las narices tres, el uno con el labio superior, j los dos & los lados del Los que puede hacer son dos con la cabezai el uno con la barba y el pecho, bajándola hacia adelante, y el otro con la espalda hacia atrás, cuatro con cada mano y brazo en la coyuntura de la muñeca, subiéndola, bajándola y poniéndola hacia el uno y otro lado. Uno cada brazo en la sangradera, dos en las corbas para sentarse ó bajarse, veinte y ocho en los dedos de las manos, asi entre sus cuyunturas, como con las palmas de ellas y diez con los de los piée, ocho con las palmas de ellos, y dos con los dedos mayores y parte superior, y el último en el cuerpo con la cintura. M. ¿Y cuántas especies hay de ángulo? D. Tres conforme á Euclides, Príncipe de la geometría. M. ¿Cuáles son y cómo se llaman? D. Eecto, obtuso y agudo. M. Veamos como se forma cada uno. D. Ahora que me afirmo el brazo derecho como nace del hombro, sin bajarlo, subirlo ni {apartarlo á uno ni otro lado, y desde el hombro 20 PACHECO BB NABYAEZ -zquierdo hasta la punta de la espada se considera una linea derecha como una regla, y tengo el cuerpo derecho é igualmente sobre ambos pies, de suerte que ni están juntos, ni muy apartados, el izquierdo detrás del derecho, y los talones uno enfrente de otro, estoy bien afirmado y en ángulo recto, conforme los preceptos de esta ciencia. M. ¿Y ahora dónde se considera el ángulo recto? D. Aquí debajo del brazo en la juntura que hace con el costado. M. ¿Y en esa postura hay otro ángulo recto más que ese? D, Si, aquí donde se junta el hombro con el pescuezo. M. ¿El ángulo obtuso cuál es y por qué se nombíó así? D. Ángulo obtuso se dice, porque es mayor que recto y es este que formo ahora, subiendo el brazo y la espada hacia arriba. M. ¿Luego si es mayor ángulo que el recto será de mayor alcance que él? D, Antes no, sino menor, porque se irá apartando la espada del punto del tooamento que tuviere hecho en el cuerpo contrario. M. ¿Y el ángulo agudo cuáJ es? D. El ángulo agudo es menor que recto, y este que ahora hago bajando el brazo y espada desde el ángulo recto, de suerte que el brazo no está del todo unido con el cuerpo. M. ¿Hay otra especie de ángulo más de las tres que se han dicho? D. Especie simple para el uso de la destreza no la hay; pero hay un ángulo á quien llamamos mixto. M. ¿Cuál es, dónde se considera y para qu¿ ocasión se usa de él? D. Es el que se forma de línea recta y curba; la linea recta se considera en el pecho desde un hombro á otro, y la curva cuando se pone el brazo á manera de arco sin hacer ángulo en la sangradera; de este se usa en la destreza falsa, á quien dicen en arcada ó volver la mano, contra la que llaman ganancia; y también en la nuestra cuando por la parte de afuera se hace movimiento de conclusión y juntamente se hiere de estocada en los pechos ó rostro por encima de la espada contraria, teniéndola siempre sujeta. M. Volvamos á la segunda difinioión y sépase como podrá el diestro tener verdadero conocimiento de la cosa por su causa, qué treta se le ba de formar y á que parte se le ha de dirigir 2á ]?ÁOHBCO Dfi KABYAB2S antes que su contrario la comienoe: supuesto que este acto ha de tener dependencia de su voluntad y siendo esta libre, y como se dijo al principio, que la treta es un concepto del entendimiento á quien comunmente se dice pensamiento de quien no puede ser sabidor el hombre sino se lo revelan, por imposible juzgo ahora el ser conocida, ni el lugar á donde haya de tener ejecución hasta que se forme y ejecute: y siendo así no hay ni puede haber conocimiento verdadero del efecto por su causa sino de la causa por el efecto; y no lo habiendo la destreza no está reducida á ciencia. D. Yo pruebo lo contrario en este modo. En toda treta que se hubiere de hacer (perfecta en su materia, forma y ejecución) ha de haber una persona que haga y otra que padezca; la primera no puede hacer más, ni de otra manera que la otra pudiere padecer recibiendo. M. Concedo eso porque no lo puedo negar. D. Pues también se me ha de conceder que yo (suponiendo que soy el que ha de recibir) me puedo afirmar como quisiere sea de cuadrado el pecho adelante y de perfil con solo el lado pues también soy dueño de mi voluntad, y puedo usar de ella libremente. M. Igualmente lo concedo. S*IL0S0FÍA DE LAS ABICAS 23 D. Luego seguirase que afírmándome como yo quisiere y no como quisiere mi contrario, le necesitare á que dirija su treta á la parte que le diere más cercana, y que teniendo como tendré conocimiento de la que le hubiere dadof sabré donde puedo ser herido antes que comience la treta; y sabiéndolo, prevendré el remedio conveniente; y este será verdadero conocimiento de la cosa por su causa. M. Satisfecho estoy en esto, pero queda en pié otra mayor duda y esta no absuelta se ha de entender que la destreza no está reducida i ciencia. D. Propóngase que yo satisfaré á ella. M. Ya tengo concedido el poderse saber el lugar á donde se ha de ejecutar la herida, que es el efecto de la treta, por la disposición del recibir: pero como se sabrá la que querrá formar el contrario, que siendo cinco las que caben en su común potencia, que son tajo, revés, esto- <5ada, tajo y medio revés, y de estas elegir la que quisiere, no se conocerá cual sea hasta que se comience á formar, y siendo así, ya el conocimiento no será de la potencia de poder formarla, sino de haberla ya comenzado que será el acto de aquellapotencia. D. Fuerza es que se me conceda, que estas 24 PACHECO DE NABTAEZ cinco tretas no son una misma cosa, ni consten de unos movimientos mismos, ni sea uno el lagar por donde se forman ni en el que se ejeou* tan; antes si pida cada una medios j fines diferentes. M. Todo esto es innegable, pero con ello no queda vencida mi dificultad. D. Quedarálo con lo que dijere ahora. Dos comocimientos demás del que he dicho, previno la razón de esta ciencia, para la total satisfac ción y seguridad del diestro; para el primero supongo, que la espada del contrario está libre; y entonces por la disposición de la mano conoceré qué treta puede formar inmediatamente: porque si estuviere lo que llaman uñas abajo, habrá de ser tajo ó medio revés; y si uñas arriba, revés ó medio tajo; y si de filo, estocada, y no puede ser lo contrario, si primero no alterare aquella postura. M. Pues estando uñas abajo ó arriba, no podrá formar estocada? D. Según ordenada potencia y conforme al arte, no; porque entonces alcanzará menos la espada, por causa de los extremos de la mano, con que descubrirá el cuerpo por la parte de adentro y la de afuera, y el ángulo recto se le opondrá con su mayor alcance. FILOSOFÍA PE LAS ARMAS 25 M. Satisfecho estoy en esta parte; pero cuál es el otro conocimiento? D. Muy conjunto es al primero, y tanto que pudiendo tenerlo sin el segando, no se tendrá éste sin él; y para esto supongo la espada contraria sujeta por la parte de adentro, que & causa de la sujeción, sólo será posible dirigir su treta á la parte de afuera, y por la disposición y postura de la mano, conoceré cuál haya de ser, porque si estuviere uñas arriba, es fuerza que sea revés ó medio tajo; y si de ñlo, estocada. Y siendo la sujeción por la parte de afuera, la ha de ser preciso el encaminar su treta á mi parte de adentro; y teniendo las uñas abajo sólo podrá formar tajo ó medio revés, y estocada si estuviere de filo. M. Sepamos ahora cuál es la materia común de las tretas: porque si cada una dellas es un compuesto y ha de constar de principio, medio y fin, de algo que se han de componer. D. Las tretas se componen de movimientos, y éstos son su común materia. M. Pues qué cosa es movimiento? D. Hablando comunmente en lo práctico de la Destreza, es un acto de la potencia motiva que le dio naturaleza al hombre para moverse, 26 PAOHJBOO DB NABTABZ así en el iodo como (»n sos partes, de un lugar á otro. M. Y cuántos son los movimientos? D. Cuanto á género no es más que uno. M. Pues si no es más qae uno, cómo con un movimiento solo se pueden hacer tantas tretas y que sean contrarias y diferentes? D. Vuelvo á decir que es uno cuanto á género, y que así como quien dice árbol comprende en solo esto todas las diferencias que hay de árboles; y quien dice ave á toda diferencia de aves; quien dice movimiento, comprende á todas sus especies. M. Las especies deste cuántas son? D, Las simples, seis; y sus nombres, violento, natural, remiso, de reducción, extraño y accidental. M. Veámoslo con la espada. D. Este con qae la subo de abajo arriba, es el violento; este con que la abajo, es natural; este con que la aparto á uno y otro lado, es el de remisos; y con este que la vuelvo al medio y ángulo recto, es el de reducción; éste con el que la llevo hacia atrás encogiendo el brazo, se llama estraño; y éste con que la llevo hacia adelante, se dice accidental. M, Todo esto está muy bien demostrado: vilosofIa db las abhas 27 pero ofrécese otra difioultad. No quedamos en que los movimientos es la materia común de las tretas? D. Así es sin que pueda haber cosa en contrarío. M. ¿Pues cual ha de ser primero, la matería que ha de ser informada, ó la forma que ha de informar? D. Llano es, que ha de ser primero la ma* teria, porque sino hubiese esta, no se introduciría la forma. M. Luego sigúese que teniendo conocimiento de la forma que es la treta, y faltando el de la materia, que son los movimientos, que este conocimiento queda diminuto, y que solo se tendrá de una parte, y no del todo; y cuando se llegue á tener, será cuando la materia y forma se junten la primera recibiendo el ser de la segunda; y esta manifestándose en la primera; y entonces ya no será conocimiento verdadero de la cosa, por su causa. D. Fácilmente satisfaré á este argumento, siendo fuerza que él me conceda que la espada del contrario haya de estar en algún tiempo en algún lugar particular, por no le ser posible estar en todos. M. Eso no tiene contradición: pero podráse 28 PAQHBOO DB NABYAEZ sab^r, en uno de cuantos lugares podrá estar porque algunos dicen, que pueden ser infinitos; y siendo asi, confusión infinita se ha de seguir en el conocimiento que de parte del hombre ha ha de ser finito. D. Los lugares no pueden ser mas de seis conforme á las rectitudines generales que son: alta, baja, á un lado y á otro, adelante y atrás, como dije de los movimientos, siendo cada uno para ir á cada una: y en el orden natural, ni hay otras, ni las puede haber. M. Tengo eso por verdadero: pero estando la espada en cualquiera de esas rectitudines, podráse conocer el movimiento que ha de hacer antes que se comience? D. Sí, como haya de ser para formar alguna "iretay-^e es de lo que ahora se trata. M. Dificultoso se me hace. D. Fácil será la satisfaccián, conociendo que la espada es un cuerpo grave que no se puede mover de sí mismo, sino es para ir á su centro, que es la tierra, si la hubieren apartado de él. M. Conozco lo primero y concedo lo segundo^ D. Pues con eso está probado que si estu. viese en la rectitud alta, conocería que el movimiento primero para poder herir de estocada, VILOSOfÍA DE LAS ÁB1CA8 29 lia de ser natural; y si en la baja que ha de ser violento; y si en cualquiera de los lados que ha de ser de reducción; y si en la de atrás, que ha de ser accidental; y si en la de adelante, estando yo afirmado conforme á los preceptos de esta ciencia, ha de ser con el mismo movimiento accidental; pero entonces no lo ha de hacer el brazo, sino el cuerpo mediante compás. M. Y si la herida hubiese de ser de tajo ó revés conocéi^'Se cual movimiento haya de ser el primero? D. Sin ninguna duda se puede conocer: porque si estuviese la espada en una de las cuatro rectitudines, alta, baja, atrás ó adelante, el primer movimiento ha de ser remiso: si bien es verdad que puede ir mixto con el violento; y si en cualquiera de los lados, por necesidad ha de ser violenta M. ¿Con cuál de los movimientos se hiere de tajo 6 revés? D. Con el natural. M. Pues siendo así y habiendo dicho que estando la espada en la rectitud alta, por ser cuerpo grave y estar fuera de su centro, y siempre apeteciendo volver á él, que el movimiento ha de ser natural; parece que es contradicción el decir que para el tajo ó revés ha de preceder 3Ó PAOTÉCO M ÑABVAiaz el movimiento remiso supuesto que no tiene necesidad más que de bajar. D. Mi afirmación es más que cierta: porque entonces no seria tajo ni revés; sino medio revés ó medio tajo á quien dijeron altibajo los antiguos. M. Luego ya para cualquiera de esas dos tretas no le será necesario hacer otro movimiento antecedente al de la ejecución? D. Antes si le precederán otros dos movimientoS; el uno natural bajando li&cia la espalda, y el otro violento, para volver á la misma rectitud, y coger lo que en común dicen vuelo, y que el natural con que se ha de herir sea de mayor rigor, porque le faltaría este si con solo los dos movimientos, uno violento y otro natural se quisiese herir. M. ^Hay otras especies simples de movimiento más de las referidas? D. No pero hay unos movimientos que se llaman mixtos (que es lo mismo que mezclados) y estos se consideran en dos maneras. La primera cuando las espadas de los dos combatientes están {untas, la una sugeta y la otra sugetando: y aún solamente agregadas en la rectitud alta 6 baja. M. jOómo entenderemos eso? |FlLOdK)PlA DB LAS A&KAS 31 D. Suponiendo que mi espada est& sujetando á la contraria y que esta quiere hacer moyi« miento natural bajándose y que con la mía sin permitir que se aparte bajo con ella unidamente, y á este llamamos movimiento natural mixto; y que si yo quisiese hacer movimiento vio« lento podría la sujeta, no perdiendo aquella umón subir con eUa; y lo mismo si fuese movimiento de reducción ó remiso: y k cada uno de estos se dice mixto. M. B NABYAEZ herir en ángulo recto ó lo más aproximado á él sin jamás doblar el brazo. Esto es para las heridas desde afaera, que en el movimiento de conclusión necesario es doblarlo: y las tretas que se ejecutan mediante este son las que le pertenecen á la arma que con exceso fuere más corta. M. Que cosa es medio proporcionado en la destreza sin el cual dicen que no se puede ejecutar ninguna herida con seguridad? D. Es una distancia que busca el diestro desde donde hiere y queda defendido ya sea ganando grados al perfil ya teniendo sujeta la espada contraria. M. Este medio proporcionado es uno ó son muchos? D. Cada especie de treta tiene el suyo. M. Pues no se podría dar uno, que sirviese para todas? D. Es imposible, en la particular natu;raleza del hombre, movimientos y compases suyos: porque si en el cuerpo del contrario en quien se han de ejecutar, hemos considerado cuatro lineas verticales, dos colaterales y dos diagonales^ y cada una está distinta de la otra y desde un lugar en que estuviere el diestro, no podrá fklcanzar á todas ellas^ sigúese que ha de haber FIL080VIA DS LAS ABKA8 61 tantos medios, cuantas fueren las diferencias de lugares. M. Satisfágome de eso: pero como se conocí cera cuando está elegido ese medio proporcionado? D. Muy fácilmente cuando el diestro estuviere en tal lugar, que hiriendo no pueda ser herido, entonces dirá que tiene medio proporcionado: y si en un mismo tiempo se hirieren ¿ pudieren herir ambos, se ha de decir que hubo común distancia, de quien ha de proceder potencia y efectos iguales. M« En la destreza hay algunas tretas de mayor preeminencia que otras? D. Hay en la destreza tres dignidades de tretas, inferior, media y superior; en la primera, están las particulares; en la segunda las generales, y en la tercera las que se hacen mediante el atajo y movimiento de conclusión. M. Lo noevo desta distinción pide que se declaren; y lo primero qué cosa es atajo y movimiento de conclusión. D. Atajo es cuando el diestro pone su espada sobre la contraria; no en los mayores ni menores grados de fuerza (ni con los mayores ni menores suyos); digo que ni ha de ser en la punta ni junto á la guarnición, sino que por lo 62 PAOHEOO DE NÁBTAEZ menos se toquen en el medio, con que la tendrá sujeta. M. Teniéndose por general regla que un igual con otro igual no tiene poder, tocándose las espadas en iguales y con iguales grados de fuerza, ni la una sujetará ni la otra estará sujeta. D. Mi razón probará lo contrario, cuanto á que sujetará á la que estuviere superior, porque con esta se hará movimiento natural, juntando el brazo y la mano al cuerpo para fortalecerlo y la bajará hasta que ambas participen del ángulo agudo; y si la inferior quisiere resistir, no lo podrá porque el movimiento que hiciere será violento, en todo inferior al primero; y asi la igualdad en los números que se to-* caren quedará siempre desigual con la calidad contraria de los movimientos. M. Movimiento de conclusión en destreza, ¿qué cosa es? D. El acto más poderoso que pudo descubrir el Arte, el sólo, eficaz y supremo seguro del diestro que no tratare de matar (y aun para matar conviniendo á su defensa) el solo es el que destruye los movimientos hechos para herir, y priva la potencia de hacer otros, con el instrumento en quien se hace, tlLOSOFÍA D£ LAS ABICAS 68 M. Luego á este movimiento de oonclturión le podríamos decir que es treta universal? D. Si en la parte práctica de la destreza la pudiera haber (que no pueie, porque esta con* siste en el entendimiento) solo aquello que se hace con el movimiento de coaolusión lo fuera además, que no todas las tretas (ya sean hechas por el diestro, ya por su contrario), ni se hacen con él ni le pueden estar sujetas, porque las que se ejecutan desde afuera, unas lo están al atajo y otras al ángulo recto, y á él solas aquellas que se hacen desde adentro, á quien en lo común llaman estrecho, donde ni cabe el ángulo recto ni se hará el atajo sin riesgo de que el adversario pueda entrarse impidiendo la treta que mediante él se había de ejecutar. M. Y en suma, cómo se hace este movimiento de conclusión? D. Sujetando con la mano izquierda la guarnición de la espada contraria, y quitándosela, ya sea por fuerza torciéndole lo mano, ya con el amenazo ó la ejecución de la herida en el rostro. M. Podráse hacer eso igualmente por la parte de adentro y la de afuera? D. Igualmente: porque de primera intención raras yeces ó ningtina se hace por la parte de 64 PACHECO DK NA&TAB2 afuera, ni se puede quitar la espada por fuerza: pero hácese de segunda contra la estocada que quiere ejecutar la espada sujeta^ y contra el revés y el medio tajo. Y por la parte de adentro se hace de primera intención, si el contrario aguarda afirmado en ángulo recto y contra todas aquellas tretas que se dirigen á las líneas colateral ó vertical izquierda. M. Y en el mismo tiempo que el uno de los dos combatientes fuere ¿ hacer ó tuviere hecho el movimiento de conclusión, no lo podrá también hacer el otio ó herir con una daga, si la tuviese en la mano izquierda? D.' Si el primero fuere por la línea del diámetro del circulo común sucederá eso, como ha sucedido muchas veces; y siendo defecto del operante, ha resultado descrédito contra esta poderosa acción; pero poniéndose el diestro (por medio del compás curvo con el pió izquierdo, si el contrario para su treta diere el recto, el transversal ó curvo á su rectitud derecha; y sino diere ninguno de estos, ha de ser con el mixto de transversal y curvo) en la línea infinita del pié y lado derecho contrario y correspondiere su hombro izquierdo con el suy> derecho rectamente y estuviere tan apartado cuanto la larniiOSOFtA WS LAS ARUÁS 65 gara de ambos brazos; la demostración matemática, junto con las experiencias que la tienen verificada (y la que podrá hacer cada uno) aseguran que cuando en la mano izquierda tuviese el adversario otra espada le seria imposible alcanzar á herir con ella y tanto menos si el diestro le pusiese la punta de la suya en el ojo derecho. M. Volvamos ¿ la explicación de las tres dignidades de tretas. D. Tretas particulares se dicen al tajo, al revés, á la estocada, al medio revés y al medio t^jo que se hacen sin el contacto de las espadas, ó habiendo precedido este se deja libre la del contrario para ejecutarlas (con una excepción que se hará en las de la segunda dignidad): y entre estas hay opoi^ción de las unas á las otras como- tajo contra tajo, revés contra revés, estocada contra estocada, revés contra tajo, tajo contra revés, estocada contra revés y tajo, y estos contra la estocada, el medio tajo, contra el tajo, el medio revés, contra el revés, el medio tajo contra el medio revés y este contra el medio tajo: y en esta inferior dignidad, están las tretas de la común destreza, que son treinta en número. M. Habitndo resuelto que no son más que Sí 66 PAemeo d« kabyass eioco las tretas qne pnede formar el hombre, y qae no puf de haber otras en la comdn potencia como se ha de entender esto? D. Asi como hiendo el tajo uno en género, tiene por especies al vertical j diagonal, como también se halla en el revés y á la estocada, no siendo más de una la decimos de cuarto circulo, de medio circulo y de círculo entero, ¿t. según la forma que se le da, y el lugar en que se ejecuta. Así los ensefiadores antiguos pusieron nombres á sus tretas, para el conocimiento de ellas. M. Si se ofrecen á la memoria refiéranse los que les pusieron. D. Sin obligarme á guardar orden (porque ellas en sí no le tienen) son estos: Estocada He pufio, cornad¿^, botonazo, ssambullida, manotada, estocada á la mano, encadenada, enarcada, ongavilanada, torneada, arrebatar y tajo, remesón, golpe á la espada, llamar, quiebro, la final, garatusa, ganancia, la tentada, codazo, b-'azal, canillaz treta doble, tajo horizontal, revés horiz'^D til, tajo ascendiente, revés descendiente, la escampa vita, la defendida y la irremediable. M. Usan de e^tas mismas tretas con armas dobles como con empaja sola 6 hay otras? nMftOFlA D8 LAS ABMA8 67 I). Be casi todas se valen, aunqne & la daga le dan otras dos, á quien dicen empanada y encomendada: y estas también las suelen hacer con la capa, broquel y rodela. M. Las tretas generales que se pusieron en la segunda dignidad, porque se llaman generales; cuantas son y como se forman? D. Llámanse generales, porque cada una de ellas tiene debajo de su jurifidición & otras tretas particulares. Son cuatro y sus nombres: la primera se llama del estrechar: la segunda de línea en cruz: la tercera, flaqueza debajo de la fuerza; y la cuarta, flaqueza encima de la fuerza. La del estrechar se forma así. Estando el contrario afirmado en el ángulo recto ó poco apartado de él, pasando la espada por encima de la suya y luego unida á ella, se le aparta á su rectitud izquierda, dando el diestro un compás curvo con el pié derecho y á su lado: de suerte, que viene á quedar ca^i la flaqneza de la espada apartada encima de la fuerza de la que la aparta y conviene asi, porq je no venga el movimiento natural, al violento y accidental, con que desde allí se le ha de herir de estocada en los pechos, que haga ó no movimiento para herir, M. Al principio, al medio 6 al fin de eáa 68 PACHECO DB NABTAE2; treta podrá el adversario hacer alguna de las de menor dignidad y herir oon ella? D. No; porque cualquiera que hiciere de estas será particular y de mínima perfección. M. Sábese precisamente cuales y cuantas puede hacer aunque no las haya de ejecutar? D. Pues sino se supiera como se pudiera tener verdadero conocimiento de la cosa por su causa, y ser ciencia la destreza de las armas; y asi digo que solo podrá formar tajo vertical, un medio revés, un altibajo (que también se reduce á la especie de tajo vertical) y una estocada; y como para esta treta general, solo se mueve la muñeca con su menor circulo, sin que el brazo haga movimiento con alguno de los dos centros, sangradera y hombro, ni se aparta del ángulo recto con solo este las vencerá todas y herirá como sino hubiese formado alguna. M, De la línea en cruz como se hace? D. Dando el mismo compás curvo con el pié derecho y á su lado se toma la espada contraria por la parte de afuera, pasando para esto la del diestro por debajo de ella y se aparta á su rectitud izquierda, quedando ambas, participando del ángulo obtuso: pero la del diestro con mayores grados de fuerza en menores contrarios, j)ara an easo que el adversario no haga movi- 6S ULO SOFÍA BB LAS AEMA5 69 miento alguno, pueda con el natural hacer que baje y herirle por ella misma de estocada en la línea diametral del pecho. M. Al principio de la formación de esa general que potencia tendrá el contrario? y cuales tretas podr& formar contra ello? D. El tajo vertical y la estocada; pero ninguna ejecutará, por la razón que dije de ir ganando los grados al perfil, y llevar el cuerpo detrás del brazo, y esta detrás de la espada; y los más, y mayores movimientos de que constarán contra quien se opondrá el ángulo recto y la moción sobre el centro si diere compás. M. Y entre el fin del compás, que diere el diestro para esa treta, y el principio de la ejecución podrá el contrario hacer algo? D. Una ti^ta que llaman brazal, que es meter el brazo debajo de la espada, para detenerla y el oficio que erradamente le dan á la daga, á la capa, al broquel y á la rodela; y entonces dando un compás mixto de trepidación y extra, ño hacia el lado derecho, se le herirá de estocada en la vertical izquierda ó con un tajo vertical en el brazo sin peligro de ser alcanzado; á causa de quedar la espada contraria tan corta y puesto delante el lado izquierdo al tiempo que la espada le estará hiriendo casi en ángulo recto. 70 PAOHIEGO ]>E M. La general flaqueza debajo de la fuerza, tiene diferente forma? D. Necesario es el tenerla, supuesto que en cuanto una forma está actual la materia no puede recibir otra ni en el tiempo que se está haciendo una treta se puede hacer otra diierente ni contraria. M. Pues cuál es la que tiene? D. La espada contraria se toma semejantemente, que para la linea en cruz y se dá el compás curvo con el pié derecho, y á su lado, y con solo el movimiento de la muñeca, y siempre unidas las espadas acaba un círculo, poniendo el diestro la flaqueza de la suya debajo de la guarnición, no en más cantidad de cuatro dedos y desde alli hiere de estocada en la línea diametral del pecho. M. Habiendo sido común doctrina de todos los maestros el no dejarse sujetar la espada, juzgando á la que queda libre en continuo movimiento, por de mayor potencia, podráse decir» que en esta treta, pues voluntariamente se la sujeta el que la hace, que no guarda el dii^tamen de la razón. D. Guando ella no la tuviera en sí ni estuviera como está tan en lo transcendente del artC; por solo no imitar lo comunmente errado del niOIOVU DX LÁñ .ABICAS 71 valgo, se debía hacer: adem&s que según nna máxima de esta ciencia, que no snfre contradi' ción, los mayores grados de la iaerza, sobre los mayores de ñaqueza no hacen fuerza: porque la espada inferior en aquella cantidad que pone debajo no puede resistir proporcionadamente á la quA está superior, ni esta puede sujetarla: y así cuando lo intentare con más facilidad se librará ejecutando la herida que digo. M. En el principio y fín de su forma, hasta llegar á elegir el medio proporcionado, que tretas le dispondrá a^ contrario? 7), Estocada, tajo vertical y medio tajo, sujetas todas al ángulo recto y moción sobre el centro, si para cualquiera de ellas diere compás con el pié derecho y á su lado. M. Y si por encima de la espada que se le hubiere puesto interior, quisiese herir de estocada en los pechos ó rostro, dando compás con el pié derecho, valdría entonces el ángulo recto? D. Podría valer si al principio de su movimiepto y compás se librase la espada, con solo el movimiento de la muñeca y se la pusiese delante, y sino pudiese gozír de este principio, hacer un movimiento de diversión y á un miszae tiempp meter el pié izquierdo, j baoer mo- PACHECO DE NABTAUa ^dmi6nto de conclusión: y esto propio se ha de hacer si contra la del estrechar, intentare herir semejantemente por encima de la espada. M. De la última treta general, flaqueza encima de la fuerza falta su explicación. D. El principio de su forma es la del estrechar pasando la espada por encima de la del contrario, y poniéndose inferior á ella se aparta á su rectitud izquierda, con el mismo compás curvo del pié derecho, y á su lado; y cuando se acaba este, también se acaba el circulo de la muñeca, poniendo la punta de la espada (la mis. ma cantidad de cuatro dedos) arrimada ¿la guarnición, y se le hiere de estocada en la linea diametral del pecho ó en la colateral siniestra, según la grandeza del compás que se hubiere dado. M. A que tretas ocasiona esta al contrario cuando se forma? D. A la estocada, al tajo y al medio revés, á quien vencerá el ángulo recto. M. T si desde allí volviese la mano y metiendo el pié izquierdo quisiese herir de estocada el ángulo recto serviría de defensa? D. Si al principio del volver la mano, y entrar el pié izquierdo, se le pusiese la espada delante, pues se puede con brevísimo movimiento^ 86 le impidirla la entrada: y si en esto hubiese tardanza, con un movimiento de diminución, y otro compás curvo con el pió derecho, se le po drá herir de tajo vertical ó medio revés en el rostro. M. Todas estas tretas generales tienen un mismo medio proporcionado y una misma distancia, desde donde se ejecutan? D. La del estrechar y linea en cruz tienen uno j á las otras dos les pertenece otro. M. Pues en que está la diferencia si todas ellas son tretas generales? D. En que para las dos primeras, se comienza con la espada y sin dejarla libre se hiere por ella; y para las otras, se comienza con ella, y para la ejecución se deja libre: y así en estas últimas ha de ser el compás de mayor cantidad y de menor para las primeras. II. Sobre que tretas particulares tienen estas generales dominio? D. La del estrechar, sobre la ganancia y reganancias; la de linea en cruz, sobre todas las que se hacen tomando la espada por de fuera» como sea al principio del movimiento remiso, y violento: y si se acabaren estos, el de reducción y parte de natural (y aun antes que comience) están sujetas á la de la ñaqueza debajo de la 74 PACHECO DS NABTAXZ f aerza, como también lo está la garatasa qu^ ne hace por debajo de la espada. Y la de la flaqaeza encima de la fuerza, tiene por inferior á la garatasa, que se hace por encima de la espada. M. Estas tretas generales gozan de otra preeminencia, más de la referida? D. Tienénla sobre las seis rectitudines generales, en que se pueden afirmar el hombre, excepto en la alta y la del lado derecho, si está la espada en el extremo de cada una: pero si estuviese en su media división (digo en medio de la distancia, que se imagina desde el ángulo recto á ellas, de suert que no estuviese de todo punto correspondiendo á la cabeza ó á la vertical derecha) están sujetas á ellas. M. Sin algún ejemplo no se puede entender lo propuesto. D. Supongo que está afirmado el contrario en la rectitud de adelinte, que es el ángulo recto (y el medio de todas las rectitudines) contra quien dominan, y se pueden hacer todas las cuatro tretas generales. Si estuviese en la media división que se considera entre este, y la rectitud alta, estará sujeta á la linea en cruz, como así mismo lo estará ta la rectitud mixta; alta 7 al lado siniestro. En todas las partes de la rectitud baja y en la mixta de esta y la del lado derecho y inedia división saya, estará sujeta á la general flaqueza debajo de la fuerza. T si en igual término á este estuviere en el lado siniestro á la general del estrechar. Y si estuviese en la rectitud de atrás, («ó ya fuese mixta con la de abajo) y cada una en su media división, estaría sujeta á la general fla* queza debajo de la fuerza. M. Parece, que por lo dicho se puede inferir, que estando la espada en el extremo de cualquiera rectitud, estará libre de las generales y de poder comenzar las tretas por ella, ni con ella. D. Antes no se puede inferir eso, pues digo que la rectitud de adelante está sujeta á todas cuatro y la baja á la de la flaqueza debajo de la fuerza y á la del estrechar; y lo estará también á esta, la del lado siniestro. M. Mayor dificultad se me ofrece. No se le ha dado al ángulo recto la primacía de todas las posturas? No se dice de él que es el que alcanza más y en quien consiste la mayor defensa, para en cuanto estar afirmado? 76 PACHBCO DE NÁSVAEZ D. Jamás hubo quien dudase en ello viendo BU demostración y la experiencia. M. Pues tomando por f andamento la potencia de las generales, probaré fácilmente, que es la peor, y más peligrosa postura. Estando la espada en cualquiera de las otras omoo reotitudines, y media división suya, puede contra ella una ó cuando más dos generales; estando en la de adelante, que es el ángulo recto, pueden todas cuatro: luego sigúese que aque- Ua postura sobre quien el contrario puede hacer más tretas generales y otras que se hacen mediante el atajo, es la peor y la que debe el diestro huir de afirmarse en ella. D. Aparente verdad tiene el argumento; pero quedará vencido con saber que es mayor la disposición que tiene estando afirmado en ángulo recto, así para defenderse como para herir, que la que le da á su contrario para comenzar en él las cuatro generales; y es la razón que estando afincado en cualquiera de las otras rectitudines no se puede transferir el medio proporcionado que contra el se fuere eligiendo, ni el ya elegido, aunque en la ejecución se retarde, ni mediante el atajo y movimiento de conclusión acabar juntamente con el contrario, todos los movimientos y compases á un tiempo. FILOSOFÍA DE LAS ABÍCAS 77 Y demás de esto, que todas las tretas que co« menzare en oposición de cualquiera general que contra él se hiciere han de ser particulares; de quien dije son de la menor dignidad. M. Dóime por convencido en todo: pero si estuviese la espada contraria en una de tres rec* titudines y extremos de ellas, alta, al lado derecho ó atrás, que había de hacer el diestro si le conviniese comenzar? D, En tal caso habría de ir al cuerpo y á la espada juntamente, mediante el compás transversal con el pie derecho hacia el lado izquierdo para que cuando la espada del adversario se redujere á dar herida, la pueda divertir ó sujetar y rematar la treta con movimiento de conclusión. M. Pues estando la espada tan apartada, no sería mejor ir al cuerpo que por entonces estará indefenso? D. Bi la distancia fuese tan corta que pudiese hacer el movimiento accidental para herir de estocada antes que el contrario se pudiese reducir al ángulo recto desde la rectitud del lado derecho ó la de atrás, permitido le sería aunque no necesario, antes sí, lo que he dicho; porqiio siempre será mejor llevar prevenida la defensa al movimiento, que por necesidad (y 78 fÁOBStCO Z>S NAAVJÜSC conforme la presente potencia) ha de hacer el adversario que el procurarla en el medio ó ¿n de la acción. M. Contra la rectitud alta, habiendo dis* tancia corta, no le es permitido herir, ó porqne queda exceptada de las otras dos? D. Aunque siempre que la espada enemiga estuviere tuera de término y tan apartada que no se pueda comenzar por ella, ni con ell4 se ha de ir á buscar, j juntamente al cuerpo el rigor deste precepto, fué contra la postura alta; porque el m<^yi miento que desde allí se ha de hacer, que será el natural, ofrecerla grave peligro al que sólo fue^e á herir. M. Imposible salida me parece que se ha de hallar á estn objeción. Si la espada está en el extremo de la rectitud alta (ó ya sea algo caida hacia la espalda) como es posible que se pueda ir á ella y sil cuerpo, supuesto que á dos lugares distintos no se puede ir en un mismo tiempo? Y así concluyo, que lo propuesto tiene conocida contradicción en sf. D. Mi satisfacción veno rá esa duda, concediéndome que doH agentes distintos (digo dos cosas que tengau movimiento de si mismas) se puedan mover en un tiempo é ir á diversos lagares, sin que el uno impida al otro. flLOSOftA B« tAI ABSCAt Í9 H. Ni eso se j^uede negar, ni tiene peligro el concederlo. D. Paes también se me ha de oon'-eder qne e pueda mover el cuerpo sin que se mueva el brazo de si mismo, y que estando el cuerpo sin movimiento pueda moverse el brazo, teniendo como tiene al hombro por eje ó centro para su moción; y convenidos en esto, digo que en un mismo tiempo podrá ir el cuerpo á una partcTy el brazo á otra, como agentes distintos. M. Lo que se puede seguir de eso aguardo para quedar satisfecho en él, corno se pueda ir al cuerpo y á la espalda? D. tíupóngola en el extremo de la rectitud alta, y digo que se ha de dar un co!opa8 transversal con el pie derecho hacia el lado izquier* do y el brazo y la espada han de tirar una 11« nsa diagonal al rostro y ojo izquierdo contrario; y ésta ha de servir de a<.*ometimiento con partes proporcionadas para herirle ó necesitarle á que mude postura, coa que se verá que el cuerpo va á buscar la espada, favoreoiio y amparado de la snya, y apart ido de la línea del diámetro comúo, y la espada va á buscar el M. Si el movimiento íd medí ato que desde aquella rectitud ha de haccir la e.spada contra- 80 PACHXCO BB KABTASZ ría, ha de ser natural j este es superior al mixto de accidental y violento, con que se le ha de acometer, paréceme que cuando bajare podrá herír en la cabeza ó por lo menos llevar de encuentro la espada. D. De los más principales requisitos del arte es, que siempre que el diestro hiciere acometimiento, tenga tales partes, que obligue al contrario por necesidad de su defensa á que trate de ella primero, que de herír y no todo junto, ni que lo uno disponga inmediatamente á lo otro: y á esta causa se le ha de tirar la línea diagonal que dije, necesitándole á que haya desvio á su lado izquierdo: y porque este ha de ser acto necesario, por causa del fin de defenderseí y el prímer compás con que se hiciere el acometimiento, ha de ser con el pié derecho, el izquierdo no se ha de sentar sino continuadamente dar el suyo curvo hasta la linea infinita; y cuando bajare la espada sea para hacer el desvio, sea con intención de herir (que no lo podrá por haberle quitado el cuerpo) se le hará movimiento de conclusión por la parte de afuera. M. No hallo que replicar: pero ahora querría saber cuales son las tretas de suprema dignidad? tJMM^riX DB lAB ABlíAS 8l D. Las que se hacen mediante el atajo y oon el movimiento de conclusión. M. Y esas son unas mismas ó son distintas entre si? D. Son tan distintas cuanto lo son los términos desde donde se ejecutan: porque las unas tienen su medio proporcionado en el extremo propincuo y las otr^s en el remoto. M. Sin la declaración de esos nombres que tengo por extraños en esta arte no podré entender lo que se me dijere. D. Extremo propincuo se dice aquel desde donde se hace el movimiento de conclusión y remoto desde donde se hiere en ángulo recto: ó lo más aproximado á el mediante el atajo. M. Y en respeto de que medio son esos dos extremos? D. En el del centro del círculo común, y otra cualquiera distancia en que se puedan alcanzar á herir los dos combatientes en un tiempo. M. Ya que estoy enterado en eso pregunto ¿Esas tretas son iguales ó desiguales en potencia? D. Ya tengo respondido que el movimienb de conclusión destruye el acto y priva la po tencia. 82 TACSRCÓ £>B NASTAICJÍ M. Luego de hay se sigae qae las que se hacen mediante el movimiento de concla^ión, son las de suprema dignidad y no las del atajo? D. Las tretas que se hacen mediante el ata» jo, no necesitan del movimiento de conclusión: pero las que mediante este se hacen, necesitan del atajo que es el que ha de asegurar la entrada del pié izquierdo (esto es cuando el diestro ohra sin aguardar movimientos del contrario) y como el atajo es el mediato para que se pueda entrar á concluir, y no de otra manera, lo que se hace entre el ayudador y el ayudado, se pone en una misma dignidad. M. Pues el movimiento de conclusión no so se puede hacer sin la prepadencia y favor del atajo? D. De primera intención no lo hará el que ohedeciere los preceptos de esta c'encia, pues por ellos habrá llegado á entender que el atajo priva los movim entos al contrario y el desvio se los ayuda á engendrar: y en cualquiera modo que le aparte la espada le dispondrá una estocada ó tajo vertical: y además de esto siendo necesario para cualquier desvio poner su espada inferior, se le podrá poner atajo en ella y hacer en él lo que pretendía hacer en el adversario. )L Pe manera que según lo referid0| se ha de entender qne solo el atajo y la treta que mediante el se hiciere, será superior á las tretas generales? D. Así ha de ser entendido: pero tamhión es de advertir que entre ellas mismas hay opo« sición de la una á la otra cuando se va haciendo. M. Pues á una treta verdadera hecha con todos aquellos requisitos que le son necesarios, se le puede oponer otra que no sea superior? Por que si esto es posible en la destreza, ya daremos que un igual tenga poder sobre otro igual. D. Mal se ha entendido mi proposición: porque yo no digo treta que está hecha y elegido medio proporcionado, sino cuando se va haciendo; y entonces podrá el diestro transferirse el medio que contra el se había (^e elegir. M. Poco familiar es ese término de transferir y sin declararlo primero, no me daré por satisfecho. D. Sobre el medio proporcionado se hacen tres consideraciones y le decimos, propio, apro. piado y transferido. £1 propio es el que elige el diestro de si mismo sin que el contrarío haga más que aguardarle, 8a 84 :^AOHBOO D8 KÁEYAISZ El apropiado aquel qne su contrario le da mediante sus movimientos y compases. Y el transferido cuando el adversario va eligiéndolo ó teniéndolo ya elegido si se retarda én la ejecución, se elige contra el mismo medio. Y la oposición cuando comienza á disponer una general, y acabando movimientos y compases á un tiempo se le elige otra. M. Si para cada una de esas cosas no hay algún ejemplo, tengo por imposible el entenderse. P. El medio proporcionado propio, no lo ha menester, pues he dicho ser aquel que elige el diestro cuando su contrario le aguarda. El apropiado se entenderá con este. Para la treta de primera intención, que por la espada se ejecuta en la colateral derecha, se ha de dar desde el medio de proporción un compás de dos pies y medio si el contrario le diese é hiciese lo que llaman ganancia (ó ya sea tiento de espada) y dejándola libre quisiese herir desde aquel lugar que eligió y el diestro fuese unido con su espada mediante los movimientos mixtos de violento y reducción seria visto haberle apropiado y medio proporcionado qué él había de buscar. Y por otro ejemplo, para el movimiento de conclusión se ha de dar un compás de tal caA- tidad qne la mano izquierda alcance sin extremo de cuerpo á la guarnición de la espada contraria. Si el adversario tomase la del diestro por la parte de adentro ó la de afuera y diese el mismo compás 7 llegase su guarnición donde se pudiese alcanzar con la mano izquierda, también se lia de decir que aquel medio es apropiado, pues le da aquello que él había de buscar mediante movimientos y compases. Y finalmente, siempre que el contrario pusiere el cuerpo donde pueda ser herido, sin que él pueda herir ó llegar su espada donde pueda ser alcanzada la guarnición con la mano izquierda, será medio proporcionado apropiado. M. Satisfecho me dejan los ejemplos; para el medio transferido aguardo otros semejantes. D. La treta general de estrechar dije que se forma pasando la espada por encima de la contraria, y se le aparta á su rectitud izquierda dando un compás curvo con el pié derecho y á su lado; el movimiento para ponerse transversal sobre ella ha de ser remiso, pues si al hacerse éste, y antes que se comience el natural y el de reducción y antes que tenga principio el remiso con que se ha de hacer el desvio die9Q el diestro otro compás curvo con el pie 86 »ÁQB8eo ra KÁtvisat derecho y en la espada adversaría (unidamente con ella) hiciese nn movimiento de disminución para que cayese la flaqueza encima de la fuerza de la suya, hallará formada la misma treta; y á esto se llama medio proporsionado transferido. M. El ejemplo me satisface y queda bien entendido. D. También dije que para la de linea en cruz se toma la espada por la parte de afuera dando comp&s curvo con el pie derecho; el primer movimiento que se hace es natural; el se* gundo remiso^ con que se pone inferiormente transversal á ella; el tercero y cuarto ha de ser un mixto de violento y de reducción; pues si al principio deste y antes que se comience el remiso con que se ha de hacer el desvio diese el diestro otro compás curvo con el pie derecho y sin permitir apartar su espada apartase la contraria, se transferiría el mismo medio proporcionado que contra él se iba eligiendo. M. Igualmente me satisface ese, y no tengo que decir contra él. D. Lo propio hará otro que pondré. La ge« neral flaqueza debajo de la fuerza se forma pasando la espada por debajo de la contraria, apartándola por la parte de afuera, á la rectitud izquierda del adversario (semejantemente mOSOFÍA SB LAS ABU18 S7 qaa la Hn^a en cruz) dando compás carro con el pié dereclio y acabando el circulo con la mano, 86 le pone I» flaqueza debajo de eu gaamición. Si cuando acabare el medio «irculff con que ambas espadas participaran del ¿nenio obtuao diere el diestro otro compás curvo oon el pié derecho, haciendo nn movimiento de aumento con su espada hasta poner la flaqueza debajo de la fuerza de la otra, no le dejari acabar el otro medio círculo j se habr^ transferido el mismo medio proporciona. Asi lo tienen dispuesto los pr»ceptos ds la ciencia. M. Luego ya se sabe el lugar ilonde han de ser ejecut&dosi' D. No contradigo yo aso; pero doy por incierto, no el lado donde haya de ser la ejecución, en que por sa longitud y poderse dividir en partes siempre divisibles, tiene, desde la cabeza á los piéí< diversidad de pantos y logares particulares, donde puede tocar la espada en el desoeoso sayo, coa el movimiento natural; j esto es lo que pido se me concedo. 9S M PACSBCO BB NABTAÜZ M. Ni en eso puede haber duda ni sufre argumento en contrario. D. Tampoco la podrá haber en que el movimiento natural con que se ejecuta el revea j el tajo sea más noble, m^s poderoso y fuerte que el violento, con que se forma cualquiera destos reparos. M. Tan notoria verdad tiene lo uno como lo otro. D. Luego seguirásele al reparador uno de dos inconvenientes: el primero que podrá ser ofendido en aquel lugar en que no estuviere la espada, supuesto que no pueie estar en todos á un tiempo, ni cubrir todo el cuerpo; y el otro que el movimiento natural y fuerza que se le comunicare, vencerá y llevará de encuentro á la espada que estuviere reparando; y cuando ésta por la superior fuerza de su dueño y ser lugar conocido adonde particularmente se le hubiere de tirar la cachillada, la pudiere resistir y la resistiere, supuesto que no ba de estar siempre reparando en el punto que la deja libre, formando alguna treta bajará ejecutando estocada ó ba de estar actuando el reparo todo el tiempo que el otro viviere. Con que pruebo que del más ajustado acierto le ha de resaltar manifiesto peligro. H 96 PáORSCO B1 NABYAB2 pondrá saperíor á ella y le ayudará á bajar y esto será para solo detenerse; y si quisiere Le* rii* continuará el compás que digo, formando otro tajo vertical, ó con el mixto de trepidación y extraño del pié izquierdo al lado derecho, una estocada en los pechos ó medio revés en el M. Bien entendido está eso: pero ofréceseme una dificultad; Si cuando el contrario formase el tajo, diese su compás de pié derecho por la línea del diámetro del círculo común y tan largo que casi se viniesen á juntar los cuerpos, como se podría hacer la sujeción y herida? que juzgo por muy larga la distancia que desde allí hubiere de busear para quedar defendido. D. £ntonces el compás del diestro ha de ser curvo con el pié izquierdo y la sujov'ión la ha de hacer la mano izquierda, y á un mismo tiempo (pues le quedará libre la espada) podrá herir, como y donde quisiere. Y esto mismo podrá hacer aunque el compás que diere el contrario sea curvo 6 transversal, por ella de derecho. M. Y si el compás fuese extraño ó mixto con el de trepidación saliéndose sería necesario mayor diligencia? iÍLOSOFÍA Vn LAS ABVAS 97 D. En nada se altei*aría lo qne digo cnanto á la defensa, porqne moviéndose sobre el centro, caerá fácilmente la espada del diestro sobre la contraria sujetándola. M. Y si el tajo fuese de segunda intencióil por estar sujeta la espada ó habérsela desviado convendría hacer otra cosa? D. No, ni hay otra que hacer, supuesto que no se altera la forma de la treta, poraue sea de primera, ó segunda intención, ni son otros los movimientos. M. Para la defensa del revés, formado de primera, ¿ segunda intención, militan las mismas razones, ó hay otras que advertir? D. El arte no ha descubierto mas: solo está la diferencia, en que la sujeción ha de ser por la parte de afuera: y siendo páraselo defenderlo, el compás curvo del pié izquierdo y á su lado y al mismo el transversal con el derecho (como este se ponga siempre delante) lo conseguirán: y habiendo de herir con movimiento de conclusión, el izquierdo es quien lo ha de dar, y el de* recho seguirle y ponerse detrás de el. M. Apruebo todo ese discurso: pero falta por decir; que oficio se le ha de dar á cada una de las armas que acompañaren á la espada. D. La daga, que por ser arma ofensiva y d8 TAOOM M Sr ÁBTA12 defensiya, goza de mayor preeminencia, unas veces sujeta en cuanto la espada hiere, otras hiere ella en cuanto la espada está sujetando, y otras estando la espada sujetando, y hiriendo tamhién le ayuda á herir; pero jamás se hace con ella reparo ni desvio, sino sujeción. M. Poco se declara con eso mi pregunta, sino se dice como se ha de hacer cada cosa de por sí. D. Yo las declararé todas y por primero supongo, que el contrario forma un tajo desde afuera, para solo tener puntual alcance en la cabeza (sea dando compás recto por la linea del diámetro ó curvo, ganando grados al perñl) que entonces ha de ayudar la espada del diestro á bigar la suya (poniéndose superior, como tengo dicho) hasta el ángulo repto y participar algo del agudo, dando compás transversal con el pié derecho hacia el lado izquierdo, asegurando la sujeción y luego aplicar la daga, para que la tenga sujeta y ella se pueda levantar á herir; dando para esto y á un mismo tiempo compás curvo con el pié izquierdo, hasta llegar á la línea infinita del pié derecho adversario ó la más cercana á ella; y si quebrantare esta distancia dando mayor compás recto, de suerte que la daga pueda ponerse superior ¿ la espada al prin- j VILOflOFÍÁ DB LÁ8 ABlf AS 99 oipio del movimiento natural (ó por' lo menos cuando llegue á la media división de la rectitud alta) casi junto á la guarnición; en tal caso ella ha de sujetar y la espada herir: y estas dos acciones y el compás curvo coutcl pié izquierdo, se han de hacer todas en un tiempo. M. Contra este tajo puede herir la daga? D. No, porque la sujeción ha de ser por la parte de adentro, y si la hiciese la espada y la daga hubiese de herir, siendo como es forzoso el pié izquierdo para que ella alcanzase la espada contraria no estaría sujeta. M. Paes la daga, cuándo y contra qué tre* tas puede herir? D. Contra el revés, y para que se entienda mejor; supongo que habiendo puesto atajo sobre la espada del contrario por la parte de adentro, quiso formarlo, mediante el [compás transversal del pié derecho al lado izquierdo, ó con el curvo del pié izquierdo al mismo lado que entonces (dando otro compás curvo con el pié izquierdo) la espada ha de sujetar á la espada por la parte de afuera cuando bajare con el movimiento natural y la daga podrá herir de estocada en la linea vertical derecha debajo del brazo; acabándose todo esto tan igualmente que 100 PACHECO DE NABTAÍZ no se conozca tiempo distinto entre el sujetar compás 7 herida: M. Y cuándo hiere la daga y la espada juntamente? D. Contra este mismo revés que he dicho porque cuando sujeta la espada también tiene potencia de herir, supuesto que con la parte qae sujeta no hiere, ni con la que hiere sujeta; y asi puede hacerlo todo junto y la daga herir, pues no está ocupada en otra cosa. M. Qué oficio se le ha de dar á la capa, broquel y rodela, supuesto que no son capaces para herir? D. Sólo el de la sujeción en virtud de quien la espada podrá ejecutar la herida en caso que ella no quisiere sujetar. H. Esta sujeción podránla hacer por de dentro y por de fuera sin que la espada intervenga en ella, ó es necesario que la haga primero? D. Por la parte de adentro contra el tajo, la espada ha de ser quien primero sujete y luego se ha de aplicar cualquiera que estuviere en la mano izquierda, dando compás con su pié, Y porque la sujeción contra el revés ha de ser por hk parte de afuera, po^rá la rodela, broquel ó lOQ FILOSOFÍA DB LAS ABKAS 101 6apa sujetar la espada cuando bajare, sin que la suya se ooupe en más que herir. M* Las otras tres tretas, laedio tajo, medio revés y estocada, no están sujetas á esto como el tajo y el revés? D. Contra el medio tajo y la estocada que se tirare ¿ la parte de afuera (teniéndole puesto atajo por la de adentro) podrán herir la espada y la daga, como he dicho en un mismo tiempo; contra el medio revés, la espada ha de sujetar primero, y queriendo que la daga se ocupe en algo, le encargará la sujeción en cuanto ella estuviere hiriendo. M. Cuando se hallase uno con espada y daga (ó sea alguna de las otras á quien llaman definitivas) no podría juntándolas ambas, hacer reparo á cualquiera cuchillada al principio que comience & bajar ó reparar con la una y herir con la otra? D. Vuelvo á decir que el tajo y el revés tienen lugar propio por donde se forman^ y no punto cierto donde se han de ejecutar y asi cuando bajare la espada, viendo hecho el reparo sobre la cabeza, podrá sin otro nuevo movimiento herir en el costado, muslo ó pierna; si ya no quisiere ejecutar estocada por debajo. M. Esa ya será treta contraria de la que sa 102 páomoo de nábtaxis hubiere comenzado, y siéndolo, no 86 podrá hacer sin que la primera que se comenzó y ios movimientos qne en ella hnbieren entrado totalmente dejen de ser, y en otro tiempo nuevo se haya de comenzar y le tendrá el contrario para herir. D, Ni será treta contraria, ni contrarios movimientos, ni para su ejecución habrá menester tiempo nuevo. M. Imposible prueba me parece que tendrá eso. D. Antes la tiene muy fácil, supuesto el no poderse negar que sólo el tajo y el revés, el medio revés y medio tajo son contrarios entre si; y la estocada es diferente de todos ellos; y también que la contrariedad en los movimientos se halla entre el violento y natural, entre el accidental y extraño, y entre el remiso y de reducción; y por esta causa jamás se halla que el uno con el otro pueda ser mixto; y la diferencia entre el natural, accidental y de reducción, de quien ha de resultar la estocada que digo contra el reparo; y también se halla entre el remiso y el violento, entre el natural, remÍ80 y extraño, como lo probé en los movimientos mixtos y en las rectitudines. Iiuego sigúese, que BÍa descontiauaoión de Ff. íníOnO ÍÁ. DE LAS ÁBIULS 103 tiempo y sin total oorrupoión del movimiento natural con que se había de ejecutsr el tajo, se podrá hacer junto con el de reducción, y éste con el accidental, y herir coa estocada, á quien llamamos instantánea. M. 1^0 vedad tiene ese nombre, y según lo que significa, es que se haya de hacer en instante; y en instante es imposible que el hombre pueda obi*ar cosa alguna en la parte práctica de la Destreza, antes ha de ser en tiempo, y este diviso en principio, medio, y fin, que es lo que el instante no tiene. D. Para encarecer la súbita brevedad de una acción, usamos deste término én la destreza^ diciéndoles á las unas heridas instantáneas y á otras permanentes. M. También me causa novedad eso de permanente, y asi aguardo su explicación. D. Todas las heridas de revés ó tajo, que sin movimiento de conclusión ejecutare el diestro y cualquiera estocada que no fuere mediante el Atajo, ó afirmado en el ángulo recto, ya sea grande ganando grados al perfil, ya por encima de la espada contraria, cuando desde el ángulo obtuso bajare con movimiento natural, han de ser instantáneas; que es tanto como decir que el ejecutfurlas y el salirse hMta el medio M de proporoión ha de ser á un mismo tiempo; porque si permaneciese hiriendo, podría ser al* canzado y herido. M. De mayor razón, 6 por lo menos más clara necesita esto; y aun de algún ejemplo que facilite el entenderlo. D. Con lo uno y otro, procuraré que se entienda. Todo tajo y revés vertical, se dirige & la cabeza (y lo mismo los diagonales con muy poca diferencia, pues el principio de su ejecución es en los lados de la frente) y por lo superior que está á la línea de la contingencia (que es la que se considera de un hombro á otro) en que se ejecutan las estocadas en la postura de ángulo recto, corresponde al obtuso: pues si se ejecutase en ella el revés, ó el tajo y la espada se quedase allí podría el contrario reducirse al ángulo recto, que es el mayor alcance; y aunque estuviese herido herir: y por esto conviene que sea con acto instan téneo; y para la estocada servirá este ejemplo de que ya otra vez me he valido. El contrario habiéndole puesto atajo por la parte de adentro, forma un revés, y el diestro al principio del primer movimiento natural miz. to con el remiso, quiere herir de estocada en los pechos ó en la continuación del movimiento violento, debajo del brazo derecho. SlIiOfiOFIÁ DB LAS ABMAS 106 Si en cualquiera de estos casos, permaneciese hiriendo, estando como estará la espada contra* ria en la rectitud alta, desde donde es forzoso el movimiento natural, con que se podrá reducir al ángulo recto y la del diestro participando del agudo, podrá ser ofendido. M. Y el resumen y conclusión de todo esto qué es^ D. Que con ninguna arma ha de haber reparo deteniendo sino ayudando, ni desvio sin 8U}«ción, excepto cuando se hiera con cualquiera de las generales, por haber de ser siempre ganando grados al perfil. M. Para las reglas del montante, qué preceptos se pueden dar y cuales son los que se deben seguir? D* Han de ser para un montantero con otro? ó montante contra espada sola? ó con ella y las demás que dicen defensivas? M. Sea para entre dos montanteros, que en lo demás no habrá crédito que se rinda á su dificultad, ni entendimiento que no lo tenga por imposible. D. Yo satisfaré á cada cosa de por sí, y en toio tendrá la razón su lugar. Y por primero digo, que un montante con otro tieiie el mismo tajo y revés en todas sus t09 ^ACHBCO DB NÁBVABÜ especies; el mismo medio revés y medio tajo y la estocada de primera intencióii á la colateral ¿ vertical derecha, las mismas cuatro tretas generales y todo cuanto he dicho de una espada sola contra otra: ni en el hay más modos de quitar las heridas, ni más medios para la deiensa, ni otros movimientos, ni otros compases, otras líneas, otros ángulos, ni otras rectitudines; solamente será dificultoso hacer el movimiento de conclusión, y herir todo junto á un tiempo, respeto de ser arma tan larga y poder con dificultad tenerla en una mano: y cuando esto se pudiese, tendrá suma dificultad el quitársele de las dos con sola una. M. Dóime por satisfecho en eso: pero no en que una espada pueda oponérsele al montante» ni hacer contra él ninguna de las tretas referidas, ya sea por el mismo ó ganando grados ai perfil. D. Yo concedo eso: pero no se me podrá negar, que el ángulo recto, el atajo y el movimiento de conclusión, que podía hacer el de la espa* da serán poderosos para vencerle. M. Dificultoso se me hace, que el atajo y movimiento de conclusión puedan contra él pero imposible que el ángulo recto se le pueda opouer respeto de ser tan corta la espada. IOS WXWBOWÍJi DB LAS ABICIS 107 D. No toda la cantidad en que la excede el montante, es la que puede impedir lo que digo] porque el puño que es quien lo hace tan largo» se ocupa entre las dos manos, y casi todo lo que tiene más de cuchilla, se disminuye con haberse de afirmar con el de cuadrado, ó á lo menos no totalmente de perfil. Y como para la ejecución de los tig'os y reveses que es ordinario tirarlos á las piernas, se ha de bajar, al ángulo agudo y hacer extremo con el cuerpo hacia adelante, es tan cierto, cuanto puede asegurar su demostración que afimando el de la espada en el ángulo recto, alcanzará á herir en el rostro sin poder ser alcanzado en las piernas, ayudándose del medio pié de extremo^ que puede hacer el cuerpo hacia adelante. M. Y si el atajo ó revés fuese horizontal y lo tirase al medio del cuerpo el ángulo recto le seijl viria de defensa? D. Entonces convendria dar algo de compás extraño y al principio del movimiento de reducción unirse la espada al montante haciéndole mixto con él y en comenzando el remiso (que también ayudará á hacerlo) dar compás con el pié izquierdo, y hacer movimiento de conclusión. 108 PACHECO I>S NABTASX M. Pues oon solo un compás de ese pié podrá llegar á concluir? D. Si^ porqne el compás que puede dar este pié sin demasiado trabajo, y por estar el derecho delante, es de siete pies j con dos y medio que tiene de largo el brazo izquierdo, y otro tanto el derecho del contrario, vienen á exceder á la distancia en que el de la espada hubiere elegido el medio de proporción. M. Supongamos, que el tajo fuese vertical á la cabeza, contra este que se ha de hacer: porque ni valdrá el desvío, ni suplirá el ángulo recto. D. Todo tajo y revés del montante, consta de cuatro movimientos: el primero natural con que se baja al ángulo agudo: el regundo remiso: el tercero violento: y el último natural. T por causa del gran circulo que es necesario que haga por ser tan largo, tendrá el de la espada tiempo en cuanto hiciere los tres movimientos, de meter el pié izquierdo y cuando baje con el natural, hacer movimiento de conclusión. M. Asegurado me dejan esas razones: pero á la estocada que se tira con el montante, favorecida con el compás y pujanza del cuerpo, quien bastará resistirla? J). £1 movimiento natural y atajo que con FILOSOFÍA DB LAS ABICAS 109 el se pone, la destmirá'faoilmente, corrompiendo el movimiento accidental snyo: y es la razón qne cnanto más distante estuviere la punta (de la arma que ha de herir) de la mano y el brazo á quien el cuerpo ha de comunicar la fuerza de que ella ha de participar menos la gozará. Esto digo cuanto á la estocada, que en los movimientoe circulares, por causa del mayor arco se difunde en ella y en el movimiento natural del tajo ó revés, y en el oblicuo del medio revás y medio tajo, todo el impulso de la fuerza. Y aunque parezca que por tomarse el montan con dos manos h^ de tener más pujanza para la estocada, considerándolo mejor, se hallará que la izquierda y su brazo no le comunica ninguna ni sirve demás que de ayudar á sustentarlo; y asi el movimiento natural de la espada, y la unión del brazo al cuerpo, será de tan gran potencia que podría hacerla bajar hasta el suelo; pero no convendrá esto sino sólo que participe del ángulo agudo, y al mismo ^empo dar compás curvo con el pió izquierdo, hacer movimiento de conclusión y herir juntamente. M. Hecho el movimiento de conclusión podrásele quitar el montante de las manos, como ^e hace á la espada? lio VACRBCO DX KABTÁti2 D. Por fuerza, téngolo por imposible, pero en el rigor de la herida, por tan iacil que el montantero lo dejará y más si faere la ejecución de la herida en el rostro, y parte más sensible del, que es el ojo. M. Contra la alabarda, la pica y las demás armas enhastadas, qué es lo que ha de hacer el diestro? D. Lo mismo que he dicho del montante sin que en cosa alguna se altere; porque todas están debajo de un predicamento, supuesto que se toman con dos manos. M. T si el contrario fuese izquierdo hánse de hacer estas tretas contra él? D. Las tretas todas son unas y jamás mudan su especie y asi se le podrán formar igualmente que al derecho, todas liusí cuatro tretas generales, sólo estará la diferencia en que no se le ganaran grados al perñl, todas se han de hacer con el compás curvo del pié derecho y á su lado, y la ejecución dellas ha de ser en la cola* teral que en él se reputa por derecha; y si la de la flaqueza debajo de la fuerza se ejecutare en la vertical, ha de ser instantánea y las otras pueden ser instantáneas y permanentes. M. El atajo y movimiento de conclusión! por qué parte se ha de hacer? flLOaOViA M XiA8 ÁBIUS lll D. Por la de afuera y con el pié derecho delante, porque si fuese el izquierdo podría el contrario dar un compás con el pié, que en él es izquierdo, y hacer lo mismo ó herir si tuviese daga. M. Lo que más deseo saber desta Destreza es si podría el diestro defenderse de su contra* rio sin herirle, aunque él le acometiese muy furioso, dando uno y otro compás hacia adelante? D. Esta ciencia no obliga necesariamente á herir ni á matar, pero enseña los medios que se han de poner cuando convenga hacerlo. Y si á un lado y otro hubiese distancia capaz para los compases curvos, transversales y de trepidación, podrá usar dellos, poniendo atajo al movimiento natural del tajo y revés y á la accidental de la estocada, y al medio revés y al medio tajo ayudarles á su movimiento de conclusión y pfoseguir con el remiso buscando siempre un medio de privación común. M. Este término me suena bien: pero no sé qué sea. D. En la destreza se considera un medio de privación particular y este es el proporcionado en que está privado el contrario de poder herir y el diestro tiene potencia y disposición para herirle. i 12 PAOBBCO DB KABYÁüe El otro 68 el de privación común qne he dicho; este se elige contra las tretas del adversario sujetando su espada cuando cualquiera de los movimientos que pueden constituir herida se comienzan y por medio de los compases, ya á un lado, ya á otro, se elige tal distancia que el sujeto ni el sujetado se pueden alcanzar á herir, ni ocupar ninguno de los ángulos que se forman del tocamento de las espadas, y entonces no quiere poder herir. M. A todo está muy bien respondido; pero querria saber cómo se ha de conseguir esta defensa sin ofensa, siendo el lugar de la batalla en parte tan estrecha que no se pueda dar ninguno de los compases que se han dicho. D. Entonces se ha de hacer el movimiento de conclusión, de quien surtirá el mismo y mayor efecto porque si la causa instrumental se le impide y quita de la mano con mayor seguro quedará el diestro; y entonces también podrá no querer herir. M. Satisfecho estoy en todo: y ahora querria quedarlo con saber cómo se ha de comenzar á enseñar á un discípulo desde su principio, si ha de ser por lo teórico ó por lo práctico, si se le ha de informar |)rimero al entendimiento de Ti VUiOSOFÍA DB LAS ABIÍAS 113 la razón; ó ha de ser con la espada, enseñándole tretas: D. Ninguna cosa hace el hombre en la manifaotura que no esté primero en el entendimiento, y así á este se le ha de dar á conocer lo que ha de ser heoho, supuesto que es primero la razón de una cosa en si que ella misma en el hombre que la ha de hacer: y por esta causa conviene darle noticia de los movimientos simples y los mixtos que puede hacer con el brazo y los que se hacen con las espadas. Las seis rectitudines generales así simples como mixtas, en que á su contrario le ha de ser posible afirmar y probarL') cómo la del ángulo recto es la de mayor alcance y mayor defensa. Darle conocimiento de las lineas verticales, colaterales y diagonales que se consideran en el cuerpo, y cómo en ellas se han de ejecutar las heridas. Sucesivo á esto los compases simples y com* puestos, á qué pié le pertenece cada uno, y cuáles son comunes á ambos. Luego el círculo que se imagina entre los dos combatientes, con las lineas transversales é infinita que en él se consideran que son por donde se han de dar los compases. lU TÁÜBWOO BB KABTAIS De los ingulos que se cansan del toeamento de las espadas, se le lia de dar muy particular noticia; y como (sea para poner atajo ó hacer lo que llaman ganancia) esto sofoque sean cuatro ¿ todos rectos, ó los dos obtusos y los dos agudos: que los rectos (tocándose las espadas en el medio de sus longitudines) sinren solo para la defensa, y que los agudos y obtusos para la defensa y ofensa. Decirle como solo hay dos modos para hacer las tretas, el uno por la postura de la espada y el otro ganando los grados al perfiL Que en la destreza no hay más que cinco tretas, tajo, revés, estocada, medio tajo y medio re Tés, advirtiéndole de los movimientos, de que consta cada una, sea espada libre ó sujeta. Probarle también, que no hay reparos déte* niendo y que los desvies son daftosos y que la sujeción es la que se ha de hacer en lugar de ellos. Informado de esto, y de otros particidares puntos que se han referiáo en este discurso, enseñarle como ha de tomar la espada en la mano, y cuanto conviene tenerla muy apretada en ella para que la fuerza que le comunicare el cuerpo por medio del brazo, la pueda recibir y ser los movimientos más fuertes y veloces. Ui }m<0S07tA DE LAS ABIÍÁS 116 Que se afirme siempre en ángulo recto, derecho el brazo, sin que él ni la mano participen de alguno de los cuatro extremos de ab^jo arriba á uno ni otro lado. Que tenga el cuerpo de perfil igualmente sobre ambos pies, y estos, el un talón enfrente del otro, y no más apartados que medio pié de tal manera, que si la punta del izquierdo se yblyiese, llegase al talón del derecho. Enseñarle las cuatro tretas generales; la oposición que se hacen las unas á las otras, y las particulares sobre quien cada una tiene dominio: y fijaalmente todas las materias que aquí se han tratado. M. Y en cuanto al batallarle que orden se ha de tener? D. La mayor será, que no se le batalle al menos á losi, principios, ni tome la espada, sino fuere con su maestro, hasta estar bien instruido en la teórica y práctica. M. Pues seguirásele algún inconveniente, de que al cabo de quince ó veinte diaÉ le batallen otros maestros, como siempre se ha usado? D. Y muy grande: y este ha de resultar ó en grave daño del disoipulo ó en descrédito de la reputación del maestro batallador. 116 PACHBOO DB NAfiViJES M. Caso raro será que aun hasta en esto haya habido error en la antigua y vulgar destreza: y siendo asi importante ha de ser el desengaño. D. El uno y otro daré manifiesto y para ello supongo que se le ha dado uno y dos meses de lección y en cada día una hora, que serán sesenta, que reduciéndolas á días, harán dos y medio: y supongo también, que el haya discu* rrido sobre lo licionado otro tanto; y alargóme á decir que sea triplicado el tiempo, y que hagan diez y doce días; como le ha de ser posible en ellos, haber entendido los términos, hecho aprehensión de los fundamentos, esenterado en. los principios de la arte, tener entendidas sus demostraciones, saber los diversos casos que se ofrecen en una batalla, la variedad de acciones que en ella suceden, las diferentes posturas en que se le puede afirmar el contrario, lo que ha de hacer contra ellas, como ha de oponer unas tretas á otras, tener conocimiento de las partes de que se componen los movimientos, compases, líneas y ángulos de que se forman con el principio, medio y fin que tienen entre él que las ha de hacer y el que las ha de recibir; agilitar los miembros para la prontitud y adquirir hábito con tan pocos actos» filosofía de las ABMA8 117 Pues si cada una de estas cosas tiene tan conocida dificultad y pide particular estudio y continuado ejercicio, y con el que estuviere falto desto llegase un batallador de los que el vulgo llama jugadores viejos y aporreantes y comenzase á batallar, de aquello que dicen muy aprisa y recio; claro est& que no solo dejará de bacer lo poco que supiere, pero que ba de quedar confuso y atemorizado para las demás ocasiones. M. No digo yo que se proceda con ese rigor, antes si blandamente se le vayan dando ocasiones para que él pueda ejecutar algunas tretas, con que se irá aficionando. D. En eso ba estado y está el mayor engaño y causa de mucbas desgracias; porque baciéndose perdedizo, fingiendo diligencias; simulando descuidos, ofreciendo tardanzas y recibiendo beridas que fácilmente podría remediar y lo deja de bacer por el vil interés de ocbo y doce reales que espera, bace el discípulo concepto de que sabe, y creyendo aquellos fingimientos de defensa, cree que ba llegado á lo sumo del saber, pues un maestro examinado no le puede resistir, y asi deja de saber más; y cuando llega la ocasión de las veras, como el contrario no bace ninguno de aquellos fíngi- H7 118 PAOHSOb DB KÁBYáBSÍI mientos, le pone en tal estreclio: que poif lo menos, si no paga con la vida, pierde la reputación y queda desacreditada la doctrina que le enseñaron. M. Fuee qué modo se ha de tener para que se ejercite, supuesto que el maestro no le pueda asistir siempre y aunque lo pueda? D. Tener un pasante (ó más) que solo le recorra y batalle aquellas lecciones que le hubieren dado, y en ellas no perdonarle descuido; y si lo cometiere, que el rigor de la herida le haga avisado y cuidadoso de su defensa. M. Apruebo eso por muy convenientet pero de no hacerse asi y guardar la costumbre antigua, qué descrédito se puede seguir al maestro que fuere á batallar? D. En lo que referiré se conocerá. Lleva un maestro á otro su mayor amigo y confidente á casa del discípulo para que le batalle, y previendo con grandes encarecimientos que detenga la mano, que no ejecute, que le deje hacer, que haga fáciles resistencias y los acometimientos sin ejecución; que si algún golpe tirare sea moderado, y á parte menos peligrosa; y que por ningún caso le exaspere, porque quiere pedirle un vestido ó el dinero del tercio que se le IIMMVU &a tkñ ÁMMÁM lid debe» y tal vez van i dos y partir, si la afición y liberalidad del tal principiante juzgan favorable & su provecho y se confederan por este lisonjero modo para quitarle el dinero: y en el uno y otro caso le tiene prevenido al discípulo (¿ le hace sefta secreta) que apriete la mano, que embista como un César, y no repare en sacarle un ojo si pudiere« Con esto, detenido el uno asi en la ejecución cómo en su misma defensa, ofrece disposiciones con aparente imposible de poderse defender, y el otro venciendo los fáciles impedimentos que se le ponen, embiste de hecho, dale tres ó cuatro esto<*adas, y por postre un tajo que le rompe la cabeza, y con un sombrero de la recá^^ mará y dos doblones para aceites le envia contento ó por lo menos algo consolado, y ¿1 queda gozoso de la victoria. Vuelve el maestro propietario, hállale gustoso, refiérele el suceso y no acaba de loar con una y otra lisonja, la gallardía con que lo había conseguido, y con un voto & tal le encarece que aquel á quien descalabró es de los más antiguos y mejores maestros de España, que con otros ha hecho cosas estupendas; afirma que se iba haciendo cruces de que un hombre con tan pocas lecciones le hubiese puesto en tan grande 120 FACHW» DB MAXTASZ apneto. Créelo el boquirrubio, muiifieate agrádecimiento (yaqaientraelni&iitodeCeleatínii) pide lo que le ha prometiilo 6 lo qnfi no le ha pagado, qoedando los dos contentos, y el otro m&iendo la pena qne merecieron m malicia y engaño, Paes teniendo esto por constante verdad, como mochas veces se ha visto y edgniéndose este modo, se vcr& siempre en que opinión ha de quedar este pobre maestro? Los que supieren lo qne pasó (qne hasta el mozo de cocina lo refiere) harán estimación del? llatnaFánle para que los enseñe? ó aconsejarán á otros qne le llamen? Lnego dije bien qne ha de resultar ó en grave daño del discipolo 6 en descrédito del maestro qne fuere á batallar; y ahora digo qne ha de ser en el del uno y otro. M. Ya estoy desengañado de lo qne tanto tiempo ha tenida encubierta la malicia, y será bien qne lo estén todos y qne entiendan que lo contenido en este discurso es parte de lo que en rigor debía saber el que hubiese de ser n tro? pero sin obligación de decirlo con las mismas palabras, bastará que sn modo diga el tido de cada una de las materias que aquí brevemente se han tratado (hasta que salga núestlLOSOTÍÁ DB LÁ8 ABMAt 121 fero libro que ya está aoabado, y Dios mediMite se dará presto & la imprenta) con que merecerá el titolo y nombre de enselLMlor, presumido de muchos, pero no áíeimii^o'^por ninguno de los antiguos ni hasta hoy de los modernos. FIN. EN HADBID POE LUIS SÁNCHEZ AÑO k JK) JÍXV o -y y DESTREZA DE LAS ARMAS, afsi á pie, como & cavallo. AL PRINCIPE NVESTEO SEÑOR, POS D. LVIS PACHE- CO de Narvaee, Maeftro de la Mageatad de Felipe IV. el Grande, nueftro Señor. CON LICENCIA. En Pamplona, Año de 1643. APROBACIÓN del muy Reverendo Padre Fr. Bernabé Gallego de Vera, Lector de Teología del Colegio de Santo Tomás, Orden de Predicadores. De orden 3? comisión del señor Licenciado D. Lorenzo de Iturrizarra, Vicario G-eneral de esta villa de Madrid j su partido, he visto este libro, intitulado: Advertencias para la enseñanza de la filoso fia y destreza de las armas asi ápié como 4 cdbídlo, enyo autor ea don Luis Pacheco de Narváez, maestro de la Magostad da Pelipe IV el tírande, aeSor nuestro, hian conocido el autor, no sólo en su propia, sino también en las naciones extranjeras, por sus aventajadas prendas. J EN MADBID FOBLUIS SÁNCHEZ aSo MDCXXV 8 PACHBOO DK KABYAEZ en contenciosa y tenaz porfía, acabaron en admiración, con que á pesar de la envidia y malicia, ha quedado y quedará siempre asegurada su verdad, dándole mayores realces de honoríñco crédito, la calificación que con superior conocimiento hizo de ella (y firmó de su real mano) el Eey nuestro señor el tiempo que la profesó, sirviéndole yo de maestro. De estas tan forzosas, como continuas ocupaciones, me ha resultado mucho más de lo que dijo un grave autor, que el hombre que se entrega á los estudios no cura de su hacienda, pues he gastado la mía (que era más que mediana) sirviendo á Su Magestad en esta ^rte y fuera de ella, hasta conducirme á tan suma pobreza, que carezco (afirmólo con verdad) aun de lo que al más miserable mendigo le sobra, por no haber conseguido, no sólo el premio de mi servir, pero ni aun el más limitado socorro para poderme alimentar un dia; desdicha en todo opuesta á lo que en otras provincias se tiene como por ley inviolable, fundada en equidad y justa recompensa, que es sustentar, no sólo á quien sirve al Príncipe, sino también al que aprovecha en algo á la Eepúblioa, en consideración de que obra en cosa eterna. 'Y.Í 10 PACHECO DB NABTABZ mandó poner ana est&toa en memoria de sa Que el Emperador Domioiano hizo macbas vecee consal á Silio, solo porque era elocuente. Qne el Emperador Trajano traía consigo en sn carro trlun&l al filósofo Dion Praeio. Que el Emperador Constatitino hizo presidente de an Conseja real al filósofo Ablabio. Que el Emperador Theodosio dio la períeotura, y capitanía de la guerra al poeta Aurelio. Que el Emperador Antonino Pío daba & los filósofos, y oradores, no soto dineros, sino honras, y provincias. Que Archelao, rej de Macedonia, sentaba consigo á la mesa al poeta Enripedeg, y le hacía otros muchos favores. Que Fh¿larÍ8 Agrigentiuo, aanqne era tan cruel, y tirano, mandó edificar un suntuoso templo, en honra del filósofo Stefiooro. Pero porque me divierto y aparto de la más cercana noticia y digno ejemplar que dejaron los preclarísimos y bienaventurados primogenitores de V. A., estando, como está, tan reciente en la memoria de los que hoy viven, y con repetidas alabanzas publican la^ honras y dignidadea cine dieron ¿ los qne les servían de AL PEÍNCIPE 11 maestros y por primero que el invictísimo Emperador Carlos V (rebisabuelo de V. A.) cuyo augustísimo nombre competirá con la mayor posteridad de las futuras edades y de cuyos gloriosos hechos le servirá la fama de eterno prontuario, al que le enseñó la gramática, pudo su afectuosa diligencia hacerle Sumo Pontífice. El prudentísimo y siempre Ipado y nunca bien encarecido Felipe II, hijo suyo, Bey y señor nuestro, al que le enseñó la misma, lo hizo Cardenal y Arzobispo de Toledo, en cuya imitación honró al suyo, con las mismas dignidades el Religioso y siempre amado de propios y extraños Felipe III, abuelo de V. A. y nuestro Rey y señor Felipe IV el Grande, puso al que se la enseñaba en la Silla Pontificia de Granada. Y sin ofensa á la gravedad de tan insignes sujetos, digo, que ninguno de ellos enseñó cosa que fuese suya, sino aquella que otros les enseñaron, siendo una lengua tan común en todos los reinos, provincias y naciones, sin más autoridad que la diferencia del que la deprende y usa y se ve que también la sabe el plebeyo como el magnate, 12 PACHECO DE NABVAEZ Pero, señor, con lo que yo he servido (demás de treinta años en la guerra, por tierra y mar, desde soldado, sargento, alférez, sargento mayor y gobernador) mis vigilias lo alcanzaron, mis especulaciones lo produjeron, y fui el maestro de mí mismo, y solos mis escritos (cuando bien entendidos) lo son y serán umversalmente de cuantos auisieron saber, y saber defenderse. Y no por esto, y ser contraria mi profesión he aspirado á tiara, no he diligenciado capelo, no he pedido mitra, sino aquello que se acostumbra dar á medianos merecimientos y no muy aventajados servicios, y tal vez, (por favor de la fortuna) á quien ni aun de su nombre se tuvo noticia, y esto ni cosas menores no he tenido di* cha de alcanzar. Háme sustentado hasta ahora el báculo de la esperanza, y ya debilitado este, con el olvido de las promesas y el dilatado, prolijo y penoso padecer, conduciéndome al sumo desamparo y al rigor de la miseria (de que con admiración y encarecimiento habla el mundo, sabiendo que serví de maestro al mayor Monarca de la tierra) y ptidiendo ser esto causa inmediata de acabar mi vida, ó que para conservar la poca que me AL PBINCIPI 13 queda, siendo como es, el vivir el mayor apetito en lo humano, y el procurar los medios para él, obHgaoidn pu'eíta ^r la naturaleza, vaya pldiendo limosna hasta hallar quien me ampare y socorra. Por lo que de mí pudiere suceder, quiero con el amor y lealtad que debo tener y teng¡o á V. A., como á mi Principe y señor, servirle con estas advertencias y prudentes prevenciones, para cuando se eligieren maestros que le sirvan en la enseñanza de estas dos facultades, en consideración de que la juventud es muy capaz de ser engañada: no digo que esto sea de malicia, sino por no estar bien instruidos en ellas los ensoñadores y creer de ellos su afirmación de que las saben exactisimamente, que algunas veces suele tener mayor acepción el que sin sa« ber presume y ostenta que sabe, que la misma sabiduría, y es por ser más diligenciero, y con reverencias y sumisiones ganar el crédito del que le oye, aunque no entienda lo que le dice y propone, satisfaciéndose con solo el sonido de las palabras. Con todo aquel afecto de humildad, que debe un leal vasallo, suplico á V. A. reciba este pequefio servicio, que á lo que pudiere desmere- 14 PACHECO DE NABVAEZ cer por mí suplirá el desengaño y conocimiento que del se podrá conseguir. Lo primero, en que cuanto fuere posible, ha de instar V. A. como el que ha de ser enseñado, es, que la elección de los maestros no sea por consulta ó particular proposición, por ser donde las negociaciones de los aficionados tienen mucha parte, y más cuando los abonadores se hallan obligados por alguna causa, quedará vencido este inconveniente, siendo jueces, filósofos y matemáticos, los unos para reconocer cómo aplican los movimientos, según la naturaleza y cualidad de cada uno: y los otros la prueba que hicieren de las proposiciones matemáticas, en que ha de consistir lo ejecutivo de ellas. No aprobar la más que falsa opinión, introducida en los poco atentos, á lo que es posible ser, diciendo que los reyes y príncipes sólo han de tratar de esta materia de Armas por entretenimiento, respecto de lo que no han de tener ocasiones d ejecutarla contenciosamente, como que los accidentes que ofrece el tiempo estuviesen sujetos á las dignidades y soberanías y no ellas á ellos, que ya se ha visto en nuestro siglo desafiar á un invictísimo emperador á ÁL pbínoife 15 aiognlar daelo de ouerpo á cuerpo y aceptar el desafío; ademáa, qae aunque han de ser obedecidos por el mayor poder que tieuen, es bien que sean temidos por so valor y lo que saben, y de ninguna otra ciencia se puede deeir en común y en particular lo que se pondera de ésta, que aquel que llega á saberla, se hace amado de sus amigos y temido de sus enemigos. Mejor sentimiento fué el de aquel que dijo que no es más que otro, el que no sabe más que otro, por ser el que desiguala la igualdad en el nacer. Eficacísimo ejemplo es la queja que Alejandro Magno le dio á su maestro Aristóteles de haber hecho público y común lo qae á él le habla ense&ado, diciéndole; — ¿En qué te parece áti que yo quiero llevar ventuja á loa otros hombres, sino en al saber m&fl que elJoa? Superior razón fué la que este príncipe alcanzó en esto; porque así como el alma es perfección total del cuerpo, asi el saber es por cuyo medio se perfeccionan los actos del alma, y es muy conveniente que ol qite ha do mandar á muchos y oír á muchos, q:ie de todas las cosas sepa mjis que muchos. 16 PAOHBOO BS NABVAE¿ También debe repudiarse el parecer de los que dijeren que el tratar de la destreza de las Armas ha de ser cuando los miembros tengan vigorosa fuerza para poder ejecutarlas, porque en esto hablarán de la común Esgrima, que solo trata, y se funda en la manií atura, ignorando que esta ciencia tiene dos partes, una la especulatiya y otra la práctica; y para la primera su particular gramática y definiciones de los términos propios y apropiados con que se informa al entendimiento para que sepa determinar, y además de esto las peticiones, axiomas ó postulados, máximas y comunes sentencias, por cuyo medio se llega á su conocimiento y prueban la verdad de toda ella y cada una de BUS partes, y que pide lección anticipada antes de llegar á lo práctico. Y que en los primeros años (pasada la niñez y dejadas las mantillas) esté la memoria más desembarazada para percibir y conservar, no sufre argumento en contrario, pues se ve comunmente en los que deprenden la latinidad, que también es lengua para mayores estudios de las ciencias teóricas y prácticas. Y que el ejercicio con la espada fortifique los miembros y agilite el cuerpo^ tampoco es d AL FKÍNCIPE 17 dudable, como el instrumento sea proporcionado con el sujeto. Elegidos ya los maestros, á ninguno de ellos ha de creer V. A. cosa que le dijeren, sea por opinión propia ó autoridad ajena, si no dieren razón de ello, y lo demostraren filosófica ó matemáticamente, porque entonces se sabe una cosa, cuando se sabe la razón de ella, que en estas materias y en todas las demás que se alcanzan por estudio y ejercicio, ninguno que creyó mucho llegó á saberlas con perfección, que el satisfacerse por todo el crédito, es hacer que la voluntad ame con ignorancia lo que habia de ser amado por el examen del entendimiento. No se les ha de permitir la verbosidad en que pecan los presumidos, y por quien se confunde el que oye, y no puede la memoria percibir cláusulas muy dilatadas; cumplirán con la obligación de ensoñadores si tuvieren estas cualidades: La primera, que sepan explicarse, que el saberse dar á entender es casi más que el tenerlo entendido, porque de la dificultosa inteligencia de las palabras, nunca.se agrade ni satisface el entendimiento. La segunda, que de los preceptos que dieren, manifiesten la razón fundamental suya; que los 13 PiCirsCQ DE SAa'T.vaz qae ruTieren. éjita, el enreniíziisnvo '.oa aprobirá, y sia ~!.L>iíni;;a les jb«:ecerá .a "o.unrad, pcr:}^;ie .ii* orra amnem. nisi:.ai 7 iiecdnica enseñanza íeria '.¡i lae por 3OI0 los eie-jtoa dieae conocimit'iiro Je si, y torpe 7 coimisamanta obraran ios miembros por solo la reiauijn qne dieren !o3 ojos da at^aeilo qus linbiereu de hs- T la ilrlaii, cnando concisa y la partiíliliiri'areii la3 aiarerias, probando la v«tdad ie caila nna, y lo imposibie de su contrari;k. 7 tLtiTieran rigir en ajíenrar prinüipios, árm^ú» én liia proposioiiiaes, asando de voces sigaiáoarivas, ejemplos elaroa j ailaptados i la pri)pu6ara, rüsol-icioces alirmacÍTad de lo que 63 posible aer cottbrme al Arto j ordenada potencia, y ne^tivad de lo ine no es posible que sea, que «on esto se asegurará la imaginación y receto y descansará el discorso, ptrqae cnanto es mis perfecto el acto de entender, tanto es máa perfecta la unión del enteadimiento, que entiende con !» cosa entendida. Y demás de lo diciif>, que no qniaran, ostentando de científicos, darmnchaa leccionesjontaa, porque e! que comienza á saber, es semejante 4 la vasija de boca angosta, que no puede recibir nao por partes míoirnaa; y aunqua el entendí» AL PEÍNCIPB 19 miento del enseñado sea muy capaz, ha menester tiempo para pasar del no saber al saber, y otro tiempo (y no el menor) para ajustar las acciones de los pies, cuerpo, brazo, y manos, haciéndolos obedientes á lo que determinare el entendimiinto, y quisiere la voluntad que se haga, que al fin son instrumentos materiales, y rudos, que no fácilmente obedecen, y sirven á estas dos potencias. Todo esto, señor, igualmente mira á las dos materias propuestas; pero porque insinué que que diría primero de la destreza de las armas, que se ejercita á pié, de quien se oyen los acentos de su justa queja, por ver que hombres insuficientes, y que no han llegado á percibir los primeros bosquejos de su artificiosa fábrica, ni á los más comunes preceptos suyos, y muy en confuso, y llenos de imperfecciones los prácticos, vanamente presuman ascender á la eminente cátedra de su exposición, en que se verifica lo que dijo un filósofo, que no le es cosa nueva á la ignorancia, el presumir dar luz á la sabiduría: y asi convendrá, que aquel que fuere elegido para la enseñanza de V. A, mereciere llegar á tan honrosa ocupación, tenga alguna noticia, y anterior conocimiento de los veinte y dos autores, españoles los tres (y diez y siete extranson Jaima Ponz de Perpiñan, Pedro Moneio, Camilo Agripa, Achile Marozo, Giacomo de Graai Joaquín Meyer, Joanea de la Agoche, Pedro de la Torre, Francisco Eomán, G-erónimo de Carranza (que íaé el qne de todos estos que fueron más antigaos, tradujo, y copió cuanto se halla en su libro) Angelo VíeüijÍ, Marco, Docciiini, Nicoleto G-iganti, Cappo Ferro, Federico Guialierio, el alférez Falopia, Salvador de Fabres, Maestre Clatio, Maestre Tico.y Babote, los otros dos más modernos, el nno holandés, y otro español, estos compusieron sus libros de fragmentos que hurtaron de los míos, tan mal digeridos, y adulterados, cuanto bastó para reducirlo á suma confusión: y considerar en todos la gran suma de desaciertos, y conocidos errores, en que han peligrado, y peligrarán aquellos que siguieron, y siguieren tan falsos documentos, y no podrá refutarlos, 7 enseñar contra ellos, sino sabe algo de la filosofía, y no porque eUa sea ciencia, ni su particular nombre sea de alguna de ellas sino universal, que comprende todo aquello, que el humano entendimiento puede entender en todas las cosas; y aunque se divide en filosofía moral, y natural, AL PEÍNCIPE 21 esta última es la que más pertenece ¿ este asunto. Ha de saber más que medianos principios de la matemática, y en particular de las dos partes de las cuatro en que se divide, que la primera, y precisamente necesaria, es la geometría, y en ij segundo lugar la astronomía, sin despreciar las ¡ otras dos, aritmética, y música, por lo que trata 1 1 la una de la cantidad discreta, que son los nú- I meros, y la otra de la consonancia, y proporción de diferentes sonidos. Y demás de estas, la prespectiva, la cosmografía, y la geometría, y porque toda difinición ha de comprender, y manifestar la naturaleza de la cosa diñnida, y las ciencias se difinen ó por objetos que tienen, ó por la materia de que tratan, ó por el fin que pretenden, quedando I como ya queda esta de la destreza difinida qui- j ditativamente, y el fin á que mira, pasaré & referir las particulares materias sobre que se funda, que son estas. Movimientos, compases, líneas y ángulos, y cada una tiene su difinición. La del movimiento, dice ser un acto de la potencia motiva, que tiene el hombre, así en el todo, como en sus partes, para moverse para si, ó para íuera de si, S'2 SACHECO nz NAEVAEZ El compás, un instnimento, ó medio con qoe se llega ó aparta á una cosa, ó de alguna cosa, dejando cin lugar y ocn¡)anílo otro. La línea, una continuada cantidad, que no tiene profundidad, ni latitud. Y el ángulo, el que se causa tocaraento de dos lineas, noaatando en dereclio; y estas líneas pueden ssr ambaa rectas ó curvas, ó la una curva y la otra recta; y según estas difovtíJioias, se Is da específico nombre al ángulo llamándole rectilíneo ó curvilíneo ó mixto. De estos cuatro materiales se lia de iorinar la treta que tambiea se difine (demás de ser un concepto del entondi miento) jjor el fin á que mira, y el que ha de tener ¡lara que sea perfecta, según la causa universal de quien ha de tener su emanación, y de quien se lia de producir en lo particular como especie del género generalísimo treta. El conocimiento de cada una de las cosas propuestas, y de laa otras que se dorivim do cllaa, 68 necesario tener el que ha de (usoñar, y el que ha de ser enseüatlo, y no causo confusión, ó desconfianza á V. A. ol número de materias que irá aquí referidas, porque tienen entre si tal conexión, que por una se entienden otraa muchaa, y son semejantes á las cinco letras vo- SESTBBZA i PIB Y Á OABALtO 2d cales, que ellas solas y juntas con las otras & quien llaman mudas, hacen diversas sílabas y forman oraciones; b.demás que de todas ellas podrá, V. A. saber las que fueren de su gusto, y dejar las otras ó por lo menos tener una general noticia de ellas (que es suave el saber, y no embaraza el entendimiento) y es mejor que al discípulo le falte voluntad ó tiempo para preguntar y deprehender, que al maestro caudal para satisfacerle y enseñaile. Y siendo como lo son todas las acciones que se bacen en la parte práctica de la Destreza, ya sean, como es justo, dirigidas á solo la defensa, que fué para lo que se descubrió, ó para ofender, como preciso medio, y sin el cual no quedaría él hombre defendido. Estas, pues, habiendo de pasar del diestro á su contrario y todas las que son de esta naturaleza se han de especificar por el principio, por el medio y por el fin, que es á lo que dicen los filósofos, de donde, por donde y adonde, que es lo mismo que de quien y á quien, que es el hombre en quien se ha de ejecutar, siendo este material objeto, y constaiiiio de t&ntas partes, conviene que el maestro no ignore la geometría (de quien en particular tratan los Estatuarios) para dar noticia de las tres dimensiones, j como Be hallan en él los tres instrumentos de la geometría práctica, por quien se hacen demuestran sus proposiciones, y demás desto los círculos cuadrados, coadráoguloa ó paralelos, gramos, rectángulos, líneas verticales, colaterales, diagonales, demicientes y potenusas y de la contingencia que en él se consideran donde se han de ejecutar las tretas, porque cada una tiene su lugar y línea determinada j distancia qne le corresponde, y así mismo á cuantas partes se puede mover el cuerpo, á cuántas el brazo, el medio brazo y la mano, sin dejar sus lugares donde tienen sus centros. Ha de dar conocidas y nominadas cuantas espeoies hay del movimiento, según la distinción que le dieron los filósofos, y los considerados para este arte, con la contrariedad y diferencia que hay entre ellas? Desde qué lugar y plano aa oonaidara en la DBSTBICZA Á PIE T Á CABALLO destreza el principio de todos los movimientos, no obstante que por naturaleza ¿ por accidente la tenga en otra parte? Probar con filosófica evidencia que ninguna especie de ^movimiento en su simplicidad, ya sea por si mismo 6 por agente extrínseco, puede tener más que un término ultimado j sólo un acto para ir á él Y conviene que pruebe, con verdadero silogismo, de que se siga verdadera consecuencia, cuál de los movimientos es fuerte en su principio y flaco en su fin, y cual fuerte en el fin y flaco en su principio, por ser este uno de los puntos más transcendentes del arte, para la sujeción del uno y detención del otro? Por qué cuando concurren y se juntan Ié^ fuerza del uno con la del otro, queda la una vencida y la otra vencedora, y la causa que, concurriendo las flaquezas la del ñn del uno y la del prineipio del otro no haoe la detención ¿Cudles son y por qué se llaman mo^fi míen toa oardinaleB? ¿Si cada nno de ellos 68 género de quien se predican especies, ó ellos lo son del género, y si es posible que ain alguno de eatoa pueda formarse treta y ejecutarse herida? ¿A caUea movimientos, sin diversificación de su especie, se les dice de aumento, de disminución y movimiento invia? ¿Y si los efectos que causan los dos primeros corresponden en igualdad á sus nombres ó tienen entre sí contrariedad? ¿Y si el otro puede herir inmediatamente? ¿Y lo mucho que importa su conocimiento para la defensa sola ó para complicarla con la ofensa? ¿Cómo este movimiento, siendo de menor no- DfiSTBEZA 1 PIE 7 i CABALLO 27 bleza que el natural y el accidental priva el acto de caia uno, aunque vayan juntos, ayudándose el uno del otro? ¿Y esto sin valerse de la concordancia y de la contrariedad? ¿Y cómo este movimiento unas veces lo hace el brazo y la espada, sin que se mueva el cuerpo? ¿Y otras la mano y espada, sin que el cuerpo y el brazo se mueva? ¿Y otras el cuerpo, sin que se mueva el brazo, mano y espada? ¿Y si por cada uno que se l^aga, causará el mismo efecto? ¿Contra qué treta general no es poderoso este movimiento, aunque se haga con mano, brazo y cuerpo, cada uno de por sí y todos juntos, ni podrá impedir el efecto de los dos movimientos natural y accidental? ¿Y cómo para impedirle será forzoso ayudarse de otro movimiento menos noble qne él? ¿Qué es movimiento mixto, cuántos paeden ser, y cuáles podrá hacer el diestro de sí y en si mismos, y los que lea será posible con Ift espada contraria? ¿cuáles y por qué no sufren mixto con otraa de su especie, diferente ó contruia? ¿Cuántos 7 cuáles son los movimientos que por sí mismos constituyen herida, y cuáles y cuántos los que disponen la treta? ¿Y si los que disponen, pueden ejecutar? ¿Y sí loB que ejecutan pueden disponer? ¿Con cuáles de los movimientos que pueden herir se ha de proceder, en razón de ooncordan- (jia ó con la diferencia y no con la contrariedad? ¿Y con cuáles ha de ser con la contraxledad ó diferencia y no con la concordancia? DK8TBBZA Á FIP. T í CABALLO 29 jLa cotnbinaoión y mixtura que se causa en* tre los movímieatos j el tráaaito que ee dtuí Io9 unos á los otros ouaiido entre ellos no hay oontrariedad? ¿Y cail es el que sirve de nexo entre los que Hon contrarios por natunileza para perfeod^n de las trotas circolares 7 generales? ¿Cnáles son loa mOTÍmientos qne pueda hacer el diestro, más previas, cercanos y dispositivos para el movimiento de conclusión, y de ca¿les tretas j movimientos que hiciere el contrario (con cualquiera arma española) se podrá aprovechar para lo mismo, acabando todas las acciones & un tiempo? ¿De cnántoa y cu&les movimientos se forma precisamente cada una de las cinco tretas en sa simplicidad, ya sea recta, circular 6 semicirca- lar, en que, conforme al arto, se rednoft todo lo 7 esto ba de ser sin haber cootrario á quien ae dirijan, j habiéndolo, de oa&ntos en su simple composición hasta llegar al medio proporcionado? ¿Con cual especie de mOTimiento, y en qué plano se ha de abi-ir el ángalo, que interior 6 ezteriormente le correspondiere al diestro, teniendo snjeta sn espada, para poder privar el movimiento con qae inmediatamente podria herir el contrario, y esta sin corromper aquella especie, aunque su acto procediese en infinito, ponderando (para que se estime) el poderoso efecto que cansa para la valerosa acción del esperar y hacerle detener la acelerada determinación, aunque sea la treta favorecida con el atajo, ya sea por la parte do adentro ó la de afuera? ¿Cómo en loa movimientos que el diestro hiciere para ejecutar las tretas, le ha de ser preoíso que nna9 veces eiga el brazo al cuerpo, ¿ESTREZA A PIE Y i CABALLO 31 otras que siga el cuerpo al bra2o y otras que cada uno vaya á contraria parte, explicando cual de estas le pertenece & cada una? Cuándo y para qué treta ha de ser preciso que el movimiento favorezca el compás para ejecutarlas desde el medio y distancia que á cada una les pertenece, haciendo notorio el peligro que se ofrecería^faltando este requisito. Y cómo ha de conocer el diestro específicamente todos los movimientos que hiciere 6 pudiere hacer su contrario, antes que los comience, ya sea teniendo su espada libre ó sujeta, ó sujetando, y cuál ha de ser, y para qué treta, y este conocimiento quién se lo ha de dar sin que pueda engañarse en ello? m bKStBBZA i. PIB 7 1 CABALLO 33 cómo para el uso de la destreza unas veces sq forman estos de parte ñsica y parte matemática, y estos tan precisamente necesarios, que sin ellos no se conseguirá la defensa y ofensa del contrario? ¿Ha de dar á conocer lo que es ángulo, cuántas son j3us especies, cuál de estos es mayor, cuál menor, j cuál está entre estos dos extremos, y cómo los primeros, sin alteración de su especie^ pueden ser mayores y menores, lo que al otro no les es concedido? ¿Cuántos y cuáles pueden formar el hombre en sí mismo para el uso de la destreza; y cuántos y cuáles para estar bien afirmado y contenido entre él y los dos puntos, conforme la definición de la línea recta, y sobre cuál de las cuatro especies del triángulo ha de tener el cuerpo, y sobre qué especie de ángulo han de estar los pies? U Ifil N DESTREZA Á PIE Y Á CABALLO 35 contrario que del diestro; y cuándo, y para qué fin, y no el de menos importancia, han de distar igualmente de ambos? ¿En qué posiciones le será preciso al diestro abrir el ángulo que del tocamiento de las espadas, estando la suya sujeta, le fuere exterior 6 interior para que el contrario no entre el cuerpo en él ni la espada á herirle? ¿Y cuándo, siendo él el que sujetare, unas veces lo ha de abrir y otras lo ha de cerrar, para que el contrario ni entre, ni hiera, y él pueda hacerlo todo? ¿Y cuándo para estar defendido ha de tomar para sí una especie de ángulo y darle contraria á su contrario? ¿Y cuándo para esta misma defensa le ha de dar la que tomó y tomar la que le dióP Donde y como el ángulo recto, siendo de mat";-^,.^ 1 en -il 'iü-:!;^» ile I.i batalla j para q-;é í::, t 'M= i-e 4rs:a entre el diestro y el c.'-r^tr::^^'*. se i.-r— la i:-é áa^uJos obcnaos, y de «:o '.-i sa f v_; :! íj al ü-is:ro. para qaedar dofer.li.Ii, V ,:liT jicclir, pero qo forzoso? y ínan lo .jai -ííve aíar '¡^ esta pennLíiAc ;con que re^niJÍt/w ha d¿> a^r? Manifestar loa electos qaa canaaa loa ángulos, ,;(;uril ea el ([ue detiene lo que quiere bajar? ¿cuil el qu9 sojeta lo que quiere subir: ¿y cuíJ el que detiene lo que se quiere acercar: ¿y ei edto puede ser alterable, tomando el ano ol electo que le pertenece al otro? V oomo ea U oontinoación de un moTÍnúeii- DESTEEZA Á PIE Y A CABALLO to hay ángulo que se hace mayor y otro menor y con otra especie de movimiento, el menor se hace mayor, y el mayor menor, hasta dejar de ser? á cuya causa, y para el uso de la destreza, se consideran estos ángulos, unas veces instanSSTBSZA 1 PIB Y Á CABALtO 65 puede el atajo por maoho qne lo dilifi^eiicie) y cuál ha de ser el únioo remedio para sólo la defensa, y cu&l se ha de seguir á este para poder ofender, y cómo se podrán juntar estas dos cosas en un mismo tiempo? Contra qué arma particular de cuchillada no podrá otra de su especie, diferente ni contraria, poner atajo cuando fuere á herir? y si el único remedio de defensa^ que contra ella des* cubrió el Arte, se podrá consefuir inmediata mente, ó es preciso que le anteceda algo? Contra qué arma, estando sola, no podrán otras de difereni^e ó contraría especie poner atajo; y si fuere de la suya, con exceso de cantidad, será inexcusable su peligro, se intentare, y el mayor favor que podrá dar el caso, será darles igualdad en defensas al que sujetare y al su< jetado, en defensa y ofensa? Cual es el arma qué teniendo potencia para 66 PAatH» BS NABVABZ poner atajo contra todas las tretas, qno pasam por ini jnrisdiccidn, de onalqnier arma qaa sea, tto poiri herir, mediante él, sin peligro cierto de perderse? Y con cuáles armas y en cnálea (faera do las referidas) ae podrá poner atajo para sólo la d»fensa de la treta ó tretas qne el contrario íor mare, y si este será dispositivo para poder herir jontamente, privando aqnel efecto y los demás qne padieran preceder? Si el oontrarío pnsiese atajo con sn espada «n la del diestro, saber por uno de cuantos modos la podrá saoar de aquel lugar peligroso, cuando podrá BAr para herir inmediata mediatamente, ¿ sólo para quedar defendido, y la diferencia que ha de haber en los oompases para uada una de estas cosas? S) último medio de loa tres se llama, con to- DESTSEZA Á PIE y Á CABALLO 67 da propiedad, movimiento de conclusión que faé lo sumo que se puede esperar de esta cien^ cia, y diósele este nombre, porque él sólo es el que destruye los actos del contrario y tretas que están debajo de su jurisdicción y priva la potencia de reiterarlas, unas veces quitando de la mano la causa instrumental y otras (si conviene y es forzoso para la total defensa) acabar con la enciente. I. Cuántos modos hay de hacerle, si con la privación, sujeción y disposición, y la privación ha de ser total, que no pueda el contrario valerse de la más limitada potencia. De este ha de decir cuáles son las tretas sobre que tiene dominio, cómo, por donde y por cuyo medio se ha de hacer de primera intención, y cómo se ha de poner la mano en la guarnición de la espada contraria, para el efecto dicho de quitársela, sin que ninguna resistencia lo pueda impedir? S. Y advierta veinte y cinco modos de concluir, cada uno diferente. Como estift movimiento de conclusión contra espada sola (y tal vez contra eapada y daga) DESTEBZA A PIE Y A CABALLO 69 obrado con todo aquel artificio que pudo descubrir el arte, tiene potencia para dar con el contrario de espaldas en el suelo sin que lo pueda resistir. I, Treta es esta (como otra, que queda referida, cuando tratamos el valor del atajo) que solo el Rey nuestro señor (y otra con que cierra el número de la universalidad que es la total potencia, nunca oida ni declarada por mi, que tiene el ángulo recto) y no otro en el mundo las sabe. Vuelvo á decir por mi enseñanza y las verificó con la experiencia, Guando y contra que tretas de primera ó segunda intención, que hiciere el contrario se podrá hacer el movimiento de conclusión, con todos los requisitos referidos, no necesitan do de más de un compás, y este de que especie ha de ser, y que pié lo ha de dar, y si habrá menester movimiento que le favorezca, y si puede haber caso en que sin este favor se consiga? Y contra onales otras tretaa de aegnnda iatencióo, qae liiciere el contrario, se hará el movimiento de conclosión, anas veces favorecido 'el compás del movimientú, y otras ein ser favorecido, y qae tenga todas las partes que se han dicho, excepto la potencia de qnitar la espada, sino fuere con el rigor de la herida. Como contra la espada y daga qae trajese el contrario, haciendo con ellas algunas de las tretas, qne usan los vulgares, se podrá hacer movimiento de conclusión en la una y otra arma jontantente, aunque singana se quite de la mano, y oomo se la obligará á que las deje ambas y lo tenga por favor? Y como se podrá hacer lo mismo contra espada y broquel en las más comunes tretas que loe maestros de esgrima han ensebado y ensefiao, estando en voluntad del diestro el poder DESTBEZA Á PIS T Á CABALLO 71 herir juntamente, y para este caso, y el antecedente, que especie de compás se ha de dar y con que pié? Y si el diestro se contentare con quitarle el broquel, ya sea hiriéndole ó no, que movimientos han de preceder, y como se ha de poner la mano para quitarlo, aunque su fuerza sea con exceso superior, y que compás ha de dar, y con que pié para quedar defendido? Y si el contrario trajere espada y rodela, usare de ella, segán los preceptos de la vulgar enseñanza, decir los que de nuevo se han descubierto, para con el movimiento de conclusión hecho donde, y ségun lo tiene ordenado el arte para dar con él en el suelo, y que él mismo con sus movimientos se ayude á caer? O. Así de primera como de segunda intención, hora empiece ¿i aguarde el contrario. Contra que armas no se puede hacer moví MSTaBZA 1 PIU Y A CABALLO 73 OS de tan suma importancia, como es forzoso que lo sean las partes qne han de constituir un todo en suma perfección, si bien entre ellas hay algunas más perfectas y de mayor importancia que otras (que aun en el compuesto natural y fábrica del hombre se halla esto mismo) y es de tanta esta que se propone, que no serla científico el que la ignorase, ni el mal stTceso en la batalla lo perderla de vista; y así tendrá obligación el maestro de manifestar cuántas son las tretas* genéricas y las que se especifican de ellas, y cómo algunas de estas son géneros menores, que emanan del género generalísimo treta, cuáles tienen especies contrarias y diferentes, y cuál sólo consideraciones, según los espacios lineales qu« anda la espada, con que se forma y ejecuta? Y sucesivo á esto, las tres dignidades de tretas que considera el Arte, de mínima, de me^ dia y de obtima perfección, y cómo á cada una le comunica toda aquella que puede recibir su sujeto, y cómo se respetan entre sí? PAOHSOO DB NABYiJEZ T ae acreditará de maestro cientifioo, si supiere explicar aquella máxima del Arte, ó ya se le diga aforismo, que dice: por la espada, con la espada, á la espada, para que sepa el disci' pulo (en caso que le convenga comenzar él) cuántas, y cuales son las que se han de obrar por la espada. contraria, y después de la ejecución salir por ella misma, y cuales y cuántas se kan de formar con ella, y cómo las unas de estas, comenzándose con ella se ha de salir por ella, y otras, comenzándose con ella no se ha de volver á buscarla, y en cuáles se ha de ir á la espada y al cuerpo juntamente, y en cuáles al cuerpo y no con la espada ni 4 la espada? Cuáles, y cuantas son, y por qué se dicen tretas generales, el dominio que tienen sobre las particulares, ya le hagan con espada sola ó acomp9.ñada de la daga, broquel, rodela ó capa? DSSTBEZÁ Á PIB Y Á OABALLO 75 Como están debajo de su jurisdicoión todas las tretas de la común esgrima, qne se hacen mediante el contacto de las espadas, no todas á una, sino todas entre todas, como quiera que so formaren? B. Las diferencias de formaciones y el más perfecto modo de obrarlas, cuando simples ó compuestos de causa libre ó sujeta, de primera ó segunda intención del extremo propincuo ó remoto, y otras cosas dignas de veneración, y asi obrará bien, pues empezando por la de línea en cruz, tiene veinte y cinco pirámides, que su ^rtiñcio es de nunca bastante encarecida alabanza, y asi en las otras tres. £1 poder que tienen contra las rectitudines ó posturas en que se afirmare el contrario, cuando la espada no ha llegado al último término de ellas, y sobre cuales aunque haya llegado áél? E. Y una escala por donde puede el diestro subir y bajar por ella de diez escalones, por Ga&les de estas generales se pueden formar contra las armas dobles y las que llaman de cobertura, j cuál no se puede para herir inmediatamente^ y cuál de ellas es la que más veces le ha de ser forzoso hacer el diestro; el cómo y donde ha de formarla, y dónde ha de tener la ejecnoión> n DESTBKZA Á PIB Y A CABALLO 7 Contra qué armas y postaras no se pneden hacer ni le será posible (como contra otras posturas, armas y letras) valerse de todos los tres medios de la defensa, y de cuál de ellos le ha de ser preciso usar, para quedar defendido? Para cuál de las tretas generales precisamen* te se ha de mover todo el brazo, en su propio y particular centro, y en cuáles se ha de hacer los movimientos, con la menor parte del, y el peligro que ofrecerá lo contrario? La oposición que se hacen unas á otras, cuando se van formando, y cómo puede el diestro transferirse el mismo medio proporcionado, que el contrario quería elegir, valiéndose del principio de sus movimientos? Entre enríes de estaa ganeralss, cuando se ¡iKQea de primera iatención, aa dan tránsito las unse á las otma, de suerte, que comenzando por una se aoaba en otra, y si conviene que sea así ó puede haber peligro en lo contrario, y cuando tiene excepción eata regla por la diversa pouioión de la espada contraria? Si la treta general qae diere tránsito para que otra se forme, se le podrá oponer cuando vaya llegando ¿ su medio proporcionado, ó. convendrá hacer otra cosa de mayor dignidad que ellft? Si entre los movimientos con que se forman estas generales y los que han de ejecutar la herida, puede haber continuidad, dándose tránsito los unos á loB otros, ó es necesario que los primeros se terminen para que los otros se eng«iid)rea? DX8TBEZA i PIB T Á CABALLO 79 Las particulares tretas, qne cada una de ¿stas generales ocasiona, que forme el contrario, ha« ciéndole en su espada el primer movimiento de los que han de constar, pero sin que lleguen á tener ejecución, como á las primeras no les falte los requisitos que el arte tiene dispuestos. Como ha de conocer precisamente el diestro cuando fuere formando alguna treta general, la potencia propincua que le da á su contrarío, así para defenderse ó para formar treta para quererle ofender, y cué.1 ha de ser la mediata y cómo ha de recuperar el medio proporcionado que fuere eligiendo (en caso que se lo quitase) ó ya sea elegir otro más superior? ¿ Cuál de los tres medios de la defensa tiene poder contra estas generales, unas veces al principio que se forman, otras al medio y otras ou&l podrá ser ofendido jautamente? En on&lea tretas de aegutida intención y con* tn qué armas y postaras le Ber& forzoso al diestro proceder por los grados del perfil, sin serle posible por otra parte, 7 cómo podrá quedar defendido, sín ofender, c¿mo podrá cofflplioar (si conviniere) la ofensa oon la defensa? Caálee son las tretas de segnnda intención, que precisamente se han de ejecntar por la jnrisdicoión del brazo contrario, sin qne se toqne á la espada, cnales por la jorisdicción de esta y no por la primera, y cuáles, sin entrar por la una ni otra, sin qne estos modos pnedan alterarse? Jja oaoM porque comenzando una treta por »S»TBB2A Á ?IB T Á CABALLO 81 la postura de la espada contraria, es forzoso acabarla por los grados del perfil, y comenzándola por este se ha de acabar por la espada, y m. puede tener alguna excepción el primer supuesto, aunque el contrario evite la disposición del medio proporcionado, que se le iba á. elegir? En cuáles tretas le conviene al diestro llevar el cuerpo detrás de una línea recta, y en cuáles detrás de un triángulo, para estar defendido y ofender si conviniere? Guando y en qué tretas de segunda intención y para ejecución suya, ha de ocupar el diestro con el cuerpo el lugar que dejare la espada del contrario, y cuándo el lugar que dejare su cuerpo, y si esto último puede ser por uno y otro lado, según la diferente treta que el adversario hiciere? Si la treta de primera intención que contra 88 PACHECO Dk NABTAXZ el diestro formare el contrario, por la postara de la espada y favorecida oou el atajo, podr¿ conocerla en sa principio 7 remediarla, ó para solo defenderse ó transñriéndose el mismo medio proporcionado qne el adversario faere eligiendo, y esto sin dar compás de lagar á lugar ó podrá elegir otro medio, y para este qne especie de compás lia de dar, y para lo ano y otro qne movimientos ha de hacer en la espada concontraria con la snya? Cuales son loa tretas que se pneden hacer de primera y segunda intención, caales es preciso qne sean de segunda, sin que en esto pueda haber cosa en contrario, asi en lo dispuesto por el arte, como en la ordenada potencia del Jtombre? En que tretas de segunda intención conviene qne la ejecución de ellas sea con acto instantáneo y no permanecer hiriendo, y en cna< Íes se podrá permanecer, asentando por máxípia irrefragable, que los permanentes pueden DESTBEZA A PIE Y i CABALLO 83 ser instantáneas, pero no las instantáneas permanentes?. Si la espada sola puede oponerse al montante, y si contra alguna de sus tretas j las más comunes suyas tiene mayor alcance que él, cuantas y cuales puede íormar y si en la diversidad de ellas se podrá valer de los tres medios de la defensa, y cual de los medios proporcionados lia de elegir para cada uno, y si se le concede hacer contra él tretas de primera intención ¿ le serán más favorables las de segunda? Y si la espada sola puede contra las armas enastadas, si podrá hacer algunas tretas contra ellas, de que medios de la defensa le será posible valerse, y de cual aunque lo intente, no quedará defendido, contra cuales destas armas podrá defender y herir, y contra cuales aunque se defienda no podrá ejecutar herida? 84 PAOHSOO DB NARVA.SZ Gomo podrá conocer el diestro anteriormente laa tretas qxio podrán formar oon laa armas enastadas y de ciue especie ha de ser cada una, y este conocimiento se lo ha de dar el sentido tíbívo, sin qne pneda padecer engaño, La formación de los tajos y reboses verticales, diagonales, y la del medio reb^ j medio tajo, de qne movimientos constan, por donde se forman, de que ángulos participan, cnales los qne se pueden hacer de primera y segnnda intención, y cuales de segunda, y cada uno de ellos en qne linea se ha de ejecutar? Como se oponen los unos & los otros, cuando son de nna misma especie, y como otros ha de ser de especie contraria ó diferente y no cabe en la posibilidad que sea de otov manera? iei;:e DBSTBEZA A PIE Y A CABALLO 85 La causa porque el rebós vertical de segunda intención, que formare el diestro contra otro del contrario ó contra este mismo, el tajo diagonal ó vertical, siendo todos circulares y moviéndose ambos brazos en sus mismos centros pueden llegar primero con la ejecución y defensa que el del contrario comenzando primero á formar el suyo? Y si esta misma doctrina milita para contra el tajo vertical que formare el contrario de primera intención, ó no podrá formar el diestro algo na de las tretas referidas, sino fu^e eligiendo diferente lugar que para las otras, y valiéndose del más poderoso medio que descubrió el arte para su defensa? Por qué los tajos y reboses verticales, ya sean de primera ó segunda intención, teniendo, como tienen cada uno lugar conocido, propio é inalterable por donde se forman, no tienen dio 7 el fin donde han de tener la ejecución? T por que al medio rebée y al medio tfyo de cualquiera intencióa, primera ó segunda que se tormén, no se les puede oponer otros de su mittma eapeoíe y es forzoso que k cada ano asa con su contrario? Si de primera intención podrá el diestro formar el tajo ¿ el revés diagonal, sin algún peligro ó si lo tendrá, haciéodoloe de segunda para sacar el ouerpo y la espada de lagar peligroso, por tenérsela sujeta con la suya el contrario? Y si el revés vertical podrá formarlo de pri> mwa intención, sin riesgo de ser herido, ó tendrá más segundad si es de segunda, formando- DESTBEZA A PIE Y A CABAliliO 87 lo con los requisitos establecidos por el arte^ En cuáles tretas, ya sean rectas, circulares ¿ semicirculares, es preciso que se termine la ejecución, sin duplicación de ellas mismas^ no pre« cediendo otro ú otros movimientos contrarios ó diferentes, y en cuáles podrá haber continuación de suerte, que el fin de la ya ejecutada pueda ser por vía de tránsito, principio mediato para otra, y otra de su misma especie, procediendo en infinito? Siempre se juzgó, con vulgar aprehensión, por muy dificultosa la batalla del hombre derecho contra el izquierdo, dándole á éste la ventaja contra él, fundándolo en aquella su desigualdad postura y en el mayor oso que tiene con los que son derechos, por ser el número de éstos infinito, respecto de los que hay en el otro. Vencerá el maestro esta opinión fantástica^ si hubiera llegado á saber que en la antigua y vulgar esgrima usan sus profesores de treinta tretas (numéricas, no especificas, supuesto quOf mano, la encadenada, la enarcada, la angavilanada, la torneada, el arrebatar y tajo, el remesón, la de golpe á la espada, el llamar, el qnie' bro, la final, la garatusa, la ganancia, la tentada, el codazo, el brazal, el oacillazo, la treta doble, el tajo orizonta!, el revea orizontal, la defendida, la irremediable, el tajo ascendiente, el revés ascendiente y la eacampavita; advirtiendo que en eetaa tres últimas y en otra ¿ quien llaman la posada, baoen la nación italiana y la francesa tan grande aprecio, que afianzan en ellas cuanto pudieran en lo sumo de la ciencia, si llegaran á conocerla. y así de todas yde cadaona enparticular,aer& preciso que diga con distinción los movimientos de que constan loa ángulos de que participan, el compás ó compases que les pertenecen, j el remedio que les ha de aplicar unas vecea íai6 DESTBEZA Á PIE Y Á CABALLO 89 al principio, otras al medio y otras al ñu, ya sea para sólo la defensa ó para herir juntamente, ya se haga la treta con espada sola ó acompasada con las otras armas ofensivas ó defensivas. 8i hubiere llegado á este conocimiento, sabrá que de estas treinta tretas, las diez y seis de ellas no las puede hacer el izquierdo contra el derecho, aunque ambos profesen una misma doctrina y sea la batalla con espadas solas, y que de estas hay doce (sin todas las otras que se hacen, cuando alguna de las otras annas acompañan á la espada) que puede hacer el de< recho contra el izquierdo, y no él contra el de recho, de que podrá sacar la consecuencia, di< ciendo que si para con su igual en la doctrina, tiene potencia tan limitada y que valiéndose de ella no le puede privar al derecho de herirle en un mismo tiempo, porque ninguna de estas tretas tiene más que la disposición de herir; pero no la privación de ser herido, que con el científico de la verdadera destreza se sigue, que no podrá hacer nada, pues demás de la diferencia de los preceptos, también será desigual la pos- 90 FAOHBCO tm HÍBTAB2 tura, oon qae le tendrá conocida ventaja en el herir y qaedar defendido, que ea lo qae enseña el art6? Venoida ja esta mal fandada opiniÓD, discurrirá en la expresa diferencia que se ha de guardar en el afirmarse con el izquierdo, sin faltar al ángulo recto ni al medio de proporción, porque ninguna de estas dos cosas ha de alterarse, oomo es preciso en lo primero que no se altere. Si contra 41 se podrá formar todas las cuatro tretas generales, ¿ si en alguna dellas habrá difioaltad en el hacerla con ejecución y delensa, aunque se dé el mayor compás que sea posible, ó se imposibilitará más cuando este fuere mis largo? Si para cualquiera de las tretas generales se han de ganar grados de perfil, ó el izquier- DESTBBZA XlímY i CABALLO 91 do para alguna treta de las suyas, se los podrá ganar al derecho? Si el izquierdo podrá transferirse en tiempo, ó después de tiempo, algún medio proporcionado, que fuere eligiendo el dereclio para alguna de las tretas generales, ¿ para las que se hacen por la postura de la espada? Cómo y por qué parte se ha de poner el atajo, ya sea para por medio suyo formar treta 6 para el medio de privación común? Y para éste, qué ángulos se han de hacer en las espadas? Y si para lo primero han de ser de otra especie, como tamhién los compases, y de una misma cantidad? Cómo se ha de hacer el movimiento de con- clusión, por qué parte, con aué compases, y si se podrá quitar la espada de la mano sin el rigor de la herida, ó será necesario ejecutarla para que la deje? PAGHBOO DB NASYÁU Y ai habiéndole Lecho movimiento de conclusión, como lo dispone el Arte, podrá quedar con él en igualdad de aspectos iguales, ó en alguna otra treta, en igualdad de contrarios aspectos, ó en la contraposición? Por cu¿l de las tres jurisdicciones de cuerpo, brazo y espada se han de ejecutar las tretas, cuándo ha de ser, juntamente por las dos? Y cuándo por ninguna de ellas? Y proseguirá con todas las otras materias (que por la brevedad de este discurso no se ponen) no menos importantea de ser sabidas, haciendo siempre contraposición de mayor potencia que tiene el dere* cho, á la menor que tiene el izquierdo, tanto con las espadas solas como acompañadas. Y aunque, como está dicho, esta ciencia fue descubierta por intención primera, para que su posesor se defienda de aquel de quien fuere saisa DESTBEZA Á PIE T Á CABALLO 93 acometido, quedando siempre obligado, >debajo de privativo precepto, como católico á la observancia de la ley divina ú natural, que le prohibe ofender á otro de su especie, por solo ofenderle, y que la ofensión que hiciere sea inculpable, á causa de verse en urgentísimo peligro, y porque éste puede ofrecérsele y serle precisamente forzoso el acometer al contrario, por alguna de las causas que lo pueden justificar, y entre ellas si con industria y engaño, esperando á quien le ayude, lo entretuviese, y apretándole los medios proporcionados que fuese eligiendo ó guardándole con la espada en la extremidad de alguna de las cinco rectitudines, ó media división de ellas (que nación hay bien conocida que en sus armas no usan de otra cosa) apartándose del ángulo recto, para que no pueda obrar inmediatamente y cogerle en acto, y herirle de segunda intención (que á esto llaman los antiguos provocar, y los españoles que los imitan, convidar, y llamar, unas veces descubriendo el pecho y otras todo el cuerpo. Para cualquiera de estos casos, es forzoso que sepa el maestro como se ha de proceder, 94 PACHACO Díl NABYAE2 informando que es acometimiento perfecto, y como por sn propia diñnición es aquel que tiene partes proporcionadas para herir al contrario ¿ necesitarle á que mude postara, de suerte que la mude ¿ no haya de ser herido. Y en el primero enseñar como se recupera el medio proporcionado que por medio de el atajo por la parte de dentro se fuere eligiendo para movimiento de conclusión (¿ para otra treta, por la postura de la espada) si el contrario abriere el ángulo hasta la media división de aquella rectitud, y á donde se ha de tirar el acometimiento, con que especie de compás, con que pié, de cuantos movimientos ha de constar, y como entre ellos ha de haber dos de contraria naturaleza y otros diferentes, y se han de hacer todos juntos en un tiempo, sin que se contradigan para el efecto, los unos á los otros, y de que triángulo ha de ir amparado, y que especie de ángulo le ha de corresponder interiormente? Como sin acometimiento so reoupera este BSBTBEZA Á PIK Y Á CABALLO 95 medio proporcionado, cuando abriendo el contrario el ángulo, pasare su espada de la media ivisión que compás, que movimiento se le ha de hacer para que le favorezca, y detrás de que triángulo se ha de llevar el cuerpo? T que medio proporcionado, y para que treta se debe elegir si abriere el ángulo y llegare la espada al extremo de la rectitud, para cual no necesitará de dar compás, y para cuales le será forzoso, y de que especie y con que pié ha de ser? Si el acometimiento por la parte de afuera, habiendo puesto atajo de segunda intención y el contrario abierto el ángulo hacia su rectitud izquierda ha de ser de una misma especie el ángulo interior, que el que tuvo por la parte de adentro ('iferente la línea que tirare y diferente d punto á donde dirigiere la herida? Si ea onaljaier» de estos aoom«ti)3aientos hi^ Y si e! movimiento de conolnsión que de eatoB ftoometimientoa resultare en la espada del oontrarío ae lia de hacer por una miamf parte ó conviene que eea por diferentes, y siéndolo, cual será máa poderoso para la total defensa contra la oansa instrumental de el contrario y la eficiente? Si alguno de estos acomotimieuloB se podrán hacer por falta de distancia para poder herir ó oa preciso qne sea solo por falta de disposición y sino faltando ninguna de estas, se podrá ha- 'ser el acometimiento sin peligro, y si le hubiese cual y como será. Y cuando por estar la espada del diestro su* J6ta, será preciso que el acometimiento sea D1BSTBBZA Á PIE Y Á OABALIiO 97 cironlar comenzando en revés y acabando en tajo ¿ en estocada, y cuando acometiendo con ella acabar con tajo ¿ con ella misma, y si de resalta de esto, se podr& hacer movimiento de conclusión? T si para librarse y sacar la espada de la sujeción podrá acometer semicircularmente para herir de estocada ó tajo ó revés, y si igualmente se puede hacer todo esto si la echada estuviere sujeta, tanto por la parte de adentro, como por la de afuera ó ha de haber alguna diferencia, y esta cual será^ como, por dcmde, y á donde ha de ser? En el segundo caso que aguardare el contrario puesta la espada en alguna de las cinco rectitudines, que se han dicho (ó en su media división) convendrá decir magistralmente para la suposición primera, contra cuales se ha de acometer, solo al cuerpo, para acabar por la espada, y cuando por la espada, para acabar por los grados de perfil, y cuando al cuerpo y á la espada juntamente? rjUmtCO DE NABTABE Y contra cn&les no habiendo llegado á bu extremidad, le podr¿ no hacer acometimiento, sino ir á bascar la espada anas veoea para herir por ella y otras sin ella, 7 si paede habar alguna qae habiendo llegado á sa ezb:emidad, no se necesite á ellas sino herir inmediatamente, y para cada nna de todas astas, lar diferencia de compás que le pertenece, cnando ha de ir el cuerpo detrás de una línea recta, cuando detrás de un triángolo, y cnando ha de ir el cuerpo por una parte, y el brazo y espada por osa? 7 de cada nno de estos acometimientos, que treta es la que se ha de ejecatar, de onal de ellos podrá ser estocada ó rebés, y de cual tt^o ó estocado, 7 de cual medio tajo 6 medio rebéa, sin que en el un término ni en el otro paeda iter más ni lo contrario? PB8TBBZA Á PIB Y Á CABALLO 99 De oaal de estos acometimientos se ha de se* guir movimiento de conclusión, y de cual se se ha de ejecutar la herida y conseguir la defensa ganando grados al perfil', y ai en alguno de ellos puede herirse con aeto permanente ó es forzoso que en alguno sea con instantáneo, y si es posible lo uno y lo otro según la determinación del ofensor, conforme á la diferencia ó contrariedad de la treta, y el lugar donde la ejecutare y el medio que para ella eligiere? Si el contrario tuviere espada y daga, y ambas estuvieren fuera de término, en que no puedan ser alcanzadas, como tener los brazos abier- tos, cada uno á su rectitud ó ambos altos, ó uno alto y otro bajo ó cruzados el uno sobre el otro y el uno retirado atrás y otro derecho adelante, poniéndose de cuadrado ó de perfil, con el pió derecho delante ó el izquierdo ó en otras di« versas posiciones asombradizas, que los autores de la esgrima dejaron establecidas, les será for- 100 IIOHIOO DB VABTAIE E060 dar pan cada nn& preceptos, conforme al arte, c¿iiio y por ooal de las armas haya de ser 1 acomeümiesto? Cuándo podrá aer la herida de la misma especie del acometiíaiento, y coándo de difereata 7 contraria, y i, qaA oomp&B, y ¿ qué pié le per» teneoerá, y si ae podrá liaoer movimiento de oondusión en algnna de las dos armas, y será con igoal segoridad en la una oomo en la otra? Y si tuviere espada y broqnel, con que también podrá nsar de sl^na de estas posturas (lo qne no podrá tan fácilmente con la capa 6 rodela) si convendrá que el acometimiento sea por la juriadicoión de la espada ¿ por la del broqael, y qae sea recto ó circular, y con qné tret», y en qué parte ha de c^jeontarsa la herida y lo mismo contra la rodela, y capa? N, y otros secretos inestimables, que acerca de esto se han descubierto. DSSTBBZA Á PIB Y Á CABALLO 101 Y si el contrario fuere izquierdo, y con cualquiera de las armas referidas, ofensiva ó defensiva usare alguna de estas posturas de qué especie ha de ser el acometimiento, con qué treta, por dónde y adonde se le ha de ejecutar y en cuál arma, singularmente, se le podrá hacer movimiento de conclusión? Y por qué trayendo este (ó el derecho) con la espada otra cualquiera cosa que la acompañe, tiene cada una de ellas una parte de adentro y otra de afuera y conviene muy particular consideración en el cómo y por dónde haya de ser el acometimiento, siendo advertencia de la misma razón, tan evidente, que tiene fuerza de precepto, que la espada que acometiere, jamájs haya de pasar por entre los dos enemigos (que por tales se reputan la espada, y su compañía) le será más que forzoso preceptar racionalmente, cuando ha de ser el acometimiento por la parte de afuera, de una de las armas, seg¿n la posición en que estuviere para herir, por la de sus movimientos, que fueren para herir, ezc«ptaando ana en particnlar, que eeta jamás se pone en término, 7 aaf ha de ser siempre acometida y no aguardada. 0-. Si el aoontecimiento le ea anterior el atajo, ó se puede hacer sin él, y qae sea atujo {segunda vez) aunque lo propusimos en algunos escritos nuestros, callándolo misteriosamente para sólo Y. A. V. Sí el atiyo es, como han pensado mu- DESTREZA A ÍIE Y Á CABALLO 103 chos, y escrito otros, poner una espada sobre otra, deteniéndola ó sujetándola, ú otra cualquiera arma, ó hay otro más poderoso atajo de mayor potencia, y efectos más favorables para el diestro científico? E. Cuatro términos ó partes por donde se puede poner el atajo, asi de intención primera como de segunda, del extremo propincuo ó remoto, si por los grados del perfil, ó por la postura de la espada, no andará desacertado si lo doctrinare. B. Cuatro encadenadas y su modo de obrarlas, si los cuatro modos de poner el atajo tie* ne dominio sobre ellas, y en qué tiempo y dónde, si se retardase, se harán medios comunes, ó ya podrá más lo que fué menos? D. Y si diere clara noticia de los requisitos ó materiales de esta ciencia, que aqui ponemos 104 PACHECO DE HÁBTASE en eetaa tr«a tabUs y coiuidenaionas, qae se hacen de elloa, loa onoa como continentee y los otros conteoidoe, y cnalea hacen, y cuales padecen, y cuales anas Teces son amboe pacíentea j agentes, y otras ni lo ano ni lo otro (qae los más no entienden estas materias, siéndoles mn; dificultosas, hallándose encallados, y de ahí redundan piélagos de necedades) podrisels ir preguntando, para qoe dé particular explicación, y ñ lo hiciere, estará en la mayor altara de ser entendido, y darle k entender en esta primera parte, para poder ensefiarla, y será digno sqjeto maestro de Y. A. E. Primera Tabla de los requisitos, tnaleríales ó sujetos de esta ciencia. 1. Diferencias 6 en 9 partes hace y padece 9 y es comiin 6. 2. OrdenaoioneB, & 5. Numéricoa tretas, & 4. Distancias, & 6, Intenoionefi, ntraposición. 7 Oposición, 6 Sujeción. 5 Privación. 4 r .Disposición. 3 Elección. 2 Mensuración* 1 Moción. D, Por esta escala se ha de fluir y refluir, con tal ordenación, que no pueda ascender al segundo escalón, sin que le anteceda el primero, ni al tercero sin el segundo, ni al cuarto sin el tercero, y así en los demás, y si puede, por medio del supremo, haciendo concordes y uniformes las acciones^ que en tal caso convengan pasar al quinto, sin el segundo, tercero ni cuarde esta escala haata en eminencia. £. En otros tranfloendentea reqoÍBitofl Bno«- SÍ70S á estos (qae como qaeda repetido advertiremos) se hará capaz V. A. porqae s¿lo nuestro deseo es, que pnes Dios le hizo úniooi sea ano en el saber ésta ciencia, I. 1 Dem&s de esto haremoa an breve epilogo, diciendo que ha de tener el oonodmiento verdadero de la cosa por sn cansa y al diestro qne la profesare el de la organización, compostara y simetría del cuerpo hnmano (como objeto donde ae han de ejecatar las heridas 7 tener ultimado sin los tretas.) 2 Los circuios, cnadr&ngulos y onadradoa qae en él se consideran, las lineas diametrales, colaterales, verticales, demioientes, diagonales, úrizontales y de la contingencia, y las demás, medíante con qaé y por dónde ha de obrar, que DESTBEZA A PIE Y Á CABALLO 119 son rectas, curvas, mixtas flexnosas, espirales, heliacas, circulares, perpendiculares, infinitas, hipotenusas y paralelas; sus dimensiones, longitud, latitud y profundidad. 3 Los ángulos que en él se hallan, j lo que puede formar en si mismo y fuera de si, que son rectos, rectilíneos, obtusos, mixtos, permanentes, instantáneos, interiores, exteriores, superio res, inferiores y correspondientes. 4 Las acciones que puede hacer en si, fuera de sí y en otro que son accidental, emanente, inmanente, intrínsecas, extrínsecaí voluntaria y necesaria. 5 Y del acto, el activo, común, corruptivo, dispositivo, generativo, pasivo, privativo permanente, instantáiieo, particular y mixto. 6. Del acometimiento, el perfecto, imperfecto, circular, semicircular y recto. 7. De los agentes, la distinción que de ellos se hace en fuerte, flaco, mayor y menor, mínimo activo y pasivo. 8. De los aspectos, la oposición, contraposi" ción, igualdad de aspectos iguales, igualdad de contrario aspecto. 9. De la cantidad, la discreta, la continua y proporcional. 10 De la causadla eficiente, material, for- 120 PÁOHEOO DB IfABTASZ mal, final, conexiva ideal; y para la parte pr&C' tica de la destreza, la causa libre, sujeta, particular, general, universal, propíucua, remota é inetramental. 11 De la circunferencia, la común (con loa ángnloB 7 divisiones que en ella se consideran) la particnlar y la propia, 12 Del centro en razón matemática, el del cÍTCnlo 7 en la consideración de la deatareza, el accidental, común accidental, particular acoidental propio, de intervalo común, de particnlar intervalo y de la gravedad, 13 Del compás, el geométrico, compuesbo, sencillo, simple, recto, curvo, transversal, mixto, de trepidación y estra&o. 14 De la distancia, la proporcionada, común, y particular, 15. Del extremo, el de la distancia proporcionada, de longitud, latitud y profnndidadi propincuo y remoto. 16. Del fin el de privación absoluta, de particular, de detención, determinación, per- fecto, imperfecto, potencial y ultimado. 17. De la fuerza, la operante, resistente, intensa, eztenea ó reservada, 18. De las heridas, la de antes de tiempo, en tiempo, y después de tiempo, que son de pri- DIÍSTSEZA A PIE Y i CABALLO 121 mera, y segunda intenoión, de circulo entero, medio círculo, y cuarta parte de él, por la jurisdicción del brazo, de la espada, y del perfil, en que entra, el atajo y rebés vertical, diagonal, demiciente y medio. 19. De los medios, el eomin de los combatientes, común de los movimientos de pri< vación común, de particular, dispositivo, privativo, de proporción proporcionado, y este particularizado en propio apropiado y transferido. 20. De los movimientos, el natural, violento, accidental, circular, estraño, oblicuo, mixto, remiso, cardinal, simple, compuesto, de redución, de aumento, de diminución, de diversión, de corrupción, generativo de conclusión, y en via. 21. De la potencia, la activa, pasiva, propincua, remota, común, particular, general, y universal. 22. De la privación, la absoluta, la común y particular. 23. De la proporción, la de igualdad, desigualdad mayor y menor. 24. Del cuadrado, el que se considera en el hombre y el de la circunferencia. PACHECO DB KABt AB£ plana. SO. De la superficie, la cóncava, oonyesa y Del termino, el de donde y & donde. De la espada. De las lineaa De los movimientos. De la latitud y longitud. De las tretas, la general, particular, simple y compuesta, sin los más comunes medios, con que la destreza consigue sus efectos. Estos y otros términos, aunque parezcan muchos, son forzosos. 6. Aquí prevengo á otro cualquiera lector, por si acaso llegare á sus manos este tratadillo de advertencias (aun que no se han impreso muchas, por ser única la Alteza á quien se consagra), que el epilogo que acabamos de referir, que contiene 31 materias de el número 211, es y fué el que le dimos al Doctor Cristóbal Suárez de Figueroa, para su plaza universal de todas ciencias, que imprimió el año de 1615, (1) por habérnoslo suplicado; y por no pecar contra la gratitud ó indisoluble vínculo de 1> verdade- (1) Véase al ñn de estas advertencias. DE0TBEZA Á FIE Y i CABALLO 123 ra amistad, lo hicimos, y le colocó en su libro, folio 289, hasta el 291 que lo tuvimos y tenemos á suma felicidad, el que hombres tan doctos se precien de valerse, y honramos con nuestras voces, advertimoslo por si maliciosamente otro quisiere adjudicárselo. 8. Toda esta y la antecedente prevención advierte que da á la imprenta estos escritos en este año de 1642, y se obliga i, su declaración y comento de todas estas materias y sustancial doctrina, como lo verá el lectori al fin de este tratado. 3. Todas las materias que se han tratado, será forzoso que dé entera satisfacción, porque el maestro que es docto en esta ciencia ó en otra cualquiera arte, facultad ó disciplina, y la enseña á otros, y da razón de ella se llama maestro, porque si en esto falta, ha usurpado el nombre de maestro, y asi debe el que tiene obligación de dar aprobación que es lo mismo que calificar; porque examen comunmente se toma lS4 f AOHSCO DE HAaTABZ por la diligenoia particnlar que se hace para ayerígaar la verdad de algaca cosa. Sn todas laa ciencias hay examen para aprobar á los qae las profesan, ó reprobarlos; 7 este auto rigiiroso les hace estudiar 7 trabajar para dar buena onenta de si, que lo contrario será acabarse la virtad, y no hay otra cosa que más la de&traya, qae el vicio su ooutrario, y el vicio acompañado con poder, tiene amenazas de tiranías; y se ver& qne la B«piiblica qne dilata el castigo & los viciosos, no tiene seguía su libertad, porque es m¿B el mimero de los viciosos que el de los virtuosos. Y si 8an Agustín dice sobre los Psalmos, dos cosas nos llevan al conocimiento de Dios, la Escritara y la criatura, así como oonocieado las EscrituraB, qae son las ciencias, se viene en conocimiento de Dios; asi para conocer laa ciencias, es mny necesaria la Escritura, que es lo mismo qae desterrar el vicio con la frecuencia del trabajo, tienesa más certeza é individual noticia de las cienoiae, según la elección de los maestros virtuosos, y no les debamos menos que la perfección. Y pnes al padre y al maestro le somos obligados, y si EÜguna obligación ha de ser mayor, al maestro se la tenemos; porque asi como el DE9TBEZA 1 PIB Y 1 CABALLO 1^15 alma es total perfección del cuerpo (que es el que nos da el padre) asi la sabiduría (que nos da el maestro) es total perfección del alma; y cuanto el hombre m&s trabaja y procura ser más, es semejante á Dios. Aristóteles en el 9 de sus Héticas, dice: «A Dios, al padre y al maestro por habernos criado, por habernos engendrado y por habernos enseñado, no les podemos hacer igual recompensa; este pone sumo trabajo en la educación del discípulo, dándole vueltas para desterrar la ignorancia y desligar las ataduras, que le entorpecieron por el original pecado. Estos señor son algunos de los descubrimientos que se han hecho en esta ciencia, sin otros muchos puntos transcendentes que con dificultad se pudieran escribir en mayor volumen, por que aunque algunos pertenecen al entendimien' to y han tenido y tienen posibilidad de explicarse, y ser entendidos, hay otros que solo pertenecen al sentido visivo y otros á solo el tacto cuyos actos son distintos, sin que el uno pertenezca al otro, porque el entendimiento entiende y no siente ni ve (materialmente) la vista ve, y no siente^ ni entiende y el tacto siente, y »o en- 126 PACHECO DB NABTAIBZ tiende, ni vé; siendo, como es preciso, en la destreza entender anteriormente lo que ha de ser' de donde, por donde, y á donde, ver este ser, cuando comienza á reducirse de potencia en acto, estando separadas las armas y sentir este mismo principio de ser, cuando hay contacto de espadas; aunque si de lo aquí contenido diere el maestro razón fundamental é inteligencia de estas cinco tablas ú todos los demás requisitos, no habrá más que pedirle; negando con evidencia lo que no es posible ser, y probando teórica y prácticamente lo que conforme á fílosofia y matemática, lo que es posible que sea^ podrá te' nerse por bien servido V. A. pero qí pi/iiéndole la explicación de cada xn^ de las materias propuestas, dijere que para formar un tajo, un robes ó una estocada, no son precisamente necesarias (que es lo que acostumbran decir los vulgares y los poco inclinados á saber á costa de un mediano estudio) será escapatoria para encubrir su ignorancia; porque certifico á V. A« con toda aquella verdad, que un vasallo debe decir á su Príncipe y señor, que cuanto aquí va escrito tiene científica prueba, asi la proposición afirmativa, como la negativa, que lo contrario de esto fuera criminal delito de infidelidad. DBSTBBZA A 7IJS T Á CABALLO 127 Vuelvo señor á la destreza de á caballo^ en que no es mi intento tratar de los primores, galanterías j floreos que para fiestas regocijadas se han inventado, con que se entretiene y alegra el pueblo, que estas tienen en su abono, y aprobación lo que no se puede negar, que se agilitan los caballeros, y habitúan para empleos mayores; ni volveré á decir lo que ya dije n un compendio, y nueva doctrina de la G-ineta, que el año de seiscientos y veinte y uno salió en jiombre de Don Bernardo de Vargas Machuca, dirigido ai JEley nuestro señor, siendo Principe, de como se haya de conocer un caballo por las señales exteríores, pues él (como todas las otras especies de animales generantes) es en lo natural un compuesto de calidades contrarías; y ha de recibir las influencias de los signos y planetas, así en la genitura como en el nacer; y según la combinación de los humores y el que tuviere á predominio será de más ó menos aprobación para el servicio del hombre tendrá más ó menos agilidad Y para que en la eleocióa no haya engaño, se deben advertir las dos indicaciones ó regisotra en el color (de máji de la organizaolón, oom< poatnrtt 7 Bimetria de laa partes que se coosti' tajen) U primera en el ser bien proporcionado, alegre, los ojos peqaefios y vivaces, la &ent« leonina, las orejas peqnefias j puntiagudas; por la segunda que el castafio, alazán, tordillo, pezetlo, morcillo y rucio, aon más ágiles 7 ligeros que otros; j que el vñjo, overo, meleido, rosillo, lobuno 7 pelderrata, son pesadoa por lo qae domina en ellos la fiema 7 melancolía que corrasponden al agua j la tierra, como los primeros ooléricoa 7 sangnineoa, correspondiendo al fuego 7 al aire; 7 demás de esto particular aviso al caballero, 7a puesto á caballo, da los ángulos que han de hacer los pies con las piernas, y es; tas con loa muslos, 7 estos con el cuerpo y como todos han de ser de una misma espeoiei para que va7a fuerte y airoso, con otros requisitos que DO merecen desprecio. Solo diré de lo precisamente contencioso donde el resiatir 7 el ofender (ai la necesidad le pidiere) han de concurrir en un tiempo; en esto se hallarán seis opiniones, á quien el eré* dito, más que el conooimiento de la razón ha Bustestado en no debida autoridad. La una M la batall» de Mpada contra wpada BX8TABZA Á PI% T Á CABALLO 129 (ya sda á la gineta 6 brida) con notable error en el como y donde baya de llevar el diestro la saya, variando en esta mi^ma, con sectas diferentes; otra de lanzas y dagas, no m&s ajusta* da que la antecedente; otro con lanza el de á caballo y espada el de á pié; otra con lanza el de 4 pié, y espada el de á caballo; y la otra del torneo, y justa Beal, aanque de estas son menos loa escritos que la continuada tradición en las provincias donde más se ejercita. Para haber de tratar el maestro de cada una de ellas, le será preciso tener bien vistos y examinados los libros de once autores, estos son los más comunes, Don Diego Eamirez de Haro, Don Juan de Peralta, el Conde de Puño en Rostro. Don Bernardo de Vargas Machuca, Don Simón de Villalobos, Don Diego Silvestre, Don Bartolomé de Aguilar, Jerónimo de Carranza, estos españoles; y Camilo, Agripa, Ludovioo, Federico, Guisliero, extranjeros, que escribieron esta materia; y hallándose capaz de los preceptos, en que la fundaron, probar con razones ya filosóficas, ya matemáticas, ó con las unas y otras, el poco acierto que tuvieron presuponiendo anteriormente (paja qne hayí términos hábiles sobre qae asentar el argnsiento, formar él silogismo, sacar la oonsecaencia) qne en la primera de espada con espada, sean iguales loa caerpos de los combatientes, loa caballos, y las armas. Luego har& particular distinción, de cada una de las tres difereDoiaa, que puede haber en el combatir, estas son acometerse ambos contrarios, pasando de galope, ó estar juntos los caballos por los eatrivos y tirándose á herir ¿ aguardar el uno y acometer el otro. En la primera tilosofar&, si loa caballos en el acometerse, podrán ir por la línea del diámetro común del círculo, que se considerare en 1» distancia del UDO al otro, ó convendrá, que alguno se aparte de ella, y á que lado la ha de dejar precisamente el diestro? T probar por demostración matemática (oon- DESTEEZA A PIE Y i CABALLO 131 tra los autores, más opinados, que bien advertidos, antes en todo engañados) como ba de ir afirmado el diestro en cual de los tres planos ba de llevar la espada, asi para su mayor defensa y potencia más propincua de berir y oponerse á las acciones contrarias, y cual será el inmediato movimiento para la berida, y cual ejecutará con que juntamente quede defendido? Caántos ángulos y de qué especie ba de formar el brazo con el cuerpo? y de cuál de los tres medios de la defensa podrá usar? y si babra caso que la agregación y el desvio, ó ya sea la diversión, puedan sustituir por ellas, y ser mediato para que alguno se consiga? De cuál de las tretas genéricas y de las que de ellas se especifican, podrán formar el uno contra el otro, según ]a presente ó futura posición, y de cuáles no les será posible, aunque con desordenada potencia las quieran intentar? Para le segunda, en qué lado puede estar el 132 PACHXOO DB NAKVASZ diestro coa sa contrario od igaaUad de aspectos igu&lee (aasqae sea por acto inatantAneo) con potencia de herir con una de cuatro tretas, laa dos contrarias y laa dos diferentes? y en cn¿l lado, teniendo esta misma posición de igniJdad, que no tenga potencia para iormar ningima, j la tendrá el contrarío para herirle, con todos laa referidas? Y en qn¿ lado pobr& estar en i^aldad de contrarios aspeotos, qne pueda herir de ti^o, estocada ó medio revés, ó con medios, ó estocada, oonoDÍeudo estas diferencias, según el tocamentó y contacto de las espadas? Y en oail de los lados podrá estar en esta ignsldad misma, que él y sa contrario estén privados de poder formar treta alguna de caan> tas tiene descubiertas el Arte? Y que ai alguno de ellos lo intentare, haciendo extremo con el cnerpo, será dando disposición igual para ser herido? DBSTBEZA i PIB Y Á CABALLO l33 Si le serár. posible al diestro ó & su contrario formar alguna treta desde el término que de esta Arte se dice oposición, así como cabe en la posibilidad, que puedan formarse algunas, estando en contraposición sin que las impida ninguno de los tres medios de la defensa? Y si habrá caso en que el uno al otro le pueda ganar los grados al perñl? y en cuál, y cómo habiéndoselos ganado, habrá juntamente perdido los suyos, sin que haya desigualdad en las potencias? Y cuándo y cómo, si los ganare, conseguirá los dos efectos^ qué causa el medio proporcionado en las tretas, qué mediante él, y por aquel término se forman, que serán la disposición de poder herir y la privación para no poder ser herido? PACHECO DK NABTA3SZ !Para la última diferencia, supondrá que el diestro es el que quiere aguardar (ya por su gusto ó porque le conviene así) y para esto informará, con prueba evidente cómo le coartará la potencia, de suerte que no le pueda acometer sino por la parte que él quisiere, para tener mayor disposición de defenderse y herir? Y porque kay hombres que no quieren para otros lo que para si mismos, y será posible que alguno de éstos le ponga por excepción que lo mismo podrá hacer el contrario con el diestro, siendo éste el que acometiese coartándole la potencia^ con que tampoco podría herir y vendrían á quedar iguales, sin que entre ellos hubiese vencido ni vencedor, y el que estuviese obligado á satisfacerle, no lo conseguiría. A esto responderá como docto y cristiano, que esta Destreza, y ciencia en que se funda, se inventó para la defensa de este individuo hombre, en común sin mirar á las leyes del duelo, por injuria ó agravio) con promesa de DKSTEEZA A PIE Y Á CABALLO 13S que en cuanto observare sus preceptos, no le faltará su auxilio; pero que no se obligó ni está obligada á suplir la ignorancia ni los accidentes del descuido ó retardo del operante en el obrarlos, porque esto ha de correr por su cuenta y riesgo. Y como filósofo podrá decir que entre la acción activa y la pasiva, recepción de entre los dos combatientes (ja sea á pié ó á caballo, con oualesquier armas iguales ó desiguales) es forzoso proporcionarse de tal manera, que pueda recibir el uno tanto como pueda hacer el otro, y que faltando la potencia del recibir, faltará la potencia del obrar (cuanto el reducirla en acto, por no haber objeto con disposición en quien) y que si fuesen haciendo oposición en todas las acciones, que no se seguiría efecto alguno y ambos quedarían defendidos, sin que por esto quedase desacreditada la Destreza, antes sí merecedora de suprema alabanza por haber defendido á des y no desamparado á ninguno. La segunda opinión de lanzas y dagas (suponiendo la misma igualdad «n todo) vencerá ma- 136 PACHECO DI KABTAXZ temáticamente lo iiiAdvertido de todos loa autores, y que tieneo por constante aquellos que hacen y no discurren, aBrmando que en la ya travada escaramnea, puede on ginete ganarle el lado derecho ¿ su contrario, ya por medio de unos remesones, ¿ hacienda circnloa; y probará la imposibilidad (si hubiere consultado familiarmente & EncUdes) por aquella tercera común sentencia de su primer libro, que oon los mismos, y por la contraria parte se le puede oponer el que fuere diestro, de suerte que procediendo en infinito jam&s concurran en la tal posición. Y ai contra la supuesta igualdad dijeren, que por algún accidente de tardanza ó deliberado intento del diestro, aguardase sin hacer circnlos, ni dar remesones, se le podria ganar el lado para esto último (despreciando lo primero) aa valdrá de la décima octava definición del libro primero de Endides de las proposiciones once, 7 quince del libro quinto, y del Corolario de la décima quinta del libro cuarto, confirmándolas todas con la experiencia, tan fácil como innegable fd que tuviere juicio. DSSTBBZA Á PIS T Á CABALLO 137 Satisfecho esto, resolyeri. por oual de los lados ha de acometer el diestro, como ha de llevar la lanza, de que ángulo ha de participar, á que línea la ha de dirigir, si ha de ser recta, ó diagonalmente, asi para la herida, como para impedir la del contrario, j este impedimento^ cual ha de ser, si le será posible que antes de la ejecución pueda elegir medio proporcionado propio con los dos ó tres efectos que ha de causar para serlo, y podrá en él hacer voluntaria detención en el herir, aunque no mude posición el contrario, y si se podrá valer del apropiado, ó del transferido, y si en tiempo como después de tiempo? De cual de los tres medios de la defensa podrá usar, y si para conseguir el más eficaz de ellos, le será forzoso el valerse del movimiento de diversión, y si este le dará tránsito á treta que pueda ejecutar ó medio proporcionado para ella? tíQBJKO SS N AATÁBZ Si de primera intención y enristre podr^ alguno de los dos giuetes gaUarle al otro grados de per£l, y si en aquella distancia en que se ganan se hallase babria eQtre ellos igual ¿ desi. gual potencia para ofender ain ser ofendido? Y cuando de segunda intención ganase alguno estos grados, si aquel que los tuviese perdidos, podría quedar en todo defendido con la darga, y alcanzar á borir con la lanza aprorecbAndoae del mayor extremo que lo fuese posible? Si del aoometimiento perfecto, qne alguno de ellos bioiere con partes proporoionadas, puede herir ó neoesitará al contrario & que mude costura y la mudare, podrá formar treta de diferente ó contraria especie, ó le seréi forzoso que sea de la del mismo acometimiento? BSSTBEZA i ]?IS Y Á CABALLO 139 Y si en el ristre cara á cara, ¿ habiéndole ganado el uno al otro alguno de los lados, podrá el que los ganare defender con la darga & si, y al caballo juntamente, ó quedará el caballo tanto más descubierto, cuanto él más se adargare, cubriendo cabeza y pecho? Y por último, si la darga le será al diestro de más embarazo que defensa, y le privará de conseguir la mayor que pudo descubrir el arte, así para contra la causa instrumental, como para que con más disposición y sin ningún peligro pudiese destruir la causa enciente? Y porque cabe en la posibilidad, que heridos ó muertos los caballos, queden á pié los ginetes ó que el uno lo quede, por la muerte del suyo, y se muestre tan bizarro el contrario, que presumiendo estar ventajoso (de qué presto se hablará), no quiera pelear con ventaja,^ y se 140 FACEXOO DB NABTASZ apee, redocieodo la batalls & solo lansaa, sin dargaa? Para eato dará conocidas tretas, qne partionlarmente le aon concedidas á eataa armag, y las que no se pueden formar con ellas si les ea posible afirmarse en el ángalo recto j plano superior, qne se imaginare del clronlo de entre los dos combatientes, y el peligro qao tendrá el qne lo intentare? Y para instmcoión del diestro, le dirá cdmo ha de oonocer, por la potencia y posioión par ticular del contrario, qué treta podrá formar inmediatamente? á dónde la dirigirá!' y cómo será siempre á sola ac[ueila parte de su longitud ó latitud que él quítjiere darle, sin que en esto padezca engaño? De cuál de loe tres medios de la defensa, en particular, se podrá valer, y contra qué treta y i dóodfl K le ba de dirigir, para ijue lo consi- DBSTBBZA Á PIB Y A GABAIiLO 141 ga? y si esta dirección podrá ser una ¿ más partes de la dimensión que le correspondiere? y si puede haber alguna contra quien no le valga éste ni alguno de los otros, y convendrá otra defensa, que es la que en respecto de estas [armas y de las otras que se toman con dos manos, previno esta ciencia por ptevia disposición para el de medios, que le pudo dar al hombre con que pueda quedar defendido? Si por este medio que se le concedió, podrá, impidiendo el efecto de la treta contraria, hacer en la lanza ángulo interior ó exterior, en que pueda meter el cuerpo, ocupándole presencialmente, haciendo movimiento de conclusión, y juntamente herir? Y si le será posible usar de alguno de los dos términos que el Arte tiene dispuestos para ejecución de las tretas (á quien decimos propincuo y remoto?) y si desde cualquiera de ellos podrá ejecutar herida con acto permanente, ó es preciso que sea con instantáneo? PACHECO Di NABTAE¿ La tercera opinión, que mira & la desigualdad de los combatientes, estando el uno á caballo con lanza y el otro con lanza y á pié, pide un £lósofo discurso, sobre si el caballero y el caballo son en la batalla dos agentes distintos; porque hubo autor (no en este tiempo, mal opinado entre los vulgares) que lo sintió y escribió así: y probar la diferencia expresa que hay entre las acciones que determina, y obra un sujeto por fin, en si ó para fuera de sí, con las que se determinan por uno y se han de ejecutar por otro, cuanto es el obedecerle ó ser obedecido, y si en lo sucesivo de la que va actuando el que obedece y la nueva determinación del que manda, podrá terminarse, contrariarse ó diversificarse tan proporcionalmente, que no se halle precedencia entre la una y la otra? Vencida esta vanidad también habrá vencido la de otro autor que dijo que el ginete para sus propios movimientos, es más dueño del caballo para hacerlos que el hombre de si mismo para para los suyos estando á pie. t)BSTBEZA A FIE T Á CABALLO 143 Y averiguará luego si siendo las lanzas (del caballo y el de á pié) de igual magnitud lo podrán ser en los alcances, y si puede haber alguna ventaja, cual de los dos la ha de tener, y y cual podrá herir en diversos planos, y con diferentes ángulos, y cual en solo uno y con Uno? En cual de estos dos contrarios habrá mayor potencia para el número especifico de las tretas sin que el otro le pueda igualar, y cuales serán las del uno y cuales las del otro privativamente? De cual de los tres medios de la defensa, podrá valerse el de á pié, y de cual particularmente sin perder su arma, antes si herir con ella, y si al de á caballo le es concedido alguno de ellos, ó si la diversión ó el desvio (según como y á donde se tirare á herir) le podrá dar 144 tÁCESOO DI NAXTAIZ dar tráosito inmediato para algona treta qnedar deíendido como lo podri el de á pié? T cu^ de loa lados diestro ó Biniestro le se- TÍ máa favorable al de i pié, para defenderse y ofender, y si le será posible necesitar al de & caballo ¿ que no le acometa por otra parte qos la qae él quisiere darle descubierta, k donde poeda dirigir la herida, y el en eato le podr& ser igual el de á caballo y en el acometimiento para necesitarle k qne mude postara, y si pnede haber potencia para por medio de la sty'eoíén dar oon el caballo y caballero en el saelo, cuando le raya k acometer con la lanza al de k pié y viéndoles en él poder usar de uno y otro i su voluntad, y hallarse el que estaba & pié con caballo y sin enemigo? La opinión cuarta bb que el de & caballo tenga lanza y espada el de & pié condenando á este k muerte indubitable; para la refutación de ella poco trabajo le costará al maestro, si fuere científico y hubiere llegado á conocer cual de estos DXSfTBEZA A PIE y A OABALLO 145 dos oontrftríos tendrá mayor disposición para poder defenderse, que en cuanto á que serán más breves j ajustadas las acciones del que estuviere á pié, no busque otra prueba que la referida en la opinión antecedente, pues tiene tanta evidencia, que la más afectada ignorancia aunque se acompañe con la malicia y envidia no se le podrá contradecir; pero si quisiere corroborarla con algún ejemplo, no se olvide de la que tantas veces se ve como es aguardar un hombre (y no de superiores obligaciones) cara á cara á un toro que es más fuerte, y no menos veloz que un caballo; y cuando desarma la cornada para herirle en aquella brevísima distancia de uno á otro que casi se alcanzan con los alientos, dar un compás á uno de los lados, y quedar libre y si tiene espada desjarretarlo al pasar? Y con solo dos cosas concluirá en esta parte. La primera argüir y resolver si pueden ó no ser iguales estos contrarios con esta tan notable desigualdad de armas en los medios de la defensa, ó puede tener el uno aquellos de que el PACHECO DE NABVABí otro estuviere privado, especificando cuantos y cuales son los concedidos y los negados, y á quien se le niegan y á quien se le conceden? La otr^ cuantas especies de tretas puede formar cada uno, ya rectas ó circulares, y cuales podrán tener fin perfecto con la ejecución quedando las otras frustradas y perdida el arma con que se formaren, y el cuerpo del formador á merced de su contrario? La quinta opinión fué suponiendo que el de á pié tuviese lanza y el de á caballo espada; también en esta ha de dar su decreto, confirmándolo con lo que se contiene en las dos opiniones antes de esta, y anulando racionalmente y sin excepción todo cuanto los opinantes dejaron dicho y dijeren los crédulos, que hubieren seguido y siguieren pareceres tan caducos; y para prueba de lo que son dirá cual de estos dos DESTBBZA 1 PIE Y A CABALLO 147 contendientes, es el que puede defenderse y herir' y cual no podrá herir y con suma dificultad podrá defenderse, y que si en esta distinción tuviere acierto no tendrá contradicción humana. Bien hallará quien queriéndole reconvenir, afirme haber leído en libro impreso en nuestra vulgar lengua, que si entre dos de á caballo, el uno tuviere lanza y el otro espada, que con esta podrá cortar la lanza cuando le fuere á herir y que pudiendo esto en la igualdad de caballos' más fácil le será con el de á pié; contra esto vuelva á decir lo dicho y que si alguno de estos que ha de tirar á herir, tiene un solo plano 7 un solo punto á donde dirigir la herida ó muchos donde la espada no pueda alcanzar y al. gunos que cuando lo pueda sea su movimiento tan flaco que á una débil caña no pueda romper? PACHKOO DB NÁBYAEZ Y BÍ enoontrare (que si encontrará, si es diligente en yer cuanto hasta hoy se ha escrito en esta materia) autor de nuestros tiempos, que dejase resuelto que un hombre á caballo puede pelear con dos de á pié (y esto sin hacer distinción si en todos ha de haber armas iguales ó desiguales) contra quien hará estas cuatro con* sideraciones Si todos tres tienen lanzas, si teniéndola el de á caballo el uno de los de á pié la tiene, y el otro espada ó estos dos tienen espadas ó ambos están sin armas, y que se valen de las piedras ó de la tierra, tirándosela á los ojos, ¿ á los del caballo? y luego pregúntele si á dos contrarios distintos, y en distintos lugares, les podrá en un tiempo quitar dos heridas diferentes y dirigidas á diferentes lugares? ó si estándolo ellos, podrá con sola una acción y un solo movimiento, de los que pueden herir, tirar al uno y al otro? y acuérdele aquel común brocardico que dice que ni Hércules contra dos; y si tenaz- Me&te porfiare, rnéguele que lo pruebe él ó al- oía DESTBEZA Á PIE Y Á CABALLO 149 gimo de los que con flaqueza de entendimiento le hubieren creído. La opinión sexta es la del torneo y justa Real á caballo y armados los torneantes y con lanzas, y no hallando la enmendada en el momento de acometerse de ristre, según se usó en su primitivo origen, que fue ir cada uno buscando dirigidamente el lado izquierdo de su contrario, ya hubiese valla ó fuese en campo abierto; si así se continuare, sin total contrariedad, condene el remitir el vencimiento á solo el accidente de la mayor fuerza, sin valerse del Arte, que es el que condena el quererse herir en líneas paralelas en los pechos (ó ya sea má.s arriba ó abajo), sin que las lanzas se encuentren ni contiendan entre sí sobre quién ha de ocupar con la suya la línea del diámetro del círculo que se considera (aunque instantáneo por la velocidad de los caballos) cuándo se llegan á herir, sin que el uno al otro trate de privarle el ofender. Acrimine este cargo, ejemplificando con lo PAOHSCO DB KABTAEZ que en común se ve en loa animales irracionales, terrestres y aéreos, á quien naturaleza les dio algunas armas, como con natural instinto procura cada uno su conservación y en cuánto puede la defensa y ofendiendo á su contrario; y reagrave la culpa que cometen los hombres, que teniendo entendimiento y tratando este ejercicio quieran imitar (en cuanto á no defenderse) á solo un animal cuádruple, que fiado en lo fuerte de su cabeza, embiste con otro de su especie, que también se fía de la suya, y ambos tomando carrera, y por una misma linea, se acometen y encuentran una y otras veces, y le sucede caer derramados los sesos. Sea, pues, general aforismo que para todo lo contencioso, sea á pie ó á caballo^ que en la desigualdad, y no en la igual posición, ha de consistir el todo de la victoria. Y porque del más cercano símbolo de las ve*: ras, que es el torneo de á pie, en que hay botes de lanza y golpes de espada, lo han reducido á tal estado que se atreven á él las mujeres y los DBSTBEZA A PIE Y A CA5LA.LL0 IBl niños, como por juego y entretenimiento, con poca ventaja en los hombres cuando lo ejercen; disienta de ello el maestro de la destreza y ciencia de las Armas, y pondere con admiración la debilidad de' las lanzas, con que se encuentran el mantenedor y el aventurero, y de este le desagrade las reverencias y contoneos que hace á diversas partes, con que parece que dificulta ó teme el acometer, cuando el que ha de ser acometido le está esperando arrimado á la valla; y admírese mucho más del defecto que se sigue en tal enseñanza y de los establecimientos de ella y que cuanto uno hubiere deprendido y estuviere más ejercitado, ha de ser para que le rompan tres lanzas en el cuerpo y repare cinco cuchilladas con los cascos: pues que hombre, si es cuerdo, no abominará esta doctrina y preceptos que en la ejecución de ellos le diga tácitamente á su contrario: vengo á que me des y á darte? siendo en todo tan contrario al deseo y estimación de todo hombre en común y en particular que nació noble y con ánimo generoso, que fué siempre aventajarse á los otros hombres en poder y sabiduría. Encarezca con reprehensión (sin faltar al decoro y á la cortesía) el desprecio que cada uno de los torneantes hace de sí mismo cuando lie- 152 PACHECO DE NiJlVAEZ ga la batalla de espada contra espada, y lo poco en qne estima los tres poderosos medios que le descubrió el Arte (el ángulo recto, el atajo j movimiento de conclusión) para vencer sin ser ofendido, y cuan sumisamente se pone, sin tra* tar de sa defensa, á que le den cinco golpes en la cabeza (que k no tenerla armada, bastará uno para dividírsela en partes) por dar otros tantos; y siendo tan igual en el dar como en el recibir, solicita aplauso y celebridad, y pide pre* mió, si acaso fué superior en fuerza y los dio un poco más recio, que es lo propio, que sin habérselo enseñado, hiciera un zafio labrador ó un carretero manchego. Sígase de esto el no convenir al autoridad y dignidad suprema de un Príncipe ejercitarse en acto semejante; porque demás de lo que comunmente se dice, que para burlas tiene mucho de veras y para veras tiene mucho de burlas, no podrán en la parte que reinare medir la espada con otro su igual, que si bien está recibido el brocárdico, que dice, las armas en lo contención so hacen á los hombres iguales; la razón contradice que el vasallo, ni aún con amago, sin ejecución, le es licito atrevérsele: con que se responde al decoro que dicen se ha de guardar en el enristre de lanza, pasándola por lo alto ó por X>SST&B!2A Á FIB Y Á OABÁLLO 153 un lado para que rompa la suya^ y en los golpes de espada que sea con retardada acción, dándole lugar que ejecute los suyos: lisonja que desacredita y no abona, porque vencer al que no se defiende cuanto pueie, ni hace estimable la victoria, ni el vencedor es digno de alabanza. Esto sintió bien Alejandro Magno en un de* safio de correr el Palio con un mancebo muy ligero, viendo que por agradarle y que fuese el primero que llegase, iba deteniéndose en la carrera, siguiéndose no poder más de que justamente se enfadó con él, y le dijo: Cuando tu hubieras corrido todo lo que puedes y yo te venciera, estimara el haberte vencido y no solo te diera el valor de nuestra apuesta, pero te hiciera mercedes por el contento de haberte ganado; y con severa reprensión lo despidió por lisonjero. Y por ¿Itimo de las advertencias, digo Seftor que lo más ridículo y desproporcionado que se halla asi en la común destreza de las armas, como en las seis opiniones de la doctrina de á caballo (de que se dan por ofendidas estas dos 164 PAGHEOO DE NABYABZ tan nobles cuanto provechosas faoultades) tuyo origen de los autores extranjeros siempre inclinados más á lo verboso á lo hipervólico y á las posturas y acciones asombradizas, acompañadas con carantoftaSi que á lo sustancial y firmeza de los preceptos, ponderándolas por singularísimas y nunca vistas ni oídas de los hombres, siendo todas ellas tan triviales que con indignidad se podrán oír y darles el más fácil aplauso: y si fuesen creídas é imitadas, ni será sin agravio de la razón ni el peligro dejaría de castigar su injusta creencia: y que si algunos españoles (amigos de novedades y tanto más cuanto son más extraordinarias, y venido el que las trae de ajenas provincias porque ninguno en la suya es acepto profeta) escribieron en estas dos materias, fué siguiendo lo que hallaron escrito sin acrecentar cosa alguna en que cometieron dos culpas, una en la imitación y la más grave en el engaño á los que en sus documentas afianzan la reputación y la vida. T en este pido, y suplico á mi Rey y Señor por medio de la intercesión de Y. A. se sirva de concederme licencia para buscar nuevo reino donde me acoja, nuevo Señor que me abrigue, nuevo Rey que me sustente, y nuevo discípulo que me ampare, para alimentar la mía. DESTBSZA Á PIB Y Á OABALLO 155 La de V. A. guarde el cielo muohos años, para gloríoso blasón de nuestro siglo j los futuros, y ponga á sus reales plantas el universal imperto de la tierra. El más humilde vasallo de V. A. Dan Luis Pacheco de Narvaez. DS LáS UÁTEBIAS contenidas en estas Advertencias. (1) FÁGS. i^ Advertencias para la enseñanza de la filosofía y destreza de las armas, asi á pié como & caballo 129 Aprobación del muy Reverendo Padre Fr. Bernabé Gallego de Vera, Lector de Teología del Colegio de Santo Tomás, Orden de Predicadores* 181 Al príncipe N. S 183 La geometría, cuyo sujeto es la cantidad, continúa inmóvil 160 La cosmogroiía que es la medidora de las distancias 171 Por la astronomía y perspectiva 176 Primera tabla de los requisitos, materiales ó sujetos de esta ciencia 282 (1) La paginación á que se refiere este In-* dice es la puesta al pie de los folios, Segunda tabla, en quien se inclnje la parte medía de la Destreja, y consideraciones qae se hacen de estos reqnisitos Teroera doctrina y tabla en qnien se halla lo snmo, lo nniversal 7 todo lo qne puede caber en la humana perfección, esto es diez 7 siete sujetos individnales Signe la tabla Tabla déla Escala universal de la destreza con diez 7 seis escalones índice de las materias contenidas en estas advertencias DESENGAÑO DE LA ESPADA Y NOETE DE DIESTROS COMPVESTO POR CHBISTOVAL de CcUa, Mae f tro examinado en el arte militar de las armas, natural de la Villa de Lebrija; Obifpado de la ciudad de Sevilla. Con vn Índice copiofífsimo i6 (}e hallará el curiofo todo lo que en efte libro se contiene. DiaiQIDO AL ILVSTRISSIMO Señor Don Francisco de Ibarra y Mexia, Marqués de Tarazena, Vizconde de Centenera, Señor de la villa de NoUejas: Caballero de la orden de Santiago, etc. Impreífo en CadisB por Peroando Eey. Al iiustrisimo señor D.JPVcmcisco de Ibarra y Mexiay Marqués de Taraeena, Vizconde de Centenera, Señor de la villa de NoblejaSf Caballero del Orden de Santiago, gentil hombre de la boca de S, M., de su Consejo Supremo de guerra, Almirante general de la Armada Beal del mar Ocea/no, y á cuyo cargo el gobierno de ella y el de la ciudad de Cádiz, su defensa y fortificación, etc. Si en la antigüedad celebraba cada uno su fortuna en empeños de seguridad, solicitando logros á sus designios, hoy, que á mejor luz construyo á V. Señoría por la mía y por mi asilo, es fuerza me alcance lo mejor de los aciertos, realzado con la benignidad y patrimonio de V. S. á quien suplico admita á los pies este breve discurso y desvelo que de las armas doy k luz. cuyo título es Desengaño de la espada y Norte de Diestros, don pequeño, en voluntades dilatadas. Snpliendo V. S. los defectos, como tan padre de armas, j como tan hijo de la guerra. Y con esta seguridad lucirán mis deseos y yo qtiedaré muy Tanaglorioso en liabenne empellado en servicio de Y. 8. caja vida goards Dios como sus criados hemos menester. £1 menoro de V. S. Chbistovai de Cala p9 PROLOGO Á L03 DIBSTBOS Y KAESTBOS DE ESTA CIENCIA DE LA DESTEEZA YEBDADEBA Prudente lector, no es atrevimiento escribir lo que importa al bien común siendo saludable la doctrina que se escribe y no ataviando & ninguno de este [arte podrá pasar los ojos por este desengaño 7 norte de diestros, norte para que se gobiernen por él con mucho desempeño y confianza de que no será ofendido el que por este círculo anduviere y gobernare por este norte, y por cuanto este libro no es sino para maestros y diestros que entiendan la matemática de esta ciencia, si fueres hombre que no lo antendíeree, bnaoa el libro primero que escribí, y qae se intitula Imb de la destreza verdadera y allí liallarele orden para enseñaros ¿ solas; habiéndolo aprendido luego podréis entender este libro, á donde hallareis et desengaño olaro es contra de los engaños del contrario, asi de acometimientos accidentales y circulares y di- TÍsiones, y caut«]a« de invencionea inventadas de cualquiera malioia, lo cual todo no valdrá nada mediante el circulo; el ooal circulo no lo envejecerá el tiempo ni lo falseai-á el valiente animoso, lo coal veréis en la experiencia; y annque es verdad que se dice asi, que no tiene fin el arte de la espada, y dicen bien, dícenlo porque cada dia los diestros que ejercitan con el estadio y argnmentos, &brican cada uno conforme le da la disposición y el punto 4 esta ciencia y como en esta doctrina de Carranza nunca falta qué argumentar, dicen que este arte no tiene fin, pero ahora veremos si hay que argumentar contra este círculo, ó si será bastante para que cesen los argumentos de aquesta cienoía, 6 cómo podrán deshacer aqueste circulo. £1 argumenta que podrán tener, digo que será el trabtyar hasta saber todos en general, y sabiendo no habrá qué argumentar. Después de haber acabado el Jibro intitula* do Luz de la destreza verdadera, me puse & Gonaáderar en aquel círculo que dice Carranza y D. Luis Pacheco, y todos los demás autores lo dicen y yo que siempre he profesado la doctrina de Jeróuimo Sánchez Carranza lo digo, que toda la destreza verdadera se coni^idera dentro de un círculo; todos dicen la verdad yo digo que es asi la verdad porque dentro de este círculo hay estocadas, hay acometimientos, hay cuchilladas, hay reveses,, hay tajos, hay medios tajos, hay medios reveses, hay diversión. Para todo esto hay defensa y esta defensa no puede ser sino es atajando con atajo universal; así lo dicen todos los escritores; el atajo universal comprende & todo particular. Está bien y toda la ciencia de la destreza verdadera está dentro de este circulo. Por muchos modos los autores dan & enten. der este circulo, dicen que el mundo es como una bola redonda, es circular el hombre, es mundo menor; y según esta razón también el hombre es circular los brazos tendidos en cruz las piernas abiertas, que igualen los pies con las manos, hace una figura esférica, hace un oirculo riendo 7 entero, de mmerft que eatux- 8 paÓLoao ¿a el diestro par&lAdo el saerpo qne ee lo mamo qae eetar ladeado et binso, y Ift espada en ingnlo recto ó linea recta, &anqae angula y Unea no es todo ano; al fin digo que estando en esta poetara puede haoer el brazo tres drcoloB £1 primero hace la mofleca sin doblar el El segando, h x^ la mafieoa 7 el codo. £1 tercero hace la mafieoa 7 el hombro con todo el brazo. Este oírculo no sirve en la deetrem verdadera, esto ee para qae entendáis este olroalo y oomo dentro de este ofroalo está toda la deslreza verdadera, Y voelvo & deoir que me pase & considerar este oironlo 7 hallo por Ja experiencia que osando de este círoalo no ttndrán efecto las estocadas, ni los aoometimientos, ni la diversión sirve donada. Los pantos en que Carranza funda sn doctrina es el medio de proporción 7 medio proporcionado. Es oosa qne conviene á los diestros llegar á elegir medio de proporción. lilimaM medio determinado, porque dentro H ^BÓLoao 9 áe allí se determina: el diestro obrando por la parte que ve que conviene con su compás al medio proporcionado para ejecutar herida del que obrara con la espada; sin tener conocimiento d3 estos dos medios será falso todo lo que obrare, por esto digo que conviene este punto. El segundo punto de esta ciencia, dice Carranza conviene & los diestros que lleguen á sujetar la espada al contrario con atención. Dicelo asi: Porque llegando con atención conozca del contrario el movimiento que hace si fué de estocada ó si fué de revés ó si faé de tajo diagonal para aplicar la herida al principio del movimiento. Digo que la atención es buena y el diestro de destreza verdadera que obra sin atención será falso lo que obrare porque la atención es del diestro 7 la intención es del ignorante. Y digo que en todo el discurso de destreza verdadera conviene la atención. Yo digo ahora que para sujetar no necesita^ la atención, porque con la atención se pierde el circulo que dice Carranza que el atajo universal comprende á todo particular. 10 PSÓLOSO Dic« muy bien, porque fttajft á todos loa mo- Timientoe de todoa particnlarea. Hallo k eetos atajos engañosos, la experiencia ms ha dicho qae 8er¿ herido et qoe hizo 61 atajó universal por cansa de loe acorné ti mientoe y este ponto no desata el circulo qae dice Carranza, pnes dice qne dentro det circolo se considera toda la destreza verdadera. Cuarto punto de^ta ciencia de la desbeza verdadera, dice Carran^^a qae la destreza consiste en defender herida y ejecatar herida. Dioe muy bien, porqne claro cata que ai el contrario me qniere ofender con uno de loe tres movimientos, estooada, reres ó cuchillada & otro cualquiera movimiento que me tengo de defender con tajo y después de haberme defendido tengo que ofender & mi contrario si puedo. También este punto me dice la experiencia que el que hace la defensa será herido si no aprovecha del círculo que dice Cari'anKa, i?n el cnal se considera toda la destreza verdadera, como tenemos dicho, hallólo engañoso porque falta el circulo. Quinto punto desta ciencia de la destreza verdadera, dice Carranza, que la diversión es lo m&a esencial para divertir al contrarío, y PBÓLOGO 11 Otros autores más modernos lo tienen por muy bueno usar de la diversión, y la tienen por fin y remate desta ciencia da la destreza verdadera porque cuando divierte el diestro no hay punto que valga nada de los que tenemos dioho¿ si queremos sujetar con la atención, no hallamos la espada al contrario cuando divierte, si queremos hacer un atajo universal, tampoco se la podremos hallar por andar la espada inquieta, si el contrario cuando inquieta ó divierte hace acometimiento de herir y vamos á la defensa con atajo, que es la defensa como tenemos dicho, herirá el que divierte sin duda ninguna. Digo que es engañosa la diversión y la experiencia me lo ha dicho, y que no tendrá efecto la diversión, si se mete dentro de circulo. Aquí me parece que me hablan matemáti* eos, y me dicen que de qué sirve el ángulo recto si no ha de herir recto cuando no halla la espada al contrario ó cuando va el diestro á sujetar ó á defenderse y no hallándole la espada en cualquiera tiempo que sea se hiere recto al rostro con la estocada fagita. Y dicen también que el ángulo recto es superior, porque aloaoüa más que otra postara ea U raz¿n y cansa porqae se ponen rectos cuando el contrario divierte, y en este tiempo el brazo cuando eaU recto será ofendido. Hallo este punto engaHoao, el oaal enga&o no vale nada cuando el dieatro obra y se defiende con el olronlo qae dice Carranza & lo dice la experiencia que yo tengo, como diremos adelante. Yo digo qoe Carranza no ignoró nada deata ciencia, pues íné el primero aator de la destreza verdadera y como ¿ dneflo della se le debe el Uoro y palma; yo ae ]a doy, pnea de su doctrina he compuesto este círonlo que profeso ser lo mis esencial de la destreza verdadera, adonde seguramente pueden todoa los diestros descansar y quitar de sí todas las imaginaciones que los bombrea solemos tener en loa oaaos de pelear; ai me matara el contrario, qu¿, qné aera de mi, escaso en que machas veces pierden los hombres la esperanza, ó ya por poco ánimo, 6 ya porque saben poco del círculo que vamos tratando; pero á saber este cíecuIo gobernándose por este norte no habida que temer aunque se encuentre con el más diestro y más valiente que quiera imaginar, y cuando este tal diestro y valiente sepa este círculo, si se encuentra con otro que sepa este círculo, aunque no sea tan valiente serán iguales como adelante diremos. Bien entiendo que ya tendréis deseo de saber qué circulo es este ó como se declara. Declarase de este modo: Y pues sois diestro de desti eza verdadera si habéis manejado la doctrina de Carranza ya sabréis que manda que el diestro tiene obligación cuando parte su contrario de elegir medio de proporción, y en llegando á este medio las espadas medidas en án~ guio recto, las puntas que señalen á los rostros? cuando la una de las dos espadas se aparta de este punto ó rostro se comienza el círculo, y há« celo el diestro este círculo con la coyuntura de la muñeca ayudándose algo de la coyuntura del codo; ó comience el diestro este círculo por la parte de adentro ó comiéncelo por la parte de v& haciendo, ya no podrá ser circulo ftiit«roÍ pero si la «epada del contrarío no impiáe el círculo anteponiéudoaele, at:ijindole el camino, segnirA el diestro sa circulo hasta volver el ángulo recto k donde estaba el panto, que es el rostro; de manera qae en cuanto ¿ ser circnJo entero no ha de haber espada qne lo detenga, pero advierta el diestro que en cualqaiera parte del oírcolo qne halle la espada del contrarío dentro deste circulo, alli ha de formar la herída, conforme iremos diciendo adelante y la causa porque este circulo se hace machas veces es porqae el diestro no halla la espada del contra río par» sujetársela. Advierta el diestro qae sucede muchas veces y podrá ser que os haya sucedido cuando el diestro de destreza verdadera se dispone á sujetar la espada á su contrario, confiado en que se la tiene de hallar gozando el otro del príneipio de su movimiento, sin esperar á que toque sq su espada, ó sea con compás ^á sa mano Í£- quierda; ¿ sea sin comp&s el contrario pudo herir de medio oironlo por debajo del brazo del diestro qiíe fué & sujetar: unas veces hieren por debajo del brazo, otras veces por encima del brazo, en el pecho ¿ en el rostro; la causa desta ejecución es, ya tengo dicho, es ir el diestro confiado en que le ha de hallar la espada para sujetársela; esto sucede asi por faltarles el círculo con que se había de defender; el remedio qne aplican cuando van á sujetar y no hallando la espada enderezan el ángulo recto al rostro^ Este punto hallo engañoso porque faltó el círculo y si el contrario cuando salió por debajo de la espada, hiriendo de medio círculo por debajo del brazo se perfila y levanta la guarnición ejecutará la herida sin que el ángulo recto le pueda ofender. Digo, pues, que el que había de ejecutar la herida había de ser el que comenzó el círculo y pues se volvió al rostro y no siguió el círculo que dice Carranza, pues la experiencia me dice que es engaño todo lo que está dicho, y en ello hallo muchos escrúpulos por cuanto la espada que comenzó el círculo no lo acabó y obrando con estos escrúpulos no se puede decir lo que 16 PBÓLOQO dice Ckrranzft, que dentro de an ofroolo se con- idera tod» U destrera verdadera. Ya me parece qae será bneoo que oomene» mos & tratar de laa virtodea qae están encenadas dentro deete círonlo nanea visto ni explicado de ningún aator d«de Carranza hasta estoe tiempos. Aqud comienza el invencible circulo y desengaño de la espada y norte de diestros. Ya tenemos dicho que el círculo comienza desde el rostro contrario estando en el medio de proporción y la espada en ángulo recto. También queda dicho que de no hallar la espada al contrario cuando fué el diestro obrando con el círculo, que ha de volver adonde comenzó con el círculo. También tenemos dicho que la causa porque el diestro acabó este círculo, fué porque no halló espada que le detuviese en el camino que iba haciendo el diestro con el círculo. Agora habemos de considerar que cuando el diestro comenzó el círculo que halló la espada 18 CBISTOBÁL DB CALA i flQ flontrario; y iutbiéndosela hallado, cierto es qo« na podrá el dieatiro seguir ni aoabar el ofrcnlo comenzado, por donde le conviene al dies' tro en este tiempo poner el cuerpo de oaadrado tnejorindose de faerza, anjetando bien á aa oontrario y de haber 'gnjetado, dioe CorranEa, naoen y ae componen las heridas. Expliqnemoa agora lo qne ni Carranea ni otro autor ha explicada, y digamos de qné modo se oomponen estas heridas habiendo sujetado ^a, espada al contrario. Primera Jierida que nace y se compone de Si habiendo sujetado poniendo el ouerpo de cuadrado como habernos dicho, el contrario tuviese el rostro con la garganta descubierto podrá herir el que sujetó corriendo la espada por encima de la contraria, sin desarrimarse della aplicando fuerza y dando compás con el pié derecho, arrimándose bien á la espada; el compás que diéredes no ha de ser más largo ni más corto de lo que fuere menester para no desarrimar la espada de encima de la contraria, y habiendo herido, ó no ejecutasteis^ porque el herir no es forzoso cuando el contrario se defiende, porque la defensa es forzosa y asi que oo« rristeis la espada, disminuiréis compás con el pié iaquierdo al medio proporción. SegtMtda herida que nace y 9e compone Si habiendo sujetado la espada & vuestro contrario en el modo que habernos dicho el contrario se tapase el rostro con la guarnición de su espada, aplicaréis los dos tercios de la fuerza de vuestra espada, que son los más cercanos 4 vuestra guarnición, los aplicaréis al medio de la espada del contrario y si para ello fuere menester arrimar á la espada del contrario con el pié derecho, daréis compás transversal, y por cuanto el contrario tendrá el rostro tapado como tenemos dicho, podréis correr la espada hi» riendo por encima de la espada del contrario, pero la ejecución de la herida ha de ser por debajo del brazo. DESENGAÑO DE LA ESPADA 21 Advierta el diestro en este punto que, supuesto que aquesta herida nace y se oompone de sujetar la espada, bien podremos decir que es la primera; y esta que es la segunda, porque la dificultad que tiene no es más que taparse el rostro el contrario, para herir por debajo del brazo, ó herir en el rostro por estar descubierto. Esta herida que se ejecuta por debajo del -brazo la llaman herida por el cuarto círculo; bueno será que expliquemos este punto del cuarto circulo y preguntemos á los diestros de destreza verdadera, ;por qué causa le llaman herida por el cuarto círculo; pero yo entiendo que no habrá diestro n,i maestro que lo entienda, pero con todo eso quiero explicallo para los que no lo saben que lo sepan y declaren á los que no lo saben. Este círculo se forma de cuatro partes, quie< ro decir, de cuatro movimientos, que son mixto, remixto, violento y natural; no quisiera cansarme en declarar el puesto de cada movimiento, por cuanto hablo con diestros, pero alguno habrá que no sea diestro y se holgará de saber destos cuatro movimientos se dónde nacen, pero entender; y esta Taríamiento viene i. ser dÍTer- BÍ6n ó inqaietnd. Á. estos Uama el vtügo diestros. Digo 70 que BOU diestros de sus varios pensamientos, qae na porque el que haoe los movimientoa se fonda en cosa qne haela á ciencia de la destreza verdadera; 7 quien comprende todos estos movimientos variables es el círcalo de que vamos tratando y dejando esto i ana parte, vaelvo i deciros de donde nacen los cuatro movimientos que son las cuatro parías de qae se forma el círcalo entero: 7 digo que estando en el medio de proporción con vuestro contrario, la punta derecha al rostro contrario, que es la parte donde Be comienza ti círculo, camenzundo aqueste círcalo sobre la espada del contrario, habiéndola hallado so la sajetais. Este movimiento, segán Carranza, se dice dbsengaSío db la espada 23 mixto; de aquí nace ¿ por movimiento que se llama remiso cuando portáis la espada á yues* tro lado izquierdo tiene este movimiento, porque se remata y aparta del contrario el mixto, porque tocó una espada con otra; dígolo así llanamente por no meteros en puntos de ñlosofía. Del movimiento remiso nace otro movimiento que llaman violento, porque sube hacia arriba, y no pudiendo subir más, nace otro movimiento que se dice natural; tiene este nombre^ porque bajó de lo alto á su centro, que es la tierra, ó almismo centro de donde comenzó, que es el rostro, de donde comenzó el círculo. Cosa sabida es entre los diestros que dentro de cualquiera círculo que se hace, se consideran tres ángulos. El primero es el recto, adonde se comienza el círculo. El segundo es el agudo cuando baja la espada del movimiento remiso y se comienza el violento, allí es el ángulo agudo cuando la punta de la espada señala al suelo; el ángulo obtuso es cuando la espada se halló en lo alto con el movimiento violento, antes que baje el movimiento natural, de manera que en cuanto al círculo, se forma con las partes que habemos de gqjetar U espadft al «mtnño. Tercera herida que nace y se compane de Si habiendo sujetado la espada al contrario se tapase el rostro con la guarnición y perfilare el cuerpo y quitare su espada de debajo de la fuerza de la vuestra, poniéndola en el medio es parte donde no podréis herir por la cuarta parte del círculo, como queda dicho, pues levantar la espada no os conviene, porque seréis herido por quedar la espada del contrario libre; lo que habéis de hacer ha de ser esto: cargaréis con fuerza sobre la espada contraria hasta ponerle la punta en el suelo, metiendo el pié de recho uu poco, todo á un tiempo; meteréis el pié isquierdo y la mano izquierda todo á un Sil 26 CBISTOBAL I>B OALi. tiempo, le presaréia Itt guarnición por el pomo' j habiendo heclio eato bajaréis vaestra espada i la flaqueza de la contraria, levant^doaela liaoia arriba y tirando del pomo haoia abajo, le torceréis la mano y le quitaréis la espada; también podéis caando levantéis la espada bacia arriba, hall&ndose vuestra mano uñas abajo, ejecutar estocada en loa peclioa. Tenga el diestro cuidado en lo que aquí se ofrece y eon atención lo mire, al miemo tiempo que metáis el pié izquierdo 7 la mano para pre< sar el pomo al contrario, pudo el contrario retirar la guarnición porque no le preséis el pomo ó guarnición; pues al mismo punto que baga esto el oontrano, llegaréis el pié izquierdo m&s & vuestro contrario y poniendo la mano izquierda dnbajo de vuestra guarnición le daréis una estocada á dos manos, que deis con él en el suelo si queréis. Cuarta herida que nace y se compone dé contrario, se tapare el rostro como está dicho en la tercera herida y en esta que habernos di« cho que se ha de ejecutar á dos manos, digo que habiendo metido el pié izquierdo para presarle la guarnición ó pomo en este tiempo pudo el contrario retirarse atrás con un compás y al tiempo que aplicást^ las dos manos á vuestra guarnición para ejecutar la estocada, digo que por cuanto la espada del contrario quedó libre y pudo ofenderos con una cuchillada al mismo tiempo que retiró el compás* Aquí le conviene al diestro tener atención y conocimiento para su defensa y ha de ser dest'e herir de medio clrcalo por debajo del brazo; advertir que, fi cuando le pnsfsteia el atajo é, la oachülada no le hallares la espada, segairéis el ciroalo, y arrimando vaeatra espada á la oontraría, Mrieado al roatro, 7 si se defendiere, herir de medio circalo debajo del brazo. Quinta herida que nace y se compone de Si habiendo sujetad la espada al contrarío pasare su espada á la flaqueza de la vuestra, con esta disminución quedará la flaqueza de vuestra espada en el medio de la espada del contrario. Adviértase que esta disminución la hacen los muy diestros de la destreza verdadera; esta disminución la hacen con solo el movimiento de la muñeca^ dejando el brazo en su rectitud; coa esta postura aguardan que la espada que está encima venga á herir por encima de la guarni ción 7 fuerza de su espada, para en aquel tiempo herir por los ñlos de la vuestra. 30 CRISTÓBAL D> CALA Otros hay que hacen esta diaminaoiÓQ con espada y brazo, abriendo el ángnlo recto, deacnbriendo todo el pecho para herir con la misma herida que habernos dicho. Vamos Kgora á la defenes deste pensamiento contrario, y ha de ser desta manera; ai habiendo sujetado el oontrario os hioiere la disminaoiÓD que habernos dicho al principio del movimiento qno hi/.j cnando comenzó la disminii' oÍ6n, endeiezaréis con mucha presteza ángulo recto al rostro contrario con acometimiento y sin deteneros un punto volTeréis á sujetar con tanta presteza qne antes que el contrario enderece el ¿ugnlo recto para herir; y advertir qne cnando le volváis & sujetar ha de ser con mucha iuerza, dejando el brazo contrario imposibilitado de fuerza, y en un instante levantareis vuestra espada hiriendo por debajo del brazo contrario, volviendo luego á sujetar, y si alguna vez oaando vais á snietar no le hallareis la espada, segaír el circalo hasta enderezar el ¿ngulo recto á los ojos; y si se defendiere cOn la guarnición herir de medio circulo debajo del brazo, el cuerpo bien perñlado y el rostro tapado om Toeetra guamiciÓD, saliendo luego al medio de ppoporci6'i «on el pié iííinierdo. Sexta herida que nace y se compone de .hdber sujetado la espada al contrario. Si habiendo sujetado la espada é,- vuestro contrario se tapare el rostro y perfilare el cuerpo y no aguardando & que obréis con vuestra espada algo de lo que queda dicho y pasare compás transversal á su mano izquierda, esto hacen para ejecutar herida por el perfil de vuestro cuerpo y esto hacen con tanta presteza que muchas veces no aguardan & que llegue la espada del diestro á sujetar esta herida, la ejecutan ¿*^ el perfil delcuerpo ó en el muslo. La defensa desta herida ha de ser seguir el círculo, y ha de ser en esta forma: si yendo á sujetar no le hallares la espada á vuestro con? trarioy seguiréis el círculo dando compás i del oontnurio 7 «jeoutaréis heñda en U misma parte qne el qae qaiera herir, y bí íiiá sa pensamiento herir en el per£I del cuerpo, también la deténderéifl 7 q'eoataréis la vuestra en el perfil del sa7o; y para eato habéia de tener el onerpo bien perñlado 7 el rostro tapado, 7 oon esto habréis andado la mitad del oirool^ pero si el contrario, habiendo vos ejecntado la estocada en el perfil del onerpo 6 en el muslo, la sabiere la espada al rostro con el &ngnlo recto, aegoiréis el circnlo hasta enderezar el &ngslo recto & donde comenzó, que ea el rostro, í donde se oonolnye el círonlo para defenderos 7 ofender; 7 si el oontrario se defiende con la gnamición, heriréis de medio círonlo debajo del brazo, saliendo laego al medio de proporción volviendo á sojetai; 7 si no le hallares la espada segniréis el circulo, arrimando la espada & la contraria, hiriendo al rostro; 7 si se -defendiere oon la gaamioión de su espada, herir de medio circulo debajo del brozo salieudo luego al medio de proporción. Séptima herida que nace y se compone de Si habiendo sujetado la espada al contrario no se determinare á obrar nintuna cosa de las ya referidas y tratare de salir por más secreto con un revés transversal, que los antiguos Ha marón mandoble, obrando con solo el movimiento de la muñeca, de manera que habiendo sujetado la espada al contrario vuelven la mano uñas abajo y pasan la espada por entre los dos cuerpos, y ángulo agudo, ejecutan el golpe en la cabeza. Agora habéis de saber cómo os habéis de haber con este revés 6 mandoble, ha de ser des- ta manera: al mismo tiempo que le sujetasteis conoceréis el movimiento cuando volvió la ma- taréis la espada y le presaréis la gaamicidn oon la mano izi^uierda cargando con mucha faerza y abriendo el comp&s con el pié dereobo atr&a, podréis ponerle la pnnta de la espada en 1 rostro; para salir afuera le volreréia á Bnjetar sacando el pié izquierdo afuera, y si el contrario librare, sujetarle; y si ñiere acometimiento y no hallareis la espada, seguir el círcalo hasta enderezar el ingnlo recto al rostro; y si se defendiere, herir de medio oírcnlo por debajo del brazo, retirando el compás oon el pié izquierdo, volviendo & sojetar. Estas son siete heridas que nacen y se componen de haber sujetado la espada al contrario conforme los movimientoB qne el contrario puede hacer. Advierta el diestro y vaya con atenoién cnanda oomienoe el circulo, 7 sí no le hallarg DÉSENaAÍ^O DB LA ESPADA 36 la espada, como efftá dicho, en el ángulo recto, «era porque el contrario pasará segunda vez por debajo de vuestra espada para heriros en el pecho ó rostro; á este movimiento le pondréis atajo de la misma manera que se hallare el brazo con la espada en ángulo recto, ad virtiendo que el atajo se ha de hacer en el medio de la espada contraria, dando compás por la circunferencia de vuestra mano derecha con el pió derecho. Hecho esto, tenéis tres efectos que hacer conforme á la disposición del contrario: el primero es herir al rostro; el segundo es, si cuando sujetáis librare el contrario, le pondréis atajo; y si no le hallareis la espada, seguir el círculo; el tercero es que si habiendo sujetado, el contrario se tapare el punto y formare regla general, que para hacerlo ha de pasar compás á la mano derecha, pues al principio de él formaréis círculo por la parte de adentro, pues se hallará el número ocho de la fuerza de vuestra espada sobre el número tres de la flaqueza de la contraria, se la llevaréis hacia arriba enderezando al rostro el ángulo recto quitándole la disposición á la regla general. y si hecho esto moviere vuestro contrario 36 cbibtobÍl db oau la Mpsds, 6 sea volTÍendo ¿ formar regla gsnflral, 6 para herir como ál quisiera, al principio de sn moTÍmiento pasaréis comp¿a tranBversal con el pié derecho perfilado el caerpo 7 tapado el rostro, ejecutaréis estocada por el perfil del Ya ofl he advertido que de sujetar la espada nacen 7 se componen las heridas; agora conviene qne sepUs como la espada está numerada desde la pnnta basta la goamición: En la pnnta, que es la flaqaeza 1, 2, 3, 4, 5, Esta cuenta hallaréis en el libro LuB de la destresa verdadera. Agora, pues, advierta el diestro qne para sujetar al contrario, eea por la parte de adentro ó sea por la parta de afuera, ha de ser poniendo los números ma7ore8 de la espada contraria, 7 ha de ser desta manera: el número dos sobre el uno, el tres al dos, el cuatro al tres, el cinco al cuatro; finalmente loB demás números se han de entender de la misma suerte; pero por cuanto ha7 hombres de diferentes tuerzas, que tengáis por estilo cuando sujetóia á vuestro contrario, sea por dentro ¿ sea por fuera, que DBSBNaAfiO DE LA ESPADA 37 apliquéis el niimero ocho al número tres de la contraria; con esto iremos declarando lo que dice Jerónimo Sánchez Carranza, que de sujetar la espada nacen y se componen las heridas. Y digamos agora que llegasteis á sujetar k vuestro contrario aplicando el número ocho al número tres de la contraria; advierta el diestro que si en sujetando ve & su contrario tapado el rostro, que ha de herir por el cuarto círculo. Y si habiendo sujetado en la forma dÍ3ha el contrario pasare su espada al número cinco de la vuestra, no podréis herir por el cuar^p círculo sin que os venga mucho daño; lo que habé^ de hacer es qne al mismo punto que vuestro contrario pasó su espada al número cinco de la vuestra, advertir si tiene tapado el rostro, todo á un tiempo pasaréis el número ocho al número siete de la contraria, cargando sobre ella hasta ponerle la punta en el suelo; todo ¿ un tiempo meteréis el pié izquierdo presándole la guarnición ó pomo de la espada con la mano izquierda y tirando de ella bajaréis la vuestra al número cuatro, todo á un tiempo, se la quitáis de la mano. Si habiendo sujetado la espada como tenemos dicho, el contrario hiciese disminución de panio en ei acomeiicoieDto volvereis a sujetar por el medio ¡le la espada, coa mucha fuerza, la volveréis á levantar con presteza, y, si ciíando TolvÍ3teÍ9 & sujetar no le hallaréia la espada, seguir el circulo y la hallaréia en el ángulo recto, 'hiriendo al rostro; y si so tapare, herir de loedio circulo por debajo del brazo; pero advertir como diestro que pudo el coa^rario al tiempo que levantasteis la espada para herir, pasar compás circolar á su mano derecha y ponerle atajo á vuestra espada, y de alli ha de levantar la espada para herir, <5 sea la intención de aoometer, pasaréis compás i vuestra mano derecha con el pié derecho, poniéndole atajo como le puBO ¿ la vuestra, y si no se la hallai-eis, seguir el circulo. Volvamos agora á la conclusión que híoÍBteis, y se compone de haber sujetado la espada al contrario; y digo que 8i habiendo metido el pié izquierdo y la mano para presarle la guar- DlSBKaAfiO DB LA BEFADA S9 nición, retirare el brazo atrás esoasando que no 89 la preséis, á un tiempo meteréis el pié izquierdo, llegándolo bien á vuestro contrario, aplicareis la mano izquierda á vuestra guarnición por la parte de abajo, todo á un tiempo, le ejecutaréis una estocada á dos manos. Y si antes de ejecutar la estocada el contrario levantare la espada para ejecutaros golpe en la cabeza, podréis al principio del movimiento violento sacar el pié izquierdo á su lugar, poniendo atajo á la espada contraria. Agora será bien que declaremos cómo podrá el círculo quitar la disposición á las reglas generales, comenzando por la línea en cruz. Digo, pues, que la línea en cruz se hace y forma de tres ángulos y cuatro movimientos; los ángulos son: recto, agudo y obtuso; los movimientos son: mixto, remiso, violento y natural. Agora tengamos atención con la razón, medidas las dos espadas en el medio de proporción, estas espadas se han de mover á un tiempo; la que hace línea en cruz ha de bajar al ángulo agudo y la otra ha de caminar con tiempo accidental. Midamos agora las oantidades destos dos -y 40 CBISTOBAL DE CALÍ." movimientos, y hallaremos que Boa iguales m viéndose laa espadas igualmente á un punto; y siendo esto asf, cuando la que hace línea en oruz llega al ángulo agudo, llegará la que haoe tiempo accidenta! á ejet^utur heñda, llevando el brazo espada en áugulo recto; j siendo «"sto como se manifiesta, cuando la espada que Lace linea en craz coucltiya r'ou bu viajo haata llegar al ángulo obtuso, ya estará ejecutábala estocada como queda dicho; y ei quiíTe el diestro quo obra contra la linea en craz por curiosidad no ejecutar en el rostro la estocada, j metiéndose oon el oomp&s un poco más adentro'del medio proporcionado, travofori la espada en el pescuezo del contrario de tal manera, que cuando llegue la espada al áugalo obtnao, se quedará el qae hizo la linea en craz imposibilitado de ciencia, qne no sabrá lo que tiene que hacer; y cuando prevenga alguna cosa será para bq daño: coa esto se ;le qnita á la linea en craz la disposición: no solo esto, vamos adelante con la imposición quitando la disposición j. la línea en cruz por otra parte obrando con el círculo. Ya tenemos dicho que la espada que hace |lnea ea craz que forzosamente ha de iMijar del tognlo reoto al ¿ngolo agudo, pnes al mismo DESSNGAi^O DB LA ESPADAOS 41 tiempo que bajó al ángulo agudo, bajaréis vuestra espada al ángulo agudo, aplicando el número cuatro de vuestra espada al número tres de la contraria levantándosela hacia arriba dando compás circular á vuestra mano derecha con el pié derecho, y no dejando la espada contraria, se la sujetareis por el medio con fuerza y desde alli herir por la parte que más convenga conforme á la disposición del contrario. Y si obrando lo que está dicho, cuando le fuisteis sujetando no le hallares la espada, sigue el círculo hasta enderezar el ángulo recto, hiriendo ^1 irpstro, el cuerpo perfilado y tapado vuestro rostro, y si se defendiere con la guarnición, herir de medio círculo por debajo del brazo, con lo que está dicho que se le quitan la disposición á la línea en cruz. La segunda regia general es poner la flaqueza debajo de la fuerza de la espada contraria. Esta regla le quita el círculo la disposición con menos trabajo que á las demás. Desta mauera, si estando medidas las espadas en el medio de proporción el contrario pasare compás á su mano derecha poniendo su flaqueza debajo de la fuerza de vuestra espada, perfilaréis el cuerpo formando círculo, pasareis 42 0BI8T0BAL DX CALA compás con el pié derecho por las ciroanfereacias de vuestra mano derecha, llevando con vuestra fuerza la flaqueza encima de vuestra fuerza, hiriendo recto al rostro por encima de su espada, el cuerpo bien perfilado j tapado el rostro. Advierta el diestro que hecho esto sin pararse un punto pasareis compás transversal con el pié derecho á vuestra mano izquierda, hiriendo de medio circulo por detrás del brazo contrario, hiriendo por debajo de dicho brazo, llevando el cuerpo bien perfilado, y tapar el rostro al tiempo que ejecutaseis la estocada. Con esto quita el circulo la disposicién á la segunda regla general. Digamos cómo puede el circulo quitar la disposición á la tercera regla de estrechar, es de este modo: la regla de estrechar goza de tres ángulos y cuatro movimientos como la linea en cruz. La diferencia que hay de la una á la otra no es más que para hacer linea en cruz pasar la espada por debajo de la contraria, y para estrechar pasarse por encima. En cuanto á los ángulos se ha de advertir que si la que hace línea en cruz baja al ángulo agudo; la que estrecha á su principio que se BESBKGAÜ'O DB XA BSPADA 43 movió del ángulo recto sube al ángulo obtuso; de manera que se quita la disposición en dos modos como se le quitó á la línea en cruz. El primero es que al principio de su movimiento cuando sube el ángulo obtuso antes que baje con el movimiento natural pasaréis compás transversal á vuestra mano izquierda con el pié derecho, aplicando el número ocho de vuestra espada al número tres de la contraria, sujetando, y de allí herir por la parte que más convenga; y si cuando disteis el compás que le fuisteis sujetando, el contrarío librare su espada para herir por encima de vuestro brazo, se» guiréis el círculo y quedaréis desengañado, hiriendo recto al rostro, y si se tapare, herir de medio circulo por debajo del brazo. £1 otro modo de quitar la disposición á la regla de estrechar ha de ser desta manera: dejaréis que baje del ángulo obtuso al ángulo iigudo: atención, que antes que la espada que estrecha llegue íil ángulo agudo, se ha de anteponer la vuestra con el mismo ángulo agudo, atajándole que no pase adelante, y este atajo ha de ser aplicando el número cuatro de vuestra espada al número tres de la contraria; esto ha de ser teniendo el cuerpo bien perfilado, y todo U CBIBTOBAL DE CALA t nn tiempo iróis formando circnlo, dando compás circular ¿ vuestra mano derecha con el pié derecho; de tal manera le sujetaréis por el medio de la espada, que es el número cinco, que le dejéis el brazo imposibilitado de faerza para poderae reduoii' para defenderse ni para herir, levantaréis la vuestra coa macha presteza hiriendo por debajo de la guarnición del con- Con efecto queda averiguado que importa más el circulo que las reglas generales, paes lea quita la disposición, pues queda muy ajusfado con razones evidentes; y ai hay más regias generales el circulo basta para quitarles la dis< posición á todas, el círculo volverá por bu honra en cualquiera ocasión, y el autor nadar de que no tendrá falta en su obra. Digo, señor mío, que laa reglas generales aon muy buenas, pero entiéudaee que sou para los principiantea para enseñarles los compases de la circunferencia, á que aepan perfilar el cuerpo, y que sepan tapar el punto, y aepan muflequear, y sepan librar la espada enseñándoles cuando han de herir estando el contrario descubierto, y cómo se han de contraponer las reglas generales la ana & la otra. BESEKGtAÍ^O BE LA E8PADA 46 Sepamos agora en que se funda Carranza cuando dioe que la destreza verdadera consiste en defender la herida y ejecutar herida: la razón es clara para todos los que tratan y saben su doctrina, y es que |¿ el contrario me quiere ofender con su espada con uno de los seis movi* mientes que puede hacer, y que me tengo que defender, y luego de ofender á mi contrario si puedo, y de no poder, la defensa es permitida y forzosa. Esto es lo que dice Carranza 6 lo que quiere decir, que toda la destreza consiste en defender herida y ejecutar herida. Pero yo digo que se fundara más bien si tratara deste círculo que yo voy tratando, considerando que cuando el diestro va á sujetar ó á defenderse con atajo universal, pudo ser no hallar la espada al contrario, porque pudo ser acometimiento el movimiento conti^ario, y no hallando la espada poirá herir el contrario que hizo el acometimiento. Dos cosas hacen los más diestros para defenderse y ofender, y es que no hallando la espada al contrario cuando se van á defender. En este tiempo hallo dos cosas que no convienen al diestro de destreza verdadera; lá una 46 CIlI»TOBAL B£ OALÁ 66 qae el que ae fuá á defender comenzó el oírculo y no hallando la espada se volvió oon el ángulo reoto al roetro, adonde comenzó el circulo. Es engañoso este modo por mucliaa cansas, ó porque tendrá el contrarío más brazo 6 máa espada. Y para herir al contrarío otro inconveniente tay, y es qne al enderezar ol ángulo recto puede el contrario cortarle el brazo con on medio tajo ó medio revés. Otras muchas causas hay, y no las declEiro, porque el círculo las desbarata todas las que hubiere de cualquier suerte que sea. La otra cosa que hacen es de tanto daño como la que habernos dicho, y es que cuaedo el diestro va ¿ sujetar, en no hallando la espada la buscan por la parte de afuera, siendo diversión la que el contrario hizo será el diestro divertido y herido y por cuanto dejó el cuerpo Sabiendo todos los diestros que este modo de defensa no se hace sino es cuando el diestro tiene necesidad de retirarse cuando hay yanta- ]& en la parto contrañí^ de manera que lo me- jor ée todo es en no hallando la espada seguir el círculo. Diréis agora, pues, cómo hemos de entender esta destreza verdadera, si el ángulo recto, que es el que más alcanza y en quien los diestros tienen más couñanza; y si buscamos la espada tampoco aprovecha, pues qué habernos de hacer, si cuando vamos á sujetar no le hallamos la espada al contrario? A esto respondo, y que es fácil y no hay ninguno que sea diestro de destreza verdadera que no lo entienda, pues es cosa muy sabida que un movimiento se mide con otro movimien* to y un tiempo con otra tiempo. Y siendo esto así que ambas espadas han de partir á un punto y siendo los movimientos iguales y en la presteza es muy cierto que llegarán ambas espadas á un tiempo ó á un punto; esto se ha de entender en cuanto á tiempos circulares, y por lo vulgar cuando á un tiempo «se ejecutan dos estocadas; pero en lo que tratamos en destreza verdadera no puede ser así porque hay desigualdad en los movimientos, y es desta marera: cuando el diestro va á sujetar V no halla la es;mda á su contrario fué ]a oau- 48 CRISTÓBAL DS CALA 8a porque libró el contrario la enya al prifeoípio del movimiento que hizo, el que fué á sujetar; y siendo esto asi podrá herir primero que el que faé á sojetar aunque ponga mucho cuidado y presteza, por ser los movimientos desiguales; asi ni más ni menos, cuando llega la espada del diestro á sujetar, hallándola, si habiéndola hallado, el contrario libra la suya para herir, puede el diestro que sujetó herir recto al rostro ó al molledo del brazo, ó al pecho, al principio del movimiento contrario cuando libró la espada por la desigualdad que hubo en los movimientos; la desigualdad que hay es que partiendo las dos espadas á un tiempo la que eHtaba sujeta para librarla ha de hacer movimiento natural y participación del ángulo agudo, la espada que estaba sujetando camina al rostro con el ángulo recto y puede herir más presto que la espada que libró; de manera que lo que importa es que si no halla la espada el diestro cuando va á sujetar, siga el circule entero, como queda dicho, y si la hallareis, sujetársela hiriendo por la parte más descubierta ó conforme el contrarío tuviera la postura con la espada. Esto se tiene que hacer siempre que así su- SM DESENGAÑO DE LA ESPADA 49 ceda en todo el discurso de la destreza verdadera. Agora será bien que sepáis cómo de sujetar la espada al contrario puede formar acometimientos, 7 de la defensa qne hace á los acometimientos forma el diestro la diversión, y todo llega á ser uno, diversión y acometimientos pues de los acometimientos nace Ja diversión; cuando el ignorante hace desvio al acometimiento, forma el diestro la diversión. También os conviene que sepáis en todo el discurso desta destreza verdadera, cuantos sujetos hay y cuantos acometimientos puede haber, y también sabréis cómo dentro del círculo no valen acometimientos ni diversiones, como en muchas partes deste libro se refiere; y para que lo entendáis comenzaremos desde el principio cuando el diestro llega á sujetar la espada á su contrario, habiendo elegido medio de proporción, daréis compás con el pié derecho á vuestra mano izquierda, eligiendo medio proporcionado, arrimando el cuerpo á la espada del contrario, sujetando; y si no le halláis la espada, seguir el circulo hasta que vuelva la punta adonde comenzó el círculo que es al rostro contrario, perfilando el cuerpo, tapando ei so 0BI8T0BÁL DB GALA roetro con la gnamioión de ynestra espada, corriendo por el ñlo de la contraria hiriendo al rostro; y si el contrario hiciere desvio con la gnamioión, tapándose el rostro, ejecataréis es. tocada de medio clrcnlo por debajo del brazo, retirando luego el compás con el pié izquierdo al medio de proporción, volviendo á sujetar, y si no halláredes la espada, seguir el circulo. Habiendo elegido medio de proporción comenzaréis el círculo, no con intención de sujetar, sino de seguir el círculo como habemos dicho, y si hallareis la espada al principio del circulo se la sujetaréis, y si librare heriréis recto al principio de su movimiento al rostro, el cuerpo perfilado y la guarnición que ampare el rostro; y si desviare el contrario la punta de vuestra espada, pasaréis compás á vuestra mano derecha con el pié derecho al medio proporcionado para alcanzar á herir formando regla general baja, la punta debajo del tercio postrero del contrario, perfilando el cuerpo muy bien y la guarnición en derecho del rostro libraréis la espada, acometiendo el rostro, y sin deteneros un punto en el acometimiento bajareis la espada, hiriendo de medio círculo por debajo del brazo, volviendo luego á sujetar j DSSBNOAitrO DE LA ESPADA 61 si BO le hallareis la espada seguir el ciroulo hasta el ángulo recto, y la hallareis adonde comenzasteis el círculo, y si desviare, volver á he*, rir de medio círculo. Advierta el diestro en este punto que todas las veces que íormare regla general, repare en si el contrario es más largo de líneas que él; y si lo fuera, advierta que no le conviene al diestro pedir para herir, sino para sujetar primero que herir, y cuando sujetare arrimarse á la espada del contrario con el pié derecho, y de allí podréis herir sin levantar la espada por la parte que el contrario se descubriere, y vuestra espada se hallare; y si cuando librasteis para sujetar la espada á vuestro contrario y no se la hallaréis, sefi^uir el círculo hasta el ángulo recto, y si quisiereis, cuando no hallareis la espada, herir por debajo del brazo perfilando bien el cuerpo y tapando el rostro, también podréis saliendo luego al medio de proporción. Advierta el diestro que esta herida para ejecutar ha de ir la espada por detrás del brazo contrario. Si habiendo sujetado la espada al contrario, librare su espada, herir recto al rostro como habernos dicho. &2 CBISTOBáL db oaxá r Advierta el diestro que pndo el contrarío cuando fuisteis hiriendo recto ai rostro, desviaros la estocada, y juntamente con el desvío .pudo arrojarse con una estocada por encima de Tuestra espada ai rostro, y esto lo liará con mucka presteza, sin daros lugar á que paséis el oomp&s para que forméis regla general. Pues si esto sucediere asi como habernos dicho', enderezareis el ángulo recto al rostro contrario y podréis herir perfilando el cuerpo y el rostro tapado; con esto os defenderéis sin que el contrario os pueda ofender, saldréis con el pié izquierdo atrás ai medio de proporción, yolviendo á sujetar con mucha fuerza por la parte de afuera, haciendo línea en cruz; y si el contrario oprimido de la sujeción que le hicisteis librare su espada, le pondréis atajo qué es la drfensa, sujetándole y herir; y si no le hallareis la espada seguiréis el circulo hasta donde comenzó, que es el rostro, y con esto os librareis del acometimiento y de la diversión que el pudo fabricar. contrario, herir recto al rostro; y advierta el diestro en este punto si cuando fuisteis hiriendo recto al rostro si el contrario 9e metiera d^- DfiSBN^Ai^O tm LA ASPADA 69 bajo de vuestra espada, cruzando la suya debajo de la vuestra, y para esto diere compás, me* tiéndese en estrecho, como dicen los vulgares, y la acción dicha es vulgar, también al fin, digo que lo habréis de advertir, que cuando el contrario se meta con el compás^ como habemos dicho, deja el medio proporcionado, agora es cuanda al mismo panto que él lo dejó lo habéis de cobrar vos, retirándoos atrás con el pié izquier-^ do, siguiéndole el pié derecho y el cuerpo bien perfilado le sujetareis por el medio de au espada con mucha fuerza para descubrirle pecho y rostro, y levantando la espada herir recto al rostro, volviendo á sujetar después de haber herido, y si no le hallareis la espada cuando volvisteis á sujetar, seguiréis el círculo, hirien do recto por encima del brazo. Advierta el diestro que si haciendo el círculo volviere el contrario á librar su espada antes de enderezar vos el ángulo recto, dejareis herir por acudir á la defensa, sujetándole, yluego herir; y si cuando le fuisteis á sujetar no le hallareis la espada, será por divertiros, pue^ seguiréis el círculo y no le valdrá la diversión hiriendo siempre al rostro, sea por dentro ó se a por de fuera; y si se defendiere herir de medio proporción: oninado para volver & sujetar. Advierta el diestro ijae de la misma manera que el contrario ae metió en el eetrecho por lo Tnlgar cuando dio el compás, que en ese mismo tiempo retirasteis vuestro compás buscando el medio proporcionado é hicisteis la disminución por las partes de afuera, asf podrá suceder por la ^arte de adeat)0, y es en esta Habiendo sujeiado al contrario, como habernos dicho, por la parte de afuera, si el contrario libra sil eí;-^ada con pensaniieLto de herir, acudid k la delensa, poniéndole atajo á su movimiento; y si le bailareis la espada, podréis herir corriendo la vuestra por encima de la contraria á la parte que más descubriere el contrario; y sí cuando levantasteis la espada para berir se os metiera el contrario en estrecho con on compás y para esto cruzare la espada, llevará el contrario la mano uñas arriba, y si al priBcipio de su compás no ponéis remedio, como diremos, os ejecutará ana estocada uñas abajo, pues este será su pensamiento y modo de DESENGAi^O DE LA ESPADA 56 herir; agora advierta el diestro que del mismo modo que hizo la disminución por la parte de afuera, la tiene de hacer por la parte de adentro, y digo que al mismo punto que el contrario se metió con el compás debajo de vuestra espada, cruzando la suya uñas arriba, retiraréis compás con el pió izquierdo atrás, pasando vuestra espada á la flaqueza de la contraria, pasando del medio hacia la flaqueza, y con esto le quitaréis que no pueda usar de su intención, que es volver la mano uñas abajo para poder herir; advertid que hecha la disminución y sujeta la espada del contrario, podréis herir desde encima de la flaqueza del contrario en el rostro si estuviere descubierto ó por debajo del brazo; y si al herir por debajo del brazo al principio de vuestro movimiento el contrario librare, seguiréis el círculo hasta enderezar ^1 ángulo recto, arrimándose á la espada del contrario, hiriendo recto al rostro; y se desviare con la guarnición, herir de medio circulo por debajo del brazo, saliendo luego al medio de proporción, volviendo á sujetar la espada á vuestro contrario, y si no le hallareis la espada seguiréis el circulo hasta hallársela y herir luego. 8il 56 0BX8T0BAL DK CALA Si habiendo sujetado la espada al contrario, saliere de revés, I9 pondréis atajo dando comp&s á vuestra mano derecha con el pié derecho, el cuerpo perfilado y desde alli podréis herir recto al rostro ó pecho, y si el revés del contrario fuere acometimiento y no le hallareis la espada cuando le pusisteis el atajo, seguiréis el círculo y con esto no le valdrá el acometimiento del revé-'i, ( Jrcntareis la herida al rostro, y si ¿6 defendiere con la guarnición, herir de medio círculo por debajo del brazo; adviértase que ha de ir la espada por la parte de afuera. Si cuando pasasteis el compás y pusisteis atajo al revés del contrario y habiéndole hallado la espada saliere de cuchillada, le pondréis atajo, sujetándole con mucha fuerza, corriéndole la espada al rostro ó pecho eje (Rutando herida; si yendo al rostro se tapare el rostro, herir de medio círculo por debajo del brazo; también podréis, habiendo sujetado, como tengo dicho, con mucha fuerza dejando el brazo contrario imposibilitado de fuerza para poderse defender, levantareis la espada con mucha presteza hiriendo por debajo del brazo contrario; y esta herida por este camino pocas veces se yerra, sino es que el contrario se forma al tiempo que DBdSl^rOAiS^O m LA BSPABA 57 le sujetasteis, disminuyendo la fuerza de vuestra espada, como en otras partes se lia dicho y adelante se dirá. Agora resta que si cuando el contrario salió de cucliillada que le pusisteis el atajo no le hallares la espada, seguiréis el círculo hasta donde le hallares la espada, porque pudo ser acometimiento ó diversión; estas intenciones no tendrán efecto mediante el círculo. Al fin digo que si no le hallares la espada, seguiréis el círculo hasta el rostro, adonde se comienza el circulo, acometiendo al rostro, vuestro cuerpo perfilado y el rostro tapado con la guarnición, y si se defendiere el rastro con la guarnición, herir de medio círculo por debajo del brazo, saliendo luego al medio de proporción con el pié izquierdo en compás volviendo á sujetar; y si no le hallares la espada,, seguir el círculo. con vuestro contrario, se anticipare y comenzare el círculo primero que vos, podréis al principio que lo comenzó sin permitir que la espada contraria toque en la vuestra al principio de su movimiento^ pasareis compás á vuestra mano izquierda con el pié derecho, el cuerpo bien per- 58 OBUTOBAL DE CALA filado 7 tapado el rostro, ejecutareis estooadpor el perfil del cuerpo contrario, ó debajo del brazo; y habiendo herido retirareis el compás jcon el pié izquierdo al medio de proporoién, su etando la espada á vuestro contrario, y si no la hallares, se^ireis el circulo hasta el ángulo recto, acometiendo al rostro; y si se defendiere, tapandp el rostro con la guarnición, herir de medio circulo por debajo del brazo. Advierta el diestro que pudo el contrario seguir el circulo que comenzó y pudo defenderse de la estocada que fuisteis á ejecutar por el perfil del cuerpo contrario; y si esto fuere así que se defienda de vuestra estocada, antes que él ejecute la suya, sujetareis la del contrario poniendo el cuerpo de cuadrado en un pensamiento, y como diestro determinareis la parte que el contrario descubriere para poder herir; pero yo dudo en que le halléis parte descubierta siendo diestro y que entienda el círculo; pero á no serlo, ó a no ser así, podréis* herir por donde vieres que conviene, como en otra parte deste libro habemos dicho, saliendo luego al medio de proporción sujetando la espada al contrario; y si no se la hallareis seguiréis el círculo hasta el ángulo recto^ hiriendo el rostro, y si 8U DESENGASTO DE LA ESPADA 39 desviare ó tapare el rostro, herir de medio círculo por debajo del brazo; perfilando el cuerpo y amparando el rostro con la guarnición. Si habiendo elegido el medio de proporción con vuestro contrario, aguardaréis ¿ que comience el círculo y á que os sujete vuestra espada, pero ha de ser con espectativa de que no aguardéis que el contrario se mejore el cuerpo ni se mejore de fuerzas porque ú aguardáis á este punto no tendréis para obrar lo que vamos á decir, porque si el contrario toma una vez po" sesión sobre vuestra espada y en ese tiempo tratáis de obrar lo que vamos á decir, seréis herido; y para que no seáis herido, advertid ya tenemos dicho que aguardaréis á que el contrario comience el círculo y á que os sujete, pero ha de ser en esta forma: que tan presto como tocó la espada del contrario en la vuestra pasaréis compás á vuestra mano derecha con el pié derecho pasando vuestra espada á la flaqueza de la contraria, todo á un tiempo se la levantaréis hacia arriba violentamente hasta ponerla en el ángulo obtuso, poniendo el cuerpo de cuadrado y la guarnición de vuestra espada ha de estar enfrente de vuestro hombro izquierdo. Advertid que todo lo que habernos dicho 60 OBISTOBAL DS CALA que hagáis ha sido para que el contrario no os pueda ofender; pero hecha la defensa así que concluísteis el compás bajaréis vuestra espada del ángulo obtuso al ángulo recto, perfilando el cuerpo y tapando el rostro con vuestra guarnición heriréis en el rostro contrario. Esto lo habéis de entender en cuanto á ser vos diestro de destreza verdadera, que lo seréis si entendéis el círculo, de manera que si vuestro contrario llega á ser tan diestro como vos y se forma al mismo punto que vos os formasteis y se pone en la misma postura que habernos dicho y pasa el compás al mismo punto que vos pasasteis el vuestro, no podréis herir ni seréis herido por la virtud de los compases q^e cada uno dá por la circunferencia de su mano derecha, los cuerpos perfilados, los brazos y las espadas en ángulo recto, cubriéndose cada uno el rostro con su guarnición. Aquí es donde los diestros trabajan más para herirse de medio circulo por debajo del Defiéndese esta herida con el círculo, desengaño de la espada. Ya habernos tratado de las heridas, según Carranza, que nacen y se componen de haber DISfiNGAi^O r>B LA ESPADA 61 sujetado la espada al contrario, pero no tratamos de la defensa que se ha de poner ¿ la herida que se compuso por el cuarto circulo, y será bien que tratemos della; y digo así, que el dies-^ tro puede poner la esjgada adonde tuviere gusto cuando el contrario le llega á sujetar la espada; de manera que si vuestro contrario llega á sujetaros vuestra espada, podréis en el mismo punto poner la ñaqueza de vuestra e.spada de bajo de la fuerza de la espada contraria, que es el tercio de la guarnición, poniendo el cuerpo de cuadrado levantaréis el brazo y gaarnición tapando el rostro; y desta manera abriréis la puerta á vuestro contrario para que se aficione á entrar á herir por el cuarto círculo, y si así lo hiciere el contrario y caminare por el cuarto círculo^ la defensa que habéis de hacer ha de ser volviendo la mano uñas abajo, cargando lo que bastare para defenderos, y hecha la defensa perfilaréis el cuerpo, y todo k un tiempo correréis la espada por encima de la contraria, hiriendo al rostro ó pecho contrario; y si ai tiempo que hicisteis la defensa el contrario reconociendo que está vuestra espada encima de la suya, conocimiento de diestro, levantar el trazo tapándose el rostro con la guarnición, y W7 62 CBXBTOBAL DI CALA pusiere la flaqueza debajo de la fuerza de la vuestra, será diestro, pues la puso por su gusto para que entréis hiriendo por el cuarto circulo como él hi«o con vos cuando le abristeis la puerta del cuarto círculo. Estos términos del cuarto circulo obran desta manera y se defienden desta manera de diestro de destreza verdadera. Agora será bien que sepáis cómo al obrar la herida por el cuarto circulo puede haber acometimiento desta manera: meteréis la espada por el cuarto circulo como tenemos dicho. Este meter de espada por el cuarto círculo ha de ser acometimiento, obligando al contrario á que se deñenda y que ponga atajo al acó* metimiento, pues forzosament-e para herir ha de volver la mano uñas abajo, pues al mismo punto que bajé el brazo para defenderse y ha de remontar la punta de su espada, libraréis la vuestra por detrás de su guarnición, enderezando el ángulo recto al rostro, dando compás con el pié derecho á vuestra mano izquierda podréis herir en la parte más propincua á la punta de vuestra espada, que es el hombro ó molledo del brazo contrario, saliendo luego al medio de proporción con el pié izquierdo, vol- DESENGAÑO DB LA ESPADA 63 viendo & sujetar la espada á vuestro contrario, sea por de faera, y si no se la bailareis segui* réis el circulo hasta el ángulo recto, hiriendo 'en el rostro, y si se defendiere con la guarnición, herir de medio círculo por debajo del brazo, pero ya tengo dicho que, obrando el circulo que no tienen efecto los acometimientos, tampoco tendrá efecto este que se obra por el cuarto círculo. Y ha de ser desta manera: Si el contrario habiendo elegido medio de proporción os suje« tare vuestra espada, pondréis la flaqueza debajo de la fuerza de la espada contraria conforme queda dicho arriba, poniendo el cuerpo de cuadrado, abriéndole la puerta que entre hiriendo por el cuarto circulo y si así lo hiciera, pondréis la defensa volviendo la mano uñas abajo como tenemos dicho, y si cuando bajasteis el brazo para defenderos no le hallares la espada, será porque fué acometimiento el movimiento contrario, pues al mismo punto que no le hallasteis la espada seguiréis el circulo con mucha presteza, perfilando el cuerpo y arrimando la fuerza de vuestra espada á la flaqueza contraria, hiriendo recto al rostro tapando el vuestro con vuestra guarnición, y si se defendiere leti» 64 CBISTOBAL D£ CALA yantando la giiamici¿n, herir de medio oironlo por debajo del brazo. Dos efectos hacen algunos diestros en oon*ira de la herida del caarto círculo, y algunos maestros lo enseñan á sus discípulos. La primera es que cuando el contrario entra hiriendo por el cuarto círculo, toman por reme dio enderezar el ángulo recto al rostro; la consideración que hacen es que la espada que viene hiriendo por el caarto círculo, viene por el ángulo agudo y que alza menos que el ángulo recto. Digo que este herir contra el cuarto círculo no me satisface por dos razones: la primera es que cuando se ofrezca ocasión de herir por el cuarto círculo, digo que al principio de vuestro movimiento, cuando comenzasteis á entrar por el cuarto círculo, libró el contrario y enderezó el ángulo recto para herir, no valdrá nada siguiendo vos el círculo cuando faltó el tacto de la espada del contrario, seguiréis el círculo has ta el ángulo recto, caminando al rostro por el filo de la ecjpada contraria, perfilando el caerpo y tapando el rostro, y si el contrario desviare, herir de medio circulo por debajo del brazo. La razón en que se fundan es que dicen que m BXtBNaAÜrO BB LA BSMDA 66 la espada que viene hiriendo por el cuarto círculo viene por ángulo agudo, que es el más corto de los tres ángulos y que el recto alcanza más. Yo digo que es verdad, pero el círculo lo desbarata todo. La otra ofensa y defensa que aplican contra la herida del cuarto circulo, es que cuando entra el diestro hiriendo por el cuarto círculo^ si el contrario rol viere la. mano uñas abajo, echando fuera la estocada que ibas á ejecatar por el cuarto círculo; esto podrá hacer el contrario para ejecutar estocada ó en vuestro rostro ó por debajo de vuestro brazo. Esta herida es fácil de remediar, y defensa della con solo retirar atrás el compás cuando el contrario volvió la mano uñas abajo, es fuerza que camine' con el pié derecho hacia vos para ejecutar su estocadsi, pues al mismo tiempo y principio del movimiento que volvió la mano uñas abajo defendiendo la herida, retirareis atrás un compás con el pié izquierdo con mucha presteza, pasareis vuestra espada por debajo de la contraria con solo el movimiento de la muñeca, poniéndola encima de la flaqueza, hiriendo recto con alguna sujeción sobre la espada 66 CRISTÓBAL DS GALA eoniraria; y si oprimido de la fuerza el contrario librare, se la volvereis k regañar con el mesmo circnlo hiriendo siempre recto con la misma sujeción que habernos dicho. con vuestro contrario, no hiciere movimiento, pasareis vuestra espada por debajo de la espada del contrario solo con el movimiento de la mufieca, sin que bajéis el brazo de la rectitud, pa sareis compás ¿ vuestra mano derecha con el pió derecho, llevando con vuestra espada la contraria, cargando sobre ella, sujetándosela poniendo el medio de vuestra espada en el medio de la contraria; haciéndolo así tendréis elegido medio proporcionado siendo iguales ambos combatientes en líneas y espadas, que también son líneas las espadas, pondréis el cuerpo bien perfilado, y si hecho esto el contrario librare para herir, os defenderéis poniéndole atajo, é hiriendo recto por el filo de la espada del contrario, hiriendo al rostro, y si se defendiere con su guarnición, herir de medio círculo por debajo del brazo, y si al ponerle el atajo no le hallaréis la espada, seguiréis el círculo hasta el ángulo recto, hiriendo al rostro, y si se defendió* re, herir de medio círculo, retirando el coiup^ DESENGRANO DE LA ESPADA 67 con el pié izquierdo al medio de proporción, volviendo & sujetar. Si habiendo sujetado al contrario por la parte de afuera en la forma que habernos dicho, el contrario no hiciere movimiento y tuviere el rostro y pecho descubierto, herir recto por encima de la espada, el cuerpo bien perfilado. Sigúese de aquí, que pudo el contrario desviar la punta de vuestra espada con su guarnición, y del desvío pudo tormar cuchillada; á vos os conviene ponerle atajb á la cuchillada para defenderos; y si no le hallareis la espada cuando le pusisteis el atajo, seguiréis el círculo, y si la hallareis en el ángulo recto, correréis la es* pada por el filo de la contraria al rostro; y si se defendiere, herir de medio circulo. Si pasando el compás y cogiéndole la espa* da al contrario no se la hallareis, no se detenga vuestra espada, seguiréis el círculo hasta el ángulo recto, hiriendo por encima de la espada contraria recto al rostro; y si tapare su rostro, herir de medio circulo debajo del brazo; por la parte de afuera se ha de hacer este medio cir« culo. con vuestro contrario,^ si se anticipare primero 68 CBinOBAL DB GALA que Toe j oe ec^ere la espada por la parto de afaera como tos hicisteis y para eso pasar el ecempis ¿ su. mano derecha, al mismo punto pasaréis otro compás á ynestra mano derecha al medio proporcional, formando regla general, el eaerpo perñlalo j el rostro tapado con la goarnición; j hecho esto determine el diestro si está el eaerpo contrario algo de coadrado ¿ si est& perfilado, y ai está algo de cuadrado lihraróis hiriendo con sólo el movimiento de la mnñeoai sin desamparar el rostro; y si cuando formasteis la regla general, y pasasteis el compás viereis el cuerpo contrario perfilado, no tratéis de herir, porque habéis de pasar con la flaqueza de vuestra espada con la fuerza y guarnición de la espada contraria, y podréis ser herido, sino en librando sujetaréis al contrario y de allí heriréis y si cuando le fuisteis á sujetar no le hallareis la espada, seguiréis el círculo, hirieudo por el filo de la contraria, y si se defendiere el rostro herir de medio circulo por debajo del brazo, saliendo al medio de proporción, sujetando; y si no le hallareis la espada, seguir el círculo. Y si habiendo formado la regla general antes que libréis la espada oomo he dicho, el con- DESBNaiJ^O DB LA BSPABA 69 trario pasare compás contraponiendo á su mano derecha la regla general que vos teníais, formaréis la que el contrario dejó, que es la línea en cruz, sujetando, que así lo dice Carranza. De manera que si dos diestros anduvieran por la circunferencia de la mano derecha con sus compases contraponiéndose la una á la otra nunca será herido ninguno, salvo si no es que hay algún descuido de alguna parte de los dos. Advierta el diestro que todas las veces que el contrario se hallare en regla general baja, j de allí librare para herir, ó para acometer ó divertir, siendo todo engaño, le conviene al diestro ponerse atajo universal, y si no le hallare la espada cuando le puso el atajo universal siga el círculo hasta hallársela en ángulo recto, que con esto no le valdrá al contrario su intención de herir, ni el acometimiento, ni la diversión, hiriendo recto el rostro; y si levantare la guarnición para defender el rostro, herir de medio círculo por debajo del brazo; esto ha de ser arrimándose bien á la espada del contrario; algunos diestros y maestros hay que cuando contraponen la regla general baja á su contrario aguardan que libre la espada para herir ó acometer, y en librando pasan el compás á^ CXS?SAX U caía "zA T toCv ¿ s£ ¿ ^po meten ft oi^ituía. deíesdiécdoee Á ene rcüirap?!:?!: de m&nen que e£ es^ q'se ecnir&p'^ao ^:i:^?e librar sn espada j el otro p-^ctie cc-i^irapc-ner en Ia mesma forma que b&b»:^ le üi-h?. IxM diestros q;:e se gobieman desta manera igncran el cír2:i! zr.'i es muro hiTOicible de los qTie lo saben. La razón por donde ignoran el circulo ee la qne dije. La ciencia de la destreza verdadera les obliga 4 los maestros á qne tengan conocimiento de los movimientos, de sos cualidades, y tamaftos asi de las espadas como de los compases. En esta parte considero qne ignoran el circnlo; este modo de contraponer dicen qne defienden la herida del contrario y el acometimiento. Digo qne sea asi, pero la experiencia me ha dicho qne no es bueno este movimiento de contraponer porque ignoran el riesgo que puede venir cuando contraponen de este modo, como diremos adelante; y lo peor de todo es que no se podrá valer del circulo para defenderse por DESENOAl^O DB LA ESPADA 71 haber contrapuesto del modo que decimos, y asi será herido y ser&.desta manera. Habiendo formado esta regla general baja y elegido medio proporcionado libraréis la espada, el brazo recto cubierto el rostro con la guarnición, el cuerpo bien perñlado é hiréis haciendo un medio círculo con ht muñeca por encima de la espsida y brazo, dando comp&s con el pié derecho á vuestra mano izquierda; ejecutaréis herida debajo del brazo al principio del movimiento contrario que comenzó & contraponeros la regla, dejando la espada del contrario remota. De lo que se podrá valer el contrario en este tiempo será del ángulo recto para herir, pero no le valdrá, porque llegará tarde, y cuando llegue á tiempo será lo mesmo si tenéis el cuerpo perfilado y el rostro guardado con la guarnición. Otra herida hacen los que contraponen de la manera que está dicho, y es que cuando contraponen la regla, hallándose la flaqueza de vuestra espada encima de la fuerza de la contraria corren la espada por debajo de la vuestra, ejecutan la herida debajo del brazo ó en el muslo, no la podrán ejecutar si les falta el tacto de 72 GXIgTOBAIi DE GALA vuestra espada, y para qne les <e el tacto debéis de hacer el círcalo ó medio oírcnlo en la forma que habernos dicho; y vuelvo á decir que cuando estéis en la regla general baja que libréis la espada y paséis compás, haciendo el medio circulo no habéis de tocar en la espada del contrario, que desta macera le faltará el tacto, y no podrá herir, y los ejecutaréis la herida debajo del brazo contrario, saliendo luego del medio de proporción, y si no le hallaréis la espada seguiréis el círculo y la hallaréis en el áiifi:ulo recto, y si tapare el rostro con la guarnición herir de medio círculo por debajo del Todo lo que habemos dicho consiste en las dos reglas generales, que son línea en cruz y línea general baja. Ahora será bien que tratemos de la regla de estrechar, los sujetos que tiene y los círculos que se han de hacer; habiendo elegido medio de proporción pasaréis compás á vnestra mano derecha, comenzándolo con el pié derecho a^ medio proporcionado, perfilando el cuerpo, la mano vuelta uñas arriba, tapando el rostro» pondréis los dos tercios de la fuerza de vuestra espada sobre los dos de la flaqueza de la oontra- DESENOAS^O DÍS XiA BflPADA 73 ría; hecho esto pasaréis segundo compás por la misma circunferencia como el primero, os llevaréis la espada contraria con la vuestra 7 no la dejéis hasta sujetarla por el medio, de tal manera, que el compás 7 el sujetar han de ser todo á un tiempo cargando sobre la espada con mucha fuerza, dejando el brazo contrario imposibilitado de fuerza^ 7 con mucha presteza levantaréis, la vuestra hiriendo en la parte más descubierta del cuerpo contrario; 7 que el contrario tape su rostro ó no le tape podréis herir por debajo de la espada contraria. Esta herida no es de todos los diestros conocida porque la ejecución es mu7 cierta 7 mala de defender si no se usa con el círculo la defensa. Si cuando fuisteis sujetando no le hallareis la espada, porque el contrario pudo pasar compás ár su mano izquierda 7 librando su espada pudo ejecutar herida en el perfil de vuestro Para defender esta herida ha de ser siguiendo el círculo, levantando la espada al contrario hasta el ángulo recto, perfilando el cuerpo 7 tapando el rostro correréis la espada por el filo del contrario, 7 si levantare la guarnición el 74 OBISTOBAL DB OALÁ contrario tapando el rostro, herir de medio círculo por debajo del brazo, saliendo luego al me dio de proporción, volviendo á sujetar, y si no le hallaréis la espada seguiréis el círculo. Adviértase que si cuando comenzasteis 4 pasar el primer compás que pusisteis la fuerza de vuestra espada encima de la flaqueza de la contraria, si el contrario arrojase 6, herir por debajo de vuestro brazo, pareoiéndole estar acomodado para ejecutar herida, estaréis con. cuidado de seguir el círculo pasando el segundo compás, le sujetaréis y podréis herir como queda dicho arriba. Si yendo estrechando como está dicho, si antes de acabar el círculo qjj^e ibais haciendo para sujetar, el contrario os suietare prim^ con aumento de compás, quedará sobre vuestra espada en un instante; le disminuiréis la fuerza de la suya pasándola á la flaqueza, levantAndosela hacia arriba para que el contrario no pueda herir pasaréis compás á vuestra mano derecha tojo á un tiempo ejecutaréis herida en el rostro; y si se defendiere herir de medio circulo. con vuestro contrario os estrechare en la mis- DBSBNaAÜíO DB LA SSPADA 76 ma forma que vos le estrechasteis á ¿1^ le dejaréis que comience el circulo y al mismo punto que llegó al ángulo agudo jF*comience el movimiento violento antes que baje el movimiento natural para sujetaros vuestra espada, gozando del principio deste movimiento pasaréis compás con el pié derecho á vuestra mano izquierda, el cuerpo perfilado y el rostro tapado con la guarnición, ejecutaréis herida en el perfil del cuerpo contrario, saliendo luego con el compás al medio de proporción, sujetando la espada al contrariO; y si no la hallaréis seguiréis el círculo y la hallarás en el ángulo recto. También podréis cuando comenzó el contrario el circulo de estrechar, cuando llegó con la espada al ángulo agudo y al principio del movimiento violento dar el compás que habemos dicho, sujetando, y herir por donde conviniere más bien al diestro. En el tiempo que sujetaréis la espada al contrario, pudo el contrario haceros disminución en la fuerza de vuestra espada de dos maneras, aunque es verdad que estos dos modos de disminuir la fuerza á la espada que sujeta quedan declarados, con todo eso conviene referirlos en esta ocasión. 76 CRI9TOBAL BS CALA Ya 08 aoordtuiéis ^ailIo estrechasteis con el ?írcTi'c qre e! crrmrio os scjttó j en ese tiempo le li:cis:éid«iiiia disminnción paouido TQe?tra espacia á la ¿a^^ueza de la contraria; hacen esta diímiiiación muchos para que el oontrario se arr:»"e á herir como si estnyiera el otro obligado á arre j use p-or donde le Uaman y no fuera libre de su. albedrío, y que podrá ir por donde le esxn viere mny á cnento como ya queda declarado y también lo declaro en el libro LuB de la destreza verdadera. Esta disminución la tengo por &laa si no es que se obra con algún ignorante que no entienda de destreza verdadera. También os acordaréis qne habiendo hecho la disminución al contrario os mandé que le levantaras la espada al contrario con fuerza hasta poner la vuestra en el ángulo obtuso, poniendo el cuerpo de cuadrado, la guarnición enfrente del hombro izquierdo, y si cuando la sujetáis, el contrario hace esta disminución que tenemos dicho, y se forma como vos hicisteis, poniendo la espada en el ángulo obtuso, podréis entender que es diestro, y estando en esta forma ninguno podrá herir sino es que alguno se descuida al pasar los compases por la circiuif<9^ DESENGAÜÍO DB LA BSPADA 77 i^ncia de la mano derecha. Al fin digo que este modo de formarse es para de diestro á diestro. En el libro intitulado Luz de la destreza verdadera^ pruebo y declaro que no hay más que tres reglas gen orales y aun estaba por decir lo que me ha dicho la experiencia y es que no hay más que dos reglas que seau de provecho al diestro^ que son sujetar por dentro ó por de fuera. Estas son reglas generales en España. Las dos reglas generales que se llaman general baja y general alta; la experiencia me ha dicho que no son de consideración ni valen nada porque las ataja el círculo que se hace. La regla baja es buena para el que la forma y es mala para el que la contrapone; y si en lugar de contraponer sujeta la espada cuando libra para herir el otro, tampoco valdrá nada. La regla general baja, ni que sea un intento de herir ni de acometimiento, no le será de provecho por causa del círculo. Así digo que si el contrario formare regla general baja pondréis el cuerpo como os pareciere, ó perfilado ó medio cuadrado pero con mucho cuidado para sujetar en librando su espada el contrario, digo que para quitar escrú- S8S 78 CSIgTOBA£ JXñ CALA polos que eoando el contrarío forme regla gp» neral baja, qne perfiléis el cuerpo, es lo mejor, esquivar el medio, y habiendo sujetado, heriréis recto, y si fuere acometimiento el que el contrarío hizo, y no le haUaréis la espada, seguiréis el circulo y la hallaréis en el ángulo recto y oorríendo la vuestra por el filo de la contraria al rostro ejecutaréis herída, y si se tapare con la guarnición, herir de medio circulo por debajo del brazo. Ya los diestros de destreza verdadera saben que cosa es revés, contrarevés no habia necesidad de tratar de estos reveses, si no tuviera que decir del acometimiento y del circulo cómo se hf.n de hacer. £ste revés y contrarevés son iguales en los movi!cientos mixto, remiso, violento y natural; cada cual goza destos cuatro movimientos y cada cual participa de dos ángulos, agudo y obtuso. El revés le forma el diestro do haberle sujetado el contrarío la espada de manera que ambos forman reveses: el que comenzó prímero lo formó para ejecutarlo y el otro lo formó con el reparo sobre la cabeza uñas arriba la mano; y en recibiendo el golpe el que hizo el reparo DBSENaADrO DB LA ASPADA 79 saldrá con el sayo. De dos cosas advierto al que no le sabe. La primera es que para obrar esto han de pasar las espadas cada cual por su lado derecho, j cada uno ha de dar compás á su mano izquierda al medio proporcionado cuanto alcance á herir con la punta de la nespada el brazo defendido. Adviertan los diestros que el primero que formó el revés pudo al medio tiempo ó medio movimiento natural convertir el revés en estocada por debajo del brazo, ó pudo hacer acometimiento para herir en otra parte; esto no tendrá efecto obrando con el círculo desta manera. Al principio del movimiento que hizo para herir ó acometer, ha de hacer forzosamete con la punta de la espada un circulo, ó hágalo á la mano derecha pasando por encima de vuestra guarnición, ó hágalo á la mano izquierda, que conforme á la parte que lo hiciere obraréis con el circulo, si lo hizo á la mano derecha pasando su compás por encima de vuestra guarnición, acudiréis á la defensa, sujetándole, y si fuera acometimiento el ^ue hizo el contrario y no lo hallares la espada seguiréis el círculo, y si la }iallaref( en 9I ángulo recto y arrimando rucarse 80 OBISTPBAL DX CACA tra espada á los ñlos de la contraria hiriendo al rostro y perfilando el cuerpo; y si se defendiere el rostro, herir de medio círculo debajo del brazo; y si el contrario hizo el circulo á la mano izquierda para acometer 6 herir, no tratéis de sujetar para defenderos, ni menos enderecéis el ángulo recto porque en ese punto seréis herido debajo del brazo. Lo que habéis de hacer es que al principio que el contrario quiso meterse por debajo de vuestra espada para acometer á herir, obraréis el círculo metiendo vuestra espada debajo de la contraria enderezando el ángulo recto por la parte de afuera, hiriendo al rostro, y si se defendiere con la guarnición, herir de medio circulo por detrás del brazo, y al ejecutar la herida perfilar el cuerpo y tapar el rostro retirando afuera el compás con el pié izquierdo al medio de proporción, volviendo á sujetar, y si no le hallares la espada, seguir el círculo. También sabrá el diestro qué cosa es medio revés, contra el revés del contrario, cuando le llega á sujetar; y aunque lo sabréis quiero referillo porque otro podrá ser que no lo sepa como vos lo sabéis. Medio revés es cuando habiendo sujetado DSSBNGAI^O DS tiA E81PADA 81 la espada al contrarío eale con el revés que ha* hemos dicho, y al principio del movimieato remiso cuando comenzó el movimiento violento antes que haje el movimiento natural á ejecutar el golpe; en ese punto se le ejecuta el medio revés en el hrazo, la mano vuelta uñas abajo, ó al codo, volviendo & sujetatel revés que el contrario formó; y si al volver ¿ ejecutar el revés no le hallaréis la espada á vuestra mano derecha, que es adonde se la habéis de buscar para defenderos, si no se la hallaréis seguiréis el círculo, hiriendo recto por la parte afuera por encima